Apenas han transcurrido 24 horas del atentado. Estrasburgo ha amanecido en silencio, triste y en penumbra. El terrorista que anoche provocó la alarma y la alerta tras un rastro de tiros y muerte en el mercado navideño aún anda suelto. Es sólo un episodio más del historial terrorista que en los últimos años asola Europa y contra el que los 28 Estados miembros intentan defenderse.

La europarlamentaria Maite Pagazaurtundua sabe bien de lo que habla, por experiencia propia en su Euskadi natal y por su participación y aportación el informe de recomendaciones que el mismo día que mantiene la entrevista con El Independiente en un receso del Pleno de Europarlamento, ha tenido. Subraya que el riesgo es evidente y que todos los países deberían trabajar de modo coordinado, cooperando y aliándose frente a una amenaza común.

Llama por ello a mirar el riesgo de frente, “no esconder la cabeza bajo tierra” y hacerlo siempre buscando la acción efectiva en la prevención con el respeto a las libertades y el Estado de Derecho, “no se puede primar un Estado inseguro por no tomar medidas ni hacer estados policiales”.

Pagazaurtundua está especialmente satisfecha de las medidas incorporadas para asegurar una atención adecuada a las víctimas del terrorismo. Destaca además que la experiencia en la lucha contra el terrorismo vivida en España ha sido una aportación muy relevante en el plan que ahora aspira a poner en marcha, con más de 200 propuestas, Europa para hacer frente al terrorismo.

Pregunta.- Mientras elaboraban el informe, ¿imaginaron en algún momento que su aprobación tendría lugar un día después de un atentado en Estrasburgo?

Respuesta.- Sabemos que un atentado puede ocurrir. Es un azar.

P.- El informe aprobado por el Parlamento Europeo el pasado miércoles hace un análisis de situación que inquieta. Se apunta a que el riesgo de episodios como el sucedido anoche –por el pasado martes- en Estrasburgo puedan reproducirse si no se toman medidas. ¿Tenemos que acostumbrarnos a vivir así, con esta amenaza siempre latente?

R.- No sé si acostumbrarnos, pero sí a prevenir de otro modo. Hemos hecho un trabajo de recomendación integral y serio, analizando todos los elementos que están alrededor del fenómeno terrorista. Hemos mirado qué tipo de amenaza existe, en qué nos podemos anticipar. Cómo actuar ante un grupo de ciudadanos europeos radicalizados violentamente o cómo intentar controlar la entrada por las fronteras exteriores de posibles riesgos. También está la cuestión de los ciberataques, la amenaza biológica, las infraestructuras críticas, cuáles debemos ampliar en su defensa, etcétera. Al haberse modificado el modo de atacar también se debe modificar el modo de defender los espacios públicos y de otro tipo. Debemos intentar ser y abarcar todo aquello que pueda ser un riesgo y minimizarlo o neutralizarlo. No mirar las posibles amenazas no es la forma de afrontar esto, no se trata de meter la cabeza debajo de la tierra sino todo lo contrario. Debemos saber anticiparnos e intentar ver por dónde podrían venir las amenazas. En esto más vale pasarse que quedarse cortos.

P.- Se lanza la voz de alerta sobre acciones de prevención y la toma de medidas en la UE en ámbitos hasta ahora con menos control, como lo relativo a la financiación de este tipo de terrorismo.

R.- Sí, hay muchísimas cosas que hemos introducido. Incluso la financiación por blanqueo de capitales, los paraísos fiscales o el tráfico ilícito de petróleo. Lo que hemos integrado en el plan son cosas prácticas, ¿de dónde sacan el dinero? ¿Cómo les vamos a intentar frenar? ¿En las aguas internacionales? ¿Dónde? Y todo ello hay que hacerlo sin prejuicios.

No mirar posibles amenazas no es la forma de afrontar esto, no se trata de meter la cabeza debajo de la tierra sino lo contrario”

P.- Es precisamente esa la principal crítica que algunos países han lanzado, que algunas de las medidas que se plantean suponen una amenaza a los derechos fundamentales, se basan en prejuicios o pueden limitar la libertad.

R.- El respeto a los derechos fundamentales es algo que hemos analizado en profundidad. La clave de bóveda de la democracia es combinar la seguridad con la libertad individual. No es ni primar un Estado inseguro porque no quieres tomar medidas ni hacer un Estado policial, por eso intentamos especificar todos los temas que se refieren a los derechos y el control judicial.

