El ex presidente del Gobierno Felipe González se ha sumado a la corriente interna del PSOE que censura las cesiones del Ejecutivo de Pedro Sánchez al independentismo. Después de las duras acusaciones lanzadas por el que fue su vicepresidente, Alfonso Guerra, y los reproches de barones como Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha) o Javier Lambán (Aragón), la Fundación Felipe González ha divulgado un vídeo en el que el ex presidente expone su postura sobre las negociaciones del Gobierno socialista con la Generalitat bajo el título de «llamada a la moderación».

En el vídeo, González muestra su preocupación por la confusión generada sobre el diálogo del Gobierno con Cataluña, que achaca a la falta de un «perímetro» claro sobre esas conversaciones. «No necesitamos relatores, me preocupa mucho la degradación institucional», asegura. Según el ex presidente, el Ejecutivo socialista debe dialogar con los gobiernos autonómicos, pero «no puede decidir lo que van a hacer los partidos?», asegura en referencia a la mesa de diálogo paralela a la comisión bilateral entre el Gobierno y el Govern de Quim Torra.

«Paradoja número uno: ¿para qué necesitamos una mesa de partidos en la que no participan los que no quieren, y tienen razón, decidida por un Ejecutivo que no permite funcionar al Parlamento si existe el Parlamento? ¿Para qué necesitamos un notario que certifique lo que se dice o que los convoque cuando en el Parlamento sobran los notarios, los asesores jurídicos, la gente que toma nota…? ¿Por qué la Generalitat no hace funcionar al Parlamento, que es la sede natural del encuentro entre partidos y de las posibilidades de diálogo?», asegura en el mensaje.

A su juicio, se produce así un «juego muy delicado, en el que el Ejecutivo, de parte y parte, interfiere en la autonomía de los partidos, que tienen su representación en el Parlamento», advierte, recordando que también los partidos nacionales tienen representación en el Congreso, donde funciona incluso una comisión territorial creada a propuesta del PSOE para abordar el conflicto catalán.

González no encuentra sentido a esa estrategia, «salvo que se pretenda degradar institucionalmente, lo cual es muy peligroso para el funcionamiento de la democracia, el valor del Parlamento en Cataluña y en el conjunto del Estado, en Madrid», advierte. El ex presidente también reclama moderación y que se rebaje la crispación generada por la negociación de Sánchez con los independentistas para que le permitan tramitar los Presupuestos y mantener la legislatura.

«En la vida en general y en la política en particular, todo lo exagerado es ridículo», advierte, para asegurar que la oposición está superando «los límites del circo» para entrar en un «aquelarre que España no se merece». Por esos motivos, aboga por mantener el diálogo en las instituciones para defenderlas y fortalecerlas.

Vea la entrevista íntegra a Felipe González