Pedro Sánchez ha evitado, en repetidas ocasiones, descartar la convocatoria anticipada de elecciones generales en los próximos meses durante su entrevista con El Objetivo de La Sexta. Pese a que el presidente ha subrayado su intención de agotar la legislatura completa, ha confirmado al mismo tiempo que seguirá adelante mientras no se instale en el Gobierno la «discrepancia» con sus apoyos parlamentarios, en especial referencia a Podemos. Para ello será clave, ha reconocido, el devenir de las negociaciones presupuestarias.

Cuestionado por su promesa de convocar elecciones, que realizó antes de sacar adelante la moción en el Congreso, se ha desdicho: «Dije que convocaría elecciones porque estaba tendiendo la mano a un grupo parlamentario que después rechazó la moción de censura», ha afirmado en relación a Ciudadanos.

Sánchez ha reconocido las dificultades para pactar medidas y superar la debilidad parlamentaria del Gobierno, al que sostienen sólo 84 diputados en el Congreso. Se ha referido en este sentido al impuesto a la banca o a la derogación de la reforma laboral, que ha concedido que no podrá sacar adelante, y ha justificado el recurso repetido a la figura del decreto-ley para sortear obstáculos en los asuntos que lo requieran.

Sí ha confirmado la intención del Gobierno de subir el impuesto al diésel, aunque no ha querido poner cifras a cuál sería el incremento de recaudación derivado ni ha detallado de qué bolsillos saldrá el dinero, aunque ha defendido que no será del de «las clases medias y trabajadoras». También ha corroborado el acuerdo para subir el IRPF a las rentas superiores a los 140.000 euros.

La tesis

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también ha insistido en que no plagió su tesis doctoral, aunque ha anunciado que no se «querellará criminalmente» contra los medios que así lo aseguraron, pese a que el viernes se dirigió a la redacción de los diarios ABC, El Mundo OKDiario con un burofax en el que no descartaba la vía penal. Sánchez ha rebajado esa amenaza y ha dicho que simplemente interpondrá «demandas» para restituir un honor que, a su entender, «ha sido mancillado».

El líder socialista ha defendido que todo el proceso que rodeó a su tesis fue normal, incluido el tribunal en el que había doctores recientes y con experiencia en materias muy distintas a la diplomacia económica que Sánchez abordaba en su trabajo. «El tribunal fue acorde a la ley y no tuve trato de favor. Que haya una persona que haya participado conmigo en un trabajo académico no creo que tenga que ver con la capacitación del tribunal», ha dicho.

El presidente del Gobierno ha lamentado que éste episodio «enturbia la democracia» y ha criticado abiertamente a los medios de comunicación. «Estábamos pensando que las fake news venían de terceros países, pero aquí se están produciendo. ¿Tengo que callarme y aceptar la manipulación?», se ha preguntado.

Las bombas de Arabia Saudí

Sánchez también se ha referido a la polémica de las bombas vendidas a Arabia Saudí, aunque ha descargado la responsabilidad de los hombros de su Gobierno y ha defendido que es una venta «heredada». Así, aunque ha reconocido que el contrato «no tiene relación directa» con la fabricación de las fragatas de Navantia en Andalucía y Galicia, sí ha reconocido que los puestos de trabajo habrían estado en peligro. Ante esa situación, argumenta que el Ejecutivo se ha visto ante un «dilema» que han resuelto con la venta final de las armas.

Sin embargo, ha evitado valorar las palabras de la portavoz Celáa, que aseguró que al ser proyectiles guiados por láser «no se equivocarán» matando a yemeníes. Y ha descartado dimisiones en el caso de que finalmente sean usadas contra población civil: «No es responsabilidad de este Gobierno».

Cataluña y los presos

Sobre la conveniencia o no de que los líderes independentistas permanezcan en prisión preventiva, Pedro Sánchez no se ha querido pronunciar, como sí han hecho en los últimos días Josep Borrell y Meritxell Batet, ministros de su Gobierno: «Yo soy presidente y no puedo hacer una afirmación sobre esa cuestión». «He sido muy crítico con haber dejado la crisis catalana en manos de la justicia cuando debería ser una cuestión política, pero voy a respetar a la justicia», ha añadido Sánchez, dejando entrever que comparte opinión con su gabinete, pero sin verbalizarla: «Yo como presidente tengo que ser más escrupuloso».

En relación a la situación en Cataluña, Sánchez ha analizado que existe una «minoría social mayoritaria en el Parlament que apuesta por la independencia. Y una mayoría de catalanes, minoritaria en el Parlament por la ley electoral, que no está de acuerdo. Torra tiene que abrir un diálogo entre catalanes».