Pedro Sánchez utilizó ayer las cámaras de Televisión Española para hacer campaña electoral. Trató de vender un perfil moderado, centrista, contundente frente al independentismo catalán. Dijo de los secesionistas que tienen «pavor a sentarse a dialogar» y que tienen que asumir que durante años han vendido a su electorado un objetivo irrealizable. «La independencia no es posible», dijo.

Casi en directo, le respondía en Twitter el presidente de la Generalitat, Quim Torra. Citaba un mensaje sobre el «pavor» de los independentistas a dialogar y contestaba con una sentencia: «Es una falsedad absoluta». 1.700 retuits y 5.000 me gustas.

El ahora presidente de la Generalitat insistía en el discurso sobre la «mano tendida» del gobierno catalán, igual que en su declaración ante el Tribunal Supremo hizo el ex vicepresidente Oriol Junqueras. Pero se olvidó de lo que decía en los días posteriores al referéndum ilegal del 1 de octubre.

«No se negocia con terroristas. No podemos negociar con el Estado Español», dijo Torra en la mañana del 3 de octubre, horas después de la jornada de la votación y horas antes de que el rey Felipe VI pronunciase el discurso que sublevó al independentismo.

Torra defendía públicamente entonces la tesis de que el referéndum era perfectamente válido y de que no había nada que negociar con España más allá de los términos y plazos de la independencia. Torra también fue en esos días un firme defensor de la Declaración Unilateral de Independencia, finalmente proclamada en el Parlament el 27 de octubre. Y fue precisamente ese el perfil que le permitió ser elegido como presidente de la Generalitat tras las sucesivas renuncias posteriores a las elecciones del 21 de diciembre.

Este martes, el presidente del Gobierno ha utilizado su comparecencia en el Senado para volver a acusar al independentismo de «no haberse tomado en serio el diálogo» y de haber mantenido una actitud intransigente, a preguntas de ERC.