Política

Las cesiones de Sánchez a Torra causan "pavor" electoral y resucitan al 'viejo PSOE'

Los presidentes de Asturias, Javier Fernández, y de Aragón, Javier Lambán, este miércoles en el Congreso de los Diputados. EFE

Las cesiones del Gobierno de Pedro Sánchez a las exigencias de los partidos independentistas a cambio de que permitan la tramitación de los Presupuestos en el Congreso está convulsionando al PSOE. Dirigentes autonómicos y municipales sufren «pavor» por las consecuencias que puedan tener en las elecciones de mayo esa transigencia con los secesionistas. El vuelco histórico en Andalucía, donde el PSOE ha perdido el poder tras casi 40 años de gobierno, está fresco en la mente de presidentes autonómicos y alcaldes, que han empezado a desmarcarse de la estrategia del Gobierno.

Todos ellos entienden que la derrota de Susana Díaz se debió en gran medida a la actuación del Gobierno en relación a Cataluña y temen que la apuesta por el diálogo y el apaciguamiento de los independentistas también les pase factura en sus comunidades y ayuntamientos. «En Andalucía los ciudadanos le han dado una bofetada a Pedro Sánchez en la cara de Susana Díaz», explican dirigentes socialistas, que temen ser los siguientes en pagar el enfado de los españoles con el Gobierno.

Por este motivo, ayer criticaron que el Gobierno acepte la existencia de un mediador con Cataluña los presidentes autonómicos de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; de Aragón, Javier Lambán; los diputados Soraya Rodríguez, ex portavoz parlamentaria, y José María Barreda, ex presidente castellanomanchego, a los que se sumó con una crítica con matices el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, y el ex presidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Éste incluso hizo una propuesta para cortocircuitar la dependencia de Sánchez de los independentistas: que el PP y Ciudadanos aprueben los presupuestos a cambio de pactar una fecha para la convocatoria de elecciones generales.

Muchos de ellos coincidieron ayer con el presidente de Asturias, Javier Fernández, y los diputados andaluces leales a Susana Díaz en la presentación del último libro de Alfonso Guerra en el Congreso, en una nueva reunión de los dirigentes socialistas que derribaron a Pedro Sánchez de la Secretaría General del PSOE en el Comité Federal del 1 de octubre de 2016. Con su presencia, todos ellos respaldaban las críticas del ex presidente del Gobierno a la estrategia de Sánchez con Cataluña y resucitan a ese ‘viejo PSOE’ contra el que combatió el ahora presidente del Gobierno.

Tras la victoria del líder caído en las primarias del partido de mayo de 2017, Sánchez proclamó la constitución de un «nuevo PSOE» en el que Guerra no se siente representado. «Es muy diferente, ha cambiado de una manera impresionante. Dicen que es el nuevo PSOE, yo creo que es otro PSOE. Y el elemento fundamental de este cambio son las primarias. Siempre fui contrario. Dije que las primarias no conducían a una mayor representatividad, sino a todo lo contrario, y me llamaron antidemócrata. Nadie me hizo caso, y ahora muchos se están dando cuenta. La manipulación que cabe en una organización que se rige por primarias no se da en otra con filtros democráticos. Frente a las primarias, los filtros son los comités locales, provinciales y federal. El colmo es que ahora pretenden hacer las votaciones por internet. La manipulación está asegurada», ha asegurado Guerra en una entrevista con El Mundo por  la publicación de su libro.

«Las primarias conducen inexorablemente al cesarismo. Sólo una persona tiene el apoyo de la militancia, los demás son cargos vicarios del máximo dirigente. Por muy demócrata que sea la persona elegida con este sistema, hay un cierro cesarismo que conduce a una pérdida de la democracia. Eso ha modificado mucho la esencia del PSOE», ha añadido.

Ese viejo PSOE, derrotado y apartado de la toma de decisiones en el partido, reivindica ahora sus actos en contra del líder socialista. En privado, esos dirigentes recuerdan que derribaron a Sánchez por el convencimiento de que cedería al chantaje de los independentistas a cambio de alcanzar el poder, como finalmente está ocurriendo. Los barones críticos con Ferraz sienten que el tiempo les está dando la razón y que la historia del PSOE mostrará la verdadera cara de Pedro Sánchez.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, calificó anoche de «absolutamente injustificables» las acusaciones formuladas por el presidente del PP, Pablo Casado, contra el jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, por la existencia de un mediador con el Govern catalán.

«Las acusaciones de alta traición y felonía que ha dirigido el presidente del PP al presidente del Gobierno son absolutamente injustificadas e inaceptables. No solo demuestran una falta total de sentido de Estado sino también de sentido de la realidad y de cordura», ha remarcado el ministro en su cuenta de la red social Twitter.

En tres mensajes, el ministro ha subrayado que «este espacio de diálogo entre representantes de los partidos políticos catalanes no afecta en nada a las instituciones del Estado ni a las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat, que se siguen desarrollando en el marco legal vigente». Según Borrell, «las furibundas reacciones al hecho de que un foro ya existente de partidos políticos catalanes se dote de la figura de un coordinador de sus sesiones y tome acta de sus discusiones me parecen igualmente desproporcionadas».

El titular de Exteriores sale así en defensa de Pedro Sánchez después de que el líder del PP, Pablo Casado, haya contemplado utilizar cualquier tipo de mecanismo contra el presidente del Gobierno por lo que considera su «alta traición a España» al admitir un diálogo con los independentistas catalanes con presencia de un relator.

En una entrevista con EFE, Casado no ha descartado la presentación de una moción de censura y ha llamado a los españoles  a manifestarse en las calles en contra de la negociación con el independentismo. El líder del PP ha calificado a Sánchez de «felón» y ha considerado que está deslegitimado para seguir ni un día más en el Gobierno debido a esta negociación que ve como «lo más grave que ha pasado desde el golpe de Estado del 23F».

«El presidente del Gobierno tiene que convocar elecciones de inmediato y si no lo hace no descartamos ningún mecanismo para forzarle a cumplir con su palabra y a escuchar el clamor de la sociedad española», ha afirmado Casado, apuntando directamente a movilizaciones en las calles.

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