P.- En el caso del atentado de Estrasburgo se habían tomado medidas para proteger el centro de la ciudad y no fueron suficientes. Ustedes reflejan que existen carencias importantes en la puesta en común de la información entre los Estados miembros. ¿Qué se está haciendo mal?

R.- Si comparamos los datos de letalidad en Europa con otros lugares donde actúan los terroristas hemos minimizado muchísimo los atentados. Basta con mirar las noticias internacionales. Todos los días en Irak, Mali, Afganistán, Nigeria, Egipto… no tiene nada que ver. Nosotros lo hemos tomado mucho más en serio porque tenemos muchos más recursos y democracias mucho más sólidas. No podemos olvidar que matar es fácil. Asesinar a un ser humano es muy sencillo, casi cualquier cosa puede servir. En este caso, en los mercados navideños se ha intentado mejorar la seguridad. En 2000 ya hubo un plan para atentar contra el mercado de Estrasburgo en Navidad. Y tenemos el caso de Berlín. Ahora no era posible entrar con un coche o furgoneta y se controlaban las mochilas, pero entre tanta gente es fácil que alguien se introduzca con un arma. Pese a todo, más que decir en qué fallamos diría en qué podemos mejorar. La seguridad perfecta no existe.

P.- ¿El intercambio de información entre los 28 Estados de la UE es la gran asignatura pendiente?

R.- Estamos ante una amenaza globalizada y transnacional que afecta a países europeos distintos y víctimas de distintas nacionalidades. La atención a personas de diferente origen es más complicada que si son personas que hablan el mismo idioma. Estas dimensiones también se han incorporado para ser eficaces y no generar más problemas a los propios de un atentado. Los países deben interiorizar que deben intercambiar datos de calidad y que la interoperabilidad de sus bases sea más sencilla. Quizá en el próximo mandato electoral hacen falta modificaciones legislativas. El trabajo lo hemos dejado preparado y lo mejor evaluado posible. Hay que prevenir y por eso hemos trabajado dos campos muy por desarrollar; la desradicalización y la prevención, que estaban en mantillas.

La clave de bóveda de la democracia es saber combinar la seguridad con la libertad individual. Ni primar un Estado inseguro ni uno policial”

P.- Muchos países de la Unión ni siquiera han aplicado las leyes y normas ya aprobadas con antelación en la lucha contra el terrorismo. ¿Por qué no lo hacen?

R.- Sí, hay muchos países que no han implementado la directiva contraterrorista. No todos han sufrido de igual modo el terrorismo desde 2015 como lo han sufrido Francia, Gran Bretaña o España. Nosotros, además, durante décadas. Eso hace que nuestra mentalidad ante los atentados esté muy desarrollada. Hay otros países que pese a tener atentados, al ser muy grandes, el eco de los atentados se ha disuelto antes. Otros lo han sufrido menos, y cada vez son menos los que no han padecido ningún atentado; Luxemburgo, Chipre… Por eso no todos tiene la misma percepción del riesgo. Muchos piensan que son cosas que pasan en Bélgica, Francia y España. Son países con una cultura mucho menos desarrollada en lo que tiene que ver con el terrorismo.

P.- Desde los atentados del 11-M en Europa se contabilizan ya más de 6.600 víctimas del terrorismo, entre asesinados y heridos, pero hasta ahora no se había definido un plan integral de atención a las víctimas del terrorismo.

R.- Es un ejemplo claro de lo que sucede. En general no se han desarrollado capacidades específicas dirigidas a la atención a las víctimas y que ahora se incorporan en el plan de propuestas. En su momento hicimos una comparación de la legislación de los 28 países de la UE y lo que vimos es que la gran mayoría no tenía una legislación específica para atender a las víctimas, pese a que muchos creían que sí. Había un desconocimiento absoluto. Por eso se aceptó la enmienda para crear un centro de coordinación de atención a víctimas europeas. De este modo se pueden generar buenos protocolos en países con una cultura menos desarrollada en estas materias y poder ayudarles en cuestiones de seguridad, de atención y en otros muchos aspectos.

P.- ¿Dónde está el equilibrio entre la prevención, la seguridad y el respeto a los derechos humanos?

