La Generalitat ha anunciado este miércoles que habrá un saludo mañana, a las 18:00 horas, en el Palau de Pedralbes entre Pedro Sánchez y Quim Torra, un «saludo protocolario», a la que, según el Gobierno catalán, seguirá la reunión en la que participarán varios ministros y consellers. Tras días de negociaciones sobre el formato que debía revestir el encuentro entre el presidentes la Generalitat ha impuesto su relato con una «minicumbre» en la que participarán tres miembros de cada ejecutivo, junto a Sánchez y Torra.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha confirmado a primera hora en el Congreso que este jueves por la tarde habrá en Barcelona una reunión a solas entre Pedro Sánchez y Quim Torra y ha añadido que además se podrán celebrar otros encuentros, de forma paralela, entre consellers y ministros. Sin embargo, desde Presidencia de la Generalitat se han apresurado a señalar que eso no era lo acordado.

Esas fuentes han insistido en que el encuentro entre Sánchez y Torra será puramente protocolario, un saludo de bienvenida al presidente del Gobierno sin más contenido político. La política se deja para la reunión posterior, en la que participarán por parte del gobierno catalán dos representantes de JxCat, el propio Torra y la portavoz, Elsa Artadi, y dos de ERC, el vicepresidente Pere Aragonés y a consellera de Justicia, Ester Capella.

El Gobierno no ha confirmado quien participará en los encuentros, pero sí que Pedro Sánchez asistirá posteriormente a la entrega de premios de la patronal Foment del Treball acompañado por las ministras de Economía, Nadia Calviño, y Trabajo, Magdalena Valerio.

La Generalitat aspiraba a tratamiento de Estado

En las negociaciones de los últimos días la Generalitat pedía una reunión «de gobiernos», en la que participasen no solo los presidentes sino miembros de los respectivos ejecutivos. «Si vienen a Cataluña, entendemos que es para tratar cara a cara» con el conjunto del ejecutivo catalán, ha repetido insistentemente Artadi en las últimas semanas.

Una posibilidad, la de una cumbre bilateral de gobiernos que emularía al trato entre dos estados soberanos que el Gobierno descartó rápidamente. La Generalitat ha impuesto, sin embargo, que la reunión no se reduzca a una entrevista entre presidentes como la celebrada en Sevilla con Susana Díaz hace tres meses.

La Generalitat ha reclamado insistentemente que el encuentro no fuera «una foto» y asegura que  va a tener «contenido político» . Un orden del día que los vicepresidentes de ambos gobiernos estarían negociando ahora, y que para el Govern debería incorporar las cuestiones avanzadas hoy por Torra en el Parlament: rechazo a la Monarquía, denuncia de la «represión» contra los líderes independentistas y, sobre todo, el derecho de autodeterminación para Cataluña.

Un menú al que Pedro Sánchez ya dejó claro que respondería con propuestas en políticas sociales, pero que obligará al Gobierno a debatir la situación de los líderes del procés en los inicios del juicio en el Tribunal Supremo.

Desde el socialismo catalán se insiste en que «lo importante es que se vean y hablen» y recuperar los puentes de diálogo entre ambos ejecutivos, después de unos meses en que Gobierno y Generalitat han combinado el ingente trabajo sectorial en reuniones entre ministros y consellers con inflamadas declaraciones de ruptura, especialmente del lado catalán.