Es su peor escenario, el que no desean. El resultado anunciado por las encuestas es demasiado incierto e incómodo para no pelear hasta el extremo por estirar y mantener el marco actual. Pero apuntalar a Pedro Sánchez en todo lo posible y desbrozar su tortuoso camino político desde Euskadi quizá no sea suficiente para sostenerlo hasta el final de la legislatura. En el PNV son conscientes de que el último movimiento táctico del presidente de Gobierno con su Consejo de Ministros en Cataluña y su encuentro con Torra no necesariamente le han fortalecido. Por eso ya se han puesto la venda, en previsión de una herida mortal.

El PNV ha decidido prepararse para un adelanto electoral y ha comenzado el complicado proceso interno para designar a sus candidatos al Congreso y Senado. Para el próximo 3 de febrero la formación nacionalista estará en disposición de concurrir con sus candidatos y candidatas elegidos por las bases a unas elecciones por si la respiración asistida que ahora mantiene a Sánchez no es suficiente.

“No queremos que nos pille el toro, en este escenario tan líquido y cambiante queremos tener capacidad de reacción”, aseguran fuentes del partido. En el PNV están dando todos los pasos para que Sánchez no caiga. El apoyo a su candidatura en la moción de censura a Rajoy fue el inicio de una nueva fase de entendimiento entre socialistas y nacionalistas vascos que siete meses después acumula ya varios gestos. El último se produjo la semana pasada con el respaldo de la senda de déficit y que limpia, al menos, el camino para e inicio de la tramitación de las cuentas del Gobierno. Otra cosa es su aprobación definitiva.

El PNV ha iniciado la elección de candidatos ante un previsible adelanto electoral. El 3 de febrero tendrá sus lista cerradas

La formación de Andoni Ortuzar -camino de seis años como presidente- quiere que los presupuestos lleguen al final del proceso. Eso supondría dar oxígeno a Sánchez para agotar la legislatura, “y por nosotros no va a ser”, reconocen. Su respaldo, que se da casi por hecho, pese a que se recuerda que deberá ir acompañado del cumplimiento de compromisos adquiridos en tiempos de Rajoy y aún incumplidos y otras inversiones, necesitará de otros. El escenario de una legislatura agotada por Sánchez no está sólo en manos del PNV. La clave en gran medida pasa por las formaciones independentistas catalanas y ante ellas los nacionalistas vascos conservan aún una gran capacidad de influencia que, de modo discreto, no han dejado de ejercer.

Escenario “complicado”

El movimiento más llamativo lo hicieron en vísperas de la proclamación de la República catalana y lo han vuelto a hacer un año y pico después con la enésima visita a prisión de los líderes catalanes presos sólo minutos antes de que anunciaran que abandonaban su huelga de hambre. La víspera el PNV hizo otro gesto, con el respaldo de EH Bildu, proponiendo la aprobación del envío de una delegación del Parlamento Vasco al proceso judicial que contra los inductores del procés se iniciará a comienzos de año. Sumar para que el independentismo catalán retorne al redil y abandone posiciones extremas que hagan imposible el entendimiento con el Gobierno, y por ende, su continuidad hasta agotar la legislatura, es labor que impulsa el PNV.

Los nacionalistas no ocultan que hoy son algo más “optimistas” en la continuidad de Sánchez, pero no mucho más, “también somos conscientes de lo complicado del escenario”. El mayor temor pasa por un adelanto electoral próximo con unas corrientes políticas que apuntan hacia una posible alianza PP y Ciudadanos que con una posible irrupción de Vox en el Congreso de los Diputados no sólo desbancara al gobierno de Pedro Sánchez sino que diera un vuelco al escenario territorial e institucional actual en el conjunto de España.

El viraje hacia posiciones más extremas que se está produciendo por parte del PP y Ciudadanos inquieta en el PNV. Cuestiones como la recentralización del modelo autonómico, la devolución de competencias que se plantean, la desaparición de instituciones como las diputaciones, la reconsideración del Concierto o el Cupo, o la mayor dificultad para cualquier revisión del estatus vasco que ahora se negocia en Vitoria darían un paso atrás.

