El lo intentó, ejerció como tal y salió mal parado. El avispero catalán le dejó dolido y terminó por dejar malherida su relación con el entonces president, Carles Puigdemont, y la del PNV con el soberanismo catalán. La primera no se ha recuperado, la segunda apenas levemente. Pero el lehendakari Iñigo Urkullu, el fallido mediador entre el presiden Puigdemont y el presidente Rajoy para intentar frenar in extremis la declaración de la república catalana, cree que la fórmula continúa teniendo validez. No será él, y todo apunta a que tampoco nadie de su partido, el que ocupará el cargo de “relator”, verificador, intermediario o mediador que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha aceptado que se designe para que dinamice la mesa de partidos prevista en Cataluña.

Urkullu salió defraudado de su intento de frenar la proclamación de la república exprés en el Parlament el pasado 27 de octubre de 2017. Se lo habían reclamado varios influyentes empresarios catalanes que terminaron por reprochar la falta de palabra de Puigdemont, quien se habría comprometido a convocar elecciones. La sintonía y perfil moderado de Urkullu, y su entonces capacidad de interlocución con Rajoy podrían ser un aval suficiente. La carta del lehendakari al president y las conversaciones mantenidas entre ambos auguraban que en el último momento renunciaría a la proclamación de la republica catalana y convocaría elecciones: todo falló y no hubo cita con las urnas sino 8 segundos de república catalana.

Esta mañana las miradas estaban puestas en el lehendakari, cuyo nombre ya había vuelto a aparecer en algunos medios como posible candidato para volver a intentarlo, a mediar entre el Gobierno Sánchez y el Ejecutivo Torra. Urkullu no sólo conserva su posición moderada sino también un canal de interlocución fluido con el Gobierno. Lo que ahora ya no parece tan sencillo es entenderse con el nuevo titular del Ejecutivo catalán, Quim Torra. La reunión que ambos mantuvieron en Vitoria el 14 de noviembre pasado evidenció la distancia entre ambos y el distinto modo de entender un proceso soberanista y el ejercicio del derecho a decidir. ya entonces Torra reclamaba una reunión “de gobierno a gobierno”, el ejercicio del derecho de autodeterminación y calificaba de “‘pantalla pasada” la reforma del Estatut. Posición que contrastaba ante las llamadas a la “distensión” que hizo el lehendakari.

Normalizar la relación

Esta mañana el lehendakari tenía una visita a una empresa en Lantarón (Alava). Allí le esperaban los medios de comunicación para preguntarle su opinión sobre la figura de un “relator” en Cataluña. Ha asegurado que está “ilusionado” con la nueva vía abierta en la crisis catalana y que confía en que pueda dar frutos. Urkullu siempre ha defendido la necesidad de apostar por el diálogo, en la modalidad que sea, como camino para la resolución de los conflictos enquistados. Hoy ha asegurado que “todo lo que sea favorecer, facilitar que haya un entendimiento que normalice una relación y pueda redundar en acuerdos es bueno”. Lo es, ha añadido, no sólo para Cataluña, “sino también para Euskadi “y el conjunto del Estado”.

Ha señalado que la labor que debería tener encomendada quien ejerza de ‘relator’ se deberían centrar en “facilitar la voluntad de diálogo entre las partes”. Un perfil que sea capaz, ha añadido, de “interpretar” las realidades de la situación y las aspiraciones que hacen cada una de las partes, “es importante que haya quien facilite esa interpretación”. Urkullu ha asegurado que desconocía el plan de designar un relator y que ha sido ahora, a través de los medios cuando ha tenido conocimiento de que se buscaba una figura de este tipo para retomar el diálogo entre los dos gobiernos. Ha recordado con humor que “yo estoy citado como testigo”, en referencia a su citación en el juicio del procés que se inicia la semana que viene.

En el mismo sentido se ha manifestado hoy el PNV. En la formación de Andoni Ortuzar han asegurado que nadie se ha puesto en contacto con ellos para actuar como relatores y que las primeras informaciones al respecto las recibieron ayer a través de los medios de comunicación.