Oriol Pujol, hijo del ex president Jordi Pujol y ex secretario general de Convergencia Democrática, ha dejado hoy la cárcel de Brians 2. Pujol Ferrusola ha cumplido algo más dos meses  de la condena de dos años y medio de cárcel que le fue impuesta por su participación en una trama de cobro de comisiones por la adjudicación de las ITV dependientes de la Generalitat. El cuarto hijo de Jordi Pujol llegó a un acuerdo con la Fiscalía para evitar que su esposa, también implicada en la trama, tuviera que ingresar en prisión.

El próximo lunes Oriol Pujol ingresará en un centro abierto en el que pasará las noches de lunes a viernes. Oriol Pujol ingresó en prisión el pasado 17 de enero, y exactamente dos meses después la junta de evaluación de Brians 2