Política

El dos de Gürtel se querella contra Garzón por “confabular un complot” para instruir el caso

La defensa de Pablo Crespo pide que se refuercen las medidas para asegurar la "integridad física" de Villarejo, en prisión desde hace casi un año / La conversación grabada por el controvertido comisario, base de la acción penal contra el juez hoy inhabilitado

logo
El dos de Gürtel se querella contra Garzón por “confabular un complot” para instruir el caso
Baltasar Garzón, inhabilitado en 2012 por el Tribunal Supremo, en un acto público.

Baltasar Garzón, inhabilitado en 2012 por el Tribunal Supremo, en un acto público.

Resumen:

El número dos de la trama Gürtel, Pablo Crespo, ha presentado una querella en los juzgados de Plaza de Castilla (Madrid) contra el ex juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por un delito de prevaricación judicial cometido presuntamente en el año 2008 cuando se habría apropiado de la instrucción de dicha operación de corrupción “vulnerando las normas de reparto” de dicho órgano judicial.

En la querella, a la que ha tenido acceso El Independiente, la defensa de Crespo sostiene que el ex magistrado “se irrogó la instrucción del caso tras la denuncia presentada por el Ministerio Fiscal dos días antes en su propio juzgado”.  El letrado Miguel Durán acusa al ex juez estrella de vulnerar “gravemente” derechos fundamentales de sus “rehenes” al preparar una causa “que asumió de forma injusta, tanto en una dimensión formal, por vulnerar las normas de reparto de la Audiencia Nacional, como material, por instruir una causa que había sido previamente confeccionada para él, y sin una posición de estricta imparcialidad exigible a cualquier juez instructor en un Estado de Derecho”.

Los audios de la comida que tuvo lugar en 2009 en el restaurante madrileño Rianxo, donde junto a Garzón y Villarejo asistió la hoy ministra de Justicia y varios mandos policiales, reflejan cómo el comisario vinculado a las cloacas del Estado se jactó de haber intervenido y “preparado” la investigación del caso Gürtel de la mano del magistrado jiennense antes incluso de que el procedimiento estuviera judicializado.

“En el 2008 comimos Balta, Juan Antonio, el Oli y yo preparando lo de la Gürtel. En agosto, o sea, justo cuando al día siguiente admitía él el tema y tal y cual y, oye, esto vamos a hacerlo así y tal, tal, tal…”, cuenta José Manuel Villarejo al comisario de Policía Gabriel Fuentes en un pasaje de la conversación que grabó el primero de forma subrepticia. ‘Balta’ era Baltasar Garzón, ‘Juan Antonio’ era Juan Antonio González García -comisario general de Policía Judicial entre 2004 y 2012, en la etapa del socialista José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno- y ‘El Oli’ era José Luis Olivera, jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional entre 2006 y 2012 y al que el ministro Fernando Grande-Marlaska destituyó como director del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) nada más llegar al Ministerio del Interior a principios del pasado mes de junio.

Baltasar Garzón fue hace diez años el primer instructor de la trama de corrupción vinculada al PP. Haber intervenido las conversaciones que los principales cabecillas de la trama mantuvieron en prisión con sus letrados, laminando gravemente el derecho de defensa de los mismos, le costó una condena por parte del Tribunal Supremo de once años de inhabilitación por un delito de prevaricación judicial con violación de las garantías constitucionales.

El querellado amañó todas las circunstancias que estuvieron a su alcance para hacerse con el dominio” del caso Gürtel, sostiene el abogado de Pablo Crespo

Cuando el caso Gürtel llegó a la Audiencia Nacional, el entonces titular del Juzgado Central de Instrucción 5 asumió la citada investigación por antecedentes al apreciar que existía “conexidad” entre el caso BBVA-Privanza y la red de corrupción liderada por Francisco Correa al investigarse en las primeras diligencias previas al denominado arquitecto financiero de Gürtel, Luis de Miguel. Sin embargo, el condenado Pablo Crespo recalca en su querella la “escasa o nula conexión procesal” entre ambos casos, lo que provocó un “mero fraude de ley para aparentar para sí la irrogación para sí del caso Gürtel“.

Garzón, acusado de “amaños”

El letrado Miguel Durán sostiene que el hoy juez inhabilitado “quebrantó”  las normas de reparto de los juzgados centrales de instrucción vigentes en agosto de 2008 para garantizarse la instrucción de la causa, habiendo tenido “menos de un veinte por ciento de posibilidades” de que el procedimiento hubiera caído en el órgano del que él era titular en ese momento. “El querellado amañó todas las circunstancias que estuvieron a su alcance para hacerse con el dominio del hecho, esto es, el dominio fáctico sobre lo que él y sus eventuales correligionarios querían que fuera el caso Gürtel”, añade.

“Con esta añagaza, el querellado daba cima al envoltorio de absoluta parcialidad con el que, por su parte y como juez instructor, dirigió, a partir de ese momento, toda la instrucción mientras la misma estuvo en sus manos, hasta el punto de vulnerar, de entrada, tan gravemente los derechos fundamentales de sus ‘rehenes’ procesales que, a los pocos días, ahondó aún más en sus conversaciones privadas con sus abogados defensores en las visitas que éstos les giraban (entre ellos, a mi representado) a la prisión de Soto del Real. El querellado hizo todo esto con pleno conocimiento del alcance de sus actuaciones, con dolo directísimo, por tanto, que a él más que al común de los ciudadanos le es imputable, puesto que, por razón de su oficio, sabía muy bien por qué hacía lo que hacía y qué finalidades estaba persiguiendo”, expone.

El abogado Miguel Durán acusa a Garzón de quebrantar las normas de reparto “jaleado por altas instancias del Gobierno de entonces”

La defensa de Crespo considera que el contenido de la grabación realizada por Villarejo hace nueve años y conocido ahora tras su difusión por el portal moncloa.com evidencia que “hay pruebas e indicios que determinan que el querellado pudo confabular y canalizar judicialmente un complot que arrancaría procesalmente con su auto de 6 de agosto de 2008”, donde asumía la competencia de la causa.

“Si, como suponemos y parece más que evidente, el querellado se las arregló para quedarse espuriamente con el caso Gurtel, también nos cabe pensar que ya desde el mismo momento en que decidió (parece que jaleado por altas instancias del Gobierno de entonces) apoderarse del caso, desde luego, no lo hizo desde la posición de estricta imparcialidad que le es exigible a cualquier juez instructor de acuerdo con las más elementales normas y principios de nuestro ordenamiento penal”, apostilla.

La testifical de Villarejo

Como diligencias a practicar en el marco de la presente querella, la defensa de Crespo pide que el juzgado cite a declarar como testigo a José Manuel Villarejo, ingresado en el centro penitenciario de Estremera (Madrid) desde el pasado 5 de noviembre, y a otros  comensales en la citada comida celebrada en el otoño de 2009: los comisarios Juan Antonio González García, José Luis Olivera y Gabriel Fuentes.

El querellante también reclama que se refuercen las medidas para garantizar la “integridad física” de Villarejo, dado que éste “posee información relevante de personas de interés público” que podría ser de interés para el esclarecimiento de los hechos denunciados y se encuentra en una “situación de vulnerabilidad”.