Pedro Sánchez y Quim Torra se encuentran reunidos en el Palacio de Pedralbes en una entrevista cara a cara, mientras la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, celebran una reunión de trabajo paralela con el vicepresidente catalán, Pere Aragonés, y la portavoz de la Generalitat, Elsa Artadi.

Dos encuentros paralelos, como había anunciado Moncloa, a los que seguirá la “mini cumbre” anunciada por la Generalitat cuando ambos presidentes se incorporen a la reunión de sus ministros y consellers. Así al menos lo ha asegurado el equipo de Torra tras iniciarse la reunión entre los presidentes.

Los responsables de Moncloa, sin embargo, se han apresurado ha corregir a la Generalitat y han asegurado que se trata de dos reuniones paralelas y que la reunión posterior a seis -presidentes, ministras y consellers- se limitará a un encuentro protocolario del que, eso sí, permitirán tomar imágenes, tras la insistencia de la Generalitat.

En lo único que están de acuerdo ambas delegaciones es que ni la reunión de presidentes ni la de sus segundos cuenta con un orden del día definido.

Mínima protesta

Pedro Sánchez ha llegado con normalidad a Pedralbes, sin que se hayan producido incidentes en los alrededores, pese a las convocatorias de los CDR y la CUP en contra de la reunión.

Unas 150 personas según los Mossos d’Esquadra se han congregado frente al recinto del Palacio de Pedralbes para protestar por el encuentro y han conseguido cortar la Diagonal durante unos minutos, aunque han sido dispersados por la policía autonómica.

Sí ha habido críticas políticas. Desde Ciudadanos, su presidente, Albert Rivera, ha anotado en su cuenta de Twitter que el trato “como si fuera un jefe de estado” a un “supremacista” es una “irresponsabilidad histórica”.

La entrevista previa al Consejo de Ministros que el Gobierno celebrará mañana en Barcelona llega precedida de un largo forcejeo entre gobiernos por el formato que debía revestir el encuentro. Pese a ello, Torra ha recibido cordialmente al presidente del Gobierno a las puertas del Palacio de Pedralbes, al que Sánchez llega acompañado por Calvo y Batet.

El encuentro entre ambos presidentes se ha producido después una larga negociación entre gobiernos por el formato de la reunión, que la Generalitat propuso convertir en una “cumbre” entre gobiernos, mientras Moncloa insistía en limitarla a una entrevista entre los presidentes.

Todavía esta mañana, la portavoz Elsa Artadi ha asegurado que Sánchez y Torra se reunirán a solas “por petición del presidente” para después celebrar una “cumbre entre gobiernos” en la que también deben participar Pere Aragonés y la propia Artadi, además de Calvo y Batet. Sin embargo, desde Moncloa se aseguraba que el encuentro entre ministros de y consellers se produciría de forma paralelo al de los presidentes, como “una reunión de trabajo habitual”.

De hecho, la batalla por el formato ha permitido en la práctica a Moncloa y Palau obviar la cuestión de la agenda de trabajo con la que ambos presidentes acudían al encuentro, aunque Torra dejó claro el miércoles en el Parlament su voluntad de haber de “represión”, “derecho a la autodeterminación” y “rechazo a la monarquía”.