Tras la publicación del barómetro del mes de septiembre, el nombre del día es el de José Félix Tezanos, sociólogo de cabecera de Pedro Sánchez, ex miembro de la Ejecutiva del PSOE y presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) desde el pasado 29 de junio. La última encuesta oficial del Gobierno arroja datos muy positivos para el PSOE, que se iría por encima del 30% en las urnas con casi 10 puntos de ventaja sobre el Partido Popular.

La opinión pública no ha tardado en señalar a Tezanos como ‘chef’ de los resultados. Y es cierto que hay algunos datos que apuntan a una cocina sorprendente en los datos del CIS, especialmente en comparación con el barómetro del mes de julio. De entonces a ahora, el dato de intención de voto directo del PSOE ha bajado 5,3 puntos, desde el 23,9% de julio hasta el 18,6% de la última oleada. Sin embargo, su estimación de voto ha crecido seis décimas: ha pasado del 29,9% al 30,5%.

PP y Ciudadanos han puesto el grito en el cielo por esta circunstancia. Lo han hecho en las redes sociales el portavoz parlamentario Rafael Hernando, o los responsables económicos del partido naranja, Luis Garicano y Toni Roldán. En Cs destacan que, en su caso, la intención directa de voto ha crecido un punto (del 11,3% al 12,3%), pero la estimación de resultados que le otorga el CIS ha caído desde el 20,4% hasta el 19,6%.

En el caso del PP, la intención directa ha crecido un 2,7% y su estimación final sólo un 0,4%. Para Podemos las fluctuaciones son más suaves: crece un 0,9% en intención directa y un 0,5% en estimación.

Por encima de todo, cabe destacar que todas y cada una de las encuestas llevan asociada una ‘cocina’ para poder otorgar una estimación de resultados sobre una escala del 100%. En caso contrario, serían poco orientativas del resultado final de unas elecciones ya que descartarían a las muchas personas que no desvelan su voto o que se muestran indecisos al ser preguntadas. Por ello, además de la intención directa de voto, se utilizan factores como el recuerdo de voto o la simpatía para llegar a la estimación final.

El nuevo CIS de Tezanos ha cambiado el texto de aviso sobre la ‘cocina’, imprescindible en el resultado final de cualquier sondeo electoral

El propio CIS explica esto: «Los datos de “intención de voto” son datos directos de opinión y no suponen ni proporcionan por sí mismos ninguna proyección de hipotéticos resultados electorales. En este anexo se recogen los resultados de aplicar exactamente un modelo de estimación a partir de los datos directos de intención de voto proporcionados por la encuesta. El procedimiento aplicado efectúa la imputación de “simpatía a partidos” como posible opción de voto para aquellos entrevistados y entrevistadas que han afirmado indecisión (opciones de “no sabe” o “no contesta”) o intención de abstención (continuando con el sistema de imputación habitual en el CIS para estimar voto+simpatía). Implica una doble presunción: de movilización y de decisión».

El texto, por cierto, supone un cambio con el que se presentaba hasta el mes de julio antes del anexo electoral, que decía esto: «El modelo aplicado es el basado en la ponderación de los datos por recuerdo de voto, imputando la variable simpatía a los entrevistados que no han expresado una preferencia de voto por ningún partido. La aplicación a los mismos datos de otros modelos daría lugar a estimaciones diferentes».

El recuerdo de voto

Pero yendo a los datos de recuerdo de voto sobre las elecciones de 2016 los números siguen siendo confusos. En julio, un 20,9% de los encuestados aseguraban haber votado al PSOE en 2016. En septiembre, lo hacen un 20,1%. Las fluctuaciones pueden explicarse por variaciones de la muestra encuestada o por mera interpretación de los datos: el ‘cocinero’ puede inferir que hay votantes socialistas que prefieren no admitirlo, con la misma facilidad que puede deducir que los hay que se avergüenzan de haberlo sido.

En cualquier caso, la bajada del PSOE en recuerdo de voto no parece tan significativa como para compensar la enorme caída en intención directa, hasta el punto de transformarla en una subida de la estimación final. En el caso de Ciudadanos, el hecho de que su recuerdo de voto suba del 7,5% al 8,9% (casi un 19% de incremento), unido a la pujanza de su intención directa de voto, es interpretado por los investigadores del CIS como un electorado desacomplejado en el que ya no cabe el voto oculto: su estimación final baja, al contrario que la del PP, pese a contar con datos similares.

¿Efecto Tezanos?

La influencia del nuevo presidente del CIS ya se discutió en julio, coincidiendo con el primer sondeo del organismo público bajo su dirección. Ya entonces el PSOE disfrutó de una importante subida que los expertos no coincidieron en atribuir a Tezanos. Algunos como el catedrático Fernando Vallespín argumentaban que la moción de censura había impulsado la imagen de Pedro Sánchez y, especialmente, los datos de simpatía hacia el PSOE, lo que inclinaba la cocina a su favor en aquel momento.

Otros, como el presidente de GAD3, Narciso Michavila, discutían que el nuevo CIS daba una influencia desmedida al dato de recuerdo de voto, que en su opinión se había demostrado ineficaz en anteriores ocasiones. En Twitter, llegó a decir que si al PP «se le iba la mano» en el CIS, al PSOE se le había ido «el brazo entero» tras llegar al Gobierno.