La Mesa del Parlament ha acordado dejar “sin efectos jurídicos” el acuerdo adoptado el pasado jueves, por el que Carles Puigdemont y los otros tres diputados imputados de JxCat desobedecían la suspensión del Tribunal Supremo y delegaban su voto en el portavoz del grupo. El nuevo acuerdo, aprobado con los votos de ERC y el PSC, reclama además al partido de Puigdemont que registre una nueva petición ajustándose a la fórmula aprobada por el Pleno el 2 de octubre y advierte que no contabilizará los votos de Puigdemont, Jordi Sánchez, Josep Rull y Jordi Turull en la última sesión del Debate de Política General que debe empezar en una hora.

A JxCat sólo le quedan ahora dos opciones: aceptar la petición de la Mesa y presentar una “designación” de sustitutos en los términos pactados con ERC y los Comunes, y aceptada a regañadientes por el PSC; o pedir una reconsideración a la Mesa, lo que obligaría a posponer la sesión del pleno. De otro modo, la mayoría que da apoyo al Govern podría ver perder todas las votaciones de las resoluciones que no cuenten con el apoyo de CatEC y la CUP.

En la reunión de la Mesa el presidente de la Cámara, Roger Torrent, ha hecho suyo el informe de los letrados, defendido por Joan Ridao, para proponer ese nuevo acuerdo. Un cambio que ha recibido además el apoyo de CatEC y el PP en sendas intervenciones, mientras la CUP se alineaba con JxCat exigiendo a Torrent que desobedezca al Tribunal Supremo.

C’s, por su parte, se ha abstenido porque el partido naranja siempre ha rechazado la decisión de la Mesa de permitir que se votara en el Pleno el acatamiento o no del auto del Tribunal Supremo sobre la suspensión de los seis diputados imputados por el 1-O.

Nuevo acuerdo fallido

El acuerdo entre JxCat y ERC sobre la suspensión de los seis diputados procesados por el Tribunal Supremo como organizadores del 1-O ha vuelto a saltar por los aires esta mañana, cuando Esquerra ha esgrimido el informe presentado ayer por los letrados del Parlament para exigir a sus socios de gobierno que modifiquen la fórmula de delegación de voto de Carles Puigdemont, Jordi Sánchez, Jordi Turull y Josep Rull.

Fuentes republicanas han señalado, mientras se reunía la Mesa, que “los letrados han dejado claro que la vía de JxCat no se adecua a la resolución del Pleno, pone en riesgo la validez de las votaciones” y reclama buscar una nueva fórmula que se adapte al acuerdo del Pleno -del 2 de octubre, cuando se aprobó el dictamen cocinado por los dos partidos independentistas con el apoyo de los comunes-.

“Ante la enorme excepcionalidad democrática tenemos la obligación de proteger la democracia encontrando soluciones con rigor y honestidad” añaden los republicanos, que insisten en su alegato ya clásico de “basta de retórica y simbolismo cortoplacista” y advierten que “no podemos situar la Parlmaent en una situación de colapso” ni renunciar a las mayorías ni a la efectividad de las votaciones.

Costa denuncia la maniobra republicana

Minutos antes de la reunión de la Mesa su vicepresidente segundo, Josep Costa (JxCat), mostraba abiertamente su indignación por la petición del informe anunciada ayer por Roger Torrent, pero que en realidad se formalizó el viernes, mientras Quim Torra y Pere Aragonés comparecían en el Palau de la Generalitat para asegurar que la crisis de Govern se había resuelto.

El informe, entregado ayer por los letrados -efectivamente, en un tiempo récord- confirma lo que tanto Joan Ridao como Xavier Muro habían advertido ya a la Mesa oralmente: que el escrito que presentó JxCat para seguir votando por delegación no se adecua a la resolución que aprobó el pleno el 2 de octubre, porque no designan a un sustituto que ejerza sus derechos, sino que pretenden mantener la delegación de voto de estos diputados como hasta ahora.

Costa ha asegurado en los pasillos del Parlament que JxCat no cambiará la fórmula escogida el jueves pasado, que remite a la delegación de voto de los cuatro diputados procesados y rechaza la suspensión del Tribunal Supremo porque el Pleno votó en su contra. Pero si no cambia esa fórmula, a Roger Torrent sólo le quedan dos opciones: desobedecer a sabiendas al Tribunal Supremo o no negarse a contabilizar esos cuatro votos, de modo que la mayoría independentista se arriesga a perder todas las votaciones de las resoluciones derivadas del Debate de Política General, suspendido desde el pasado jueves.

Puigdemont, origen de la polémica

El origen de la batalla entre JxCat y ERC no es otro que la negativa del ex presidente y líder de JxCat, Carles Puigdemont, de aceptar su suspensión como diputado, porque eso implicaría renunciar a la ilusión de mantener intactas sus opciones de ser investido president. Cuando el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena hizo pública la interlocutoria por la que suspendía temporalmente la condición de diputados de los seis procesados por la organización del 1-O, ERC llegó a acordar una fórmula con PSC y CatEC por la que los seis serían sustituidos por diputados de su grupo, de modo que no perdían definitivamente su acta de diputado y se mantenían las mayorías parlamentarias.

Pero esta solución fue rechazada por JxCat, que fijó como línea infranqueable la no sustitución de Puigdemont. Desde entonces, el Parlament ha estado bloqueado a la espera de que los dos grupos mayoritarios del independentismo sean capaces de habilitar una fórmula que contente las aspiraciones de Puigdemont sin poner en riesgo jurídico a Roger Torrent. Aunque desde ERC muchos señalan ya abiertamente que el único objetivo de JxCat es precisamente ese: inhabilitar a Torrent, jurídicamente si lo fuerzan a desobedecer, políticamente si aparece como el traidor culpable de la sustitución de Puigdemont.