Los nacionalistas quieren apuntalar a Sánchez para que agote la legislatura y confían en contar con el apoyo del soberanismo catalán

Por ello el PNV quiere retrasar lo máximo posible ese escenario, confiado en una reubicación del pulso político en el Estado, una tarea de remar a favor de Gobierno que está siendo correspondida por el Ejecutivo del PSOE.

Sánchez ya ha firmado varios acuerdos de calado con el Ejecutivo de Urkullu. Además de la retirada de los recursos de inconstitucionalidad que el Ejecutivo de Rajoy presentó contra varias normas vascas, el Gobierno acumula guiños importantes como la cesión de varias competencias en materia ferroviaria y de autopistas, el anuncio de la negociación para ceder la gestión de las prisiones a Euskadi o el acercamiento al País Vasco de numerosos presos de ETA.

Antes de fin de año se espera la última contrapartida que el Ejecutivo de Sánchez quiere cerrar con el Gobierno vasco. Cuando el pasado 26 de noviembre la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, visitó Euskadi, acordó con el consejero de Autogobierno, Josu Erkoreka, cerrar un calendario para cumplir íntegramente el Estatuto de Gernika.

Las negociaciones entre ambas partes continúan estos días con el intercambio de documentación para poder completar un detallado cronograma para que el País Vasco asuma la larga treintena de transferencias reclamadas. Fuentes conocedoras de la negociación aseguran que “va bien” y que esperan un pronto acuerdo, si bien no garantizan que este pueda estar listo antes de final de año, tal y como se habían comprometido los dos Gobiernos.

“No tenemos certezas”

Un estatuto del que aún restan 37 competencias, según el Gobierno vasco, y de cuya lista Sánchez ha sacado la cesión del régimen económico de la Seguridad Social. Una medida que el PNV ni siquiera ha cuestionado, en el clima de sintonía que ambas formaciones y gobiernos se esfuerzan en alimentar, pese a tratarse de una de las dos materias -junto a la de prisiones- que el pacto de gobierno en Euskadi consideró prioritaria en la exigencia de cumplimiento del Estatuto vasco de 1979.

El Gobierno de Urkullu ultima estos días el calendario comprometido por Batet para la cesión de las competencias pendientes del Estatuto de Gernika

En Sabin Etxea por el momento han activado el proceso de elección de candidatos, y no sólo para las europeas del 26 de mayo. El complejo proceso a doble vuelta que tiene previsto el PNV para la elección de sus aspirantes en cualquier proceso electoral será doble en este caso. Desde el pasado viernes y hasta el 10 de enero estará abierta la primera vuelta para la presentación y votación de candidaturas.

Las organizaciones municipales podrán elegir entre los candidatos y candidatas designados por los consejos territoriales y otros aspirantes. Quienes obtengan mayores apoyos pasarán a la segunda vuelta, a celebrar entre el 16 y el 29 de enero, de modo que el 3 de febrero la Asamblea Nacional extraordinaria del PNV proclamará las candidaturas definitivas. “Lo hacemos por una cuestión práctica. No tenemos certezas de lo que va a suceder y no queremos que nos pille fuera de juego”, señalan desde el partido.

Es lo que les sucedió en la última convocatoria electoral decretada por Rajoy ante la imposibilidad de conformar Gobierno y que dejó sin margen temporal al PNV para iniciar el proceso interno pertinente, que requiere de al menos 45 días. Ahora, la maquinaria se quiere dejar preparada y engrasada ante la posibilidad cierta de que finalmente se adelanten las elecciones.

Es esa la cita que más preocupa a los nacionalistas vascos en 2019, un año en el que el calendario también tiene sobre la mesa la que es sin duda la convocatoria con las urnas de mayor calado para el PNV: las elecciones municipales y forales. Unos comicios que, sin embargo, el partido afronta con absoluta confianza sabedor de que el amplio poder que hoy atesora -gobierna las tres capitales y la tres diputaciones forales- no sólo es muy probable que pueda revalidarlo sino incluso ampliarlo, según apuntan todas las encuestas.