R.- Cada uno el punto de equilibrio lo ve en función de su ideología y su experiencia personal. Yo creo mucho en la cultura de seguridad pero también en los controles de aquellos que realizan los operativos. Hay que dar buenos instrumentos a jueces, a fiscales y policía, creo que hay que hacer un buen trabajo de prevención. La policía debe trabajar pero debe haber control judicial, eso es fundamental. Debe ser profesional e independiente, no puede ser una policía política. Los Gobiernos planifican grandes políticas públicas y los parlamentos deben aportar la legislación que se necesita para hacer frente a los problemas. Luego están los profesionales: jueces, fiscales, policías, asistentes, etcétera. Este es un tema muy trasversal.

No todos los países tienen la misma percepción del riesgo. Algunos aún piensan que son cosas que les ocurren a Francia, Bélgica o España”

P.- Plantean la necesidad de reforzar Europol, dotarlo de más medios para ser eficientes.

R.- La seguridad es una competencia nacional. Pero tenemos que hacer entender a todos los países que les renta, que les viene bien cooperar en seguridad porque les aporta un gran retorno. Hay un valor añadido en lo europeo cuando hablamos de grandes desafíos como el terrorismo, el blanqueo de capitales, etcétera. Hay cuestiones que no se pueden abordar desde el Estado-nación, es bueno que tengamos la Unión Europea. Hemos mejorado el mandato de Europol pero es insuficiente. Yo soy muy práctica y creo que si la dimensión para ser eficaz es más grande que la nacional hay que abrir el foco, la competencia y el ámbito. A mí no me supone ningún problema pero otros no lo ven así. Queremos dotar de más capacidad a Europol.

P.- Plantean medidas que pueden ser mal utilizadas o interpretadas y convertirse en chispas de un polvorín; listas negras de predicadores, cierre de mezquitas, más controles a los migrantes en las fronteras…

R.- Depende de cómo se haga. Somos 28 países y los terroristas no se pueden aprovechar de eso. En muchos casos la información no llega de unos a otros y eso da oportunidades de impunidad a los terroristas o a los que predican el odio. Cuando hablamos de listas negras nos referimos a que si en un país se ha podido demostrar que un imán predica el odio para fanatizar lo deben saber el resto de países. Para expulsar a alguien hay que hacer muchos procedimientos y demostrar bien. De este modo, si se conociese esa información en otros países no empezarían de cero, tendrían esa información. Esos instrumentos deben existir. No puede ser que se le expulse de un país y vaya a otro para hacer lo mismo. Esa información, con garantías, debe existir.

P.- En este contexto, ¿qué incidencia puede tener el auge de la extrema derecha? En España ya está presente…

R.- Lo que tenemos que hacer es desmontar argumentos falsos. No tenemos que tener miedo de cómo son las cosas. Hay que desmontar mentiras, cualquier narrativa que vaya en contra de la manera que hemos articulado la Unión Europea y su artículo segundo, pluralidad ideológica, no discriminación, igualdad, Justicia, Estado de Derecho, etcétera. Los grandes fundamentos del Tratado de la Unión de la UE son nuestra guía. No se puede permitir cualquier discurso o práctica que quiera ir contra eso, contra nuestra libertad de conciencia, ideológica, religiosa, contra el laicismo, contra el totalitarismo, la xenofobia, etc. Ese es el ADN de la UE, está en el artículo 2.

En materia de atención a víctimas había mucho desconocimiento. Algunos estados creían tener legislación al respecto sin tenerla”

P.- En ese informe que ahora aprueba Europa, ¿cuánto hay de la experiencia española en la lucha contra el terrorismo?

R.- Mucho, mucho. Especialmente en lo que se refiere a nuestra experiencia en la prevención de la radicalización violenta, ahí está nuestro espíritu y nuestros fallos, cómo no supimos ver muchas cosas. Hemos aprendido que se debe evitar que haya entornos favorables a los asesinos en nuestras sociedades, algo que es muy grave. Está también la experiencia en la atención a las víctimas o cómo trabajar en humanizar la mirada de los jóvenes. Lo mejor que sabemos en España está ahí. Europa nos concede autoridad. En este proceso han participado muchos expertos españoles. En Europa saben que somos serios, que queremos lo mejor, que no hacemos politiqueo.

P.- ¿Iremos a mejor?

R.- Por supuesto. Desde 2015 hemos ido a mejor, sin duda. En Irak y Siria están más descabezados. No tienen la capacidad de captación de antes. El empoderamiento en los jóvenes de Daesh, por ejemplo, ya no existe como lo había en 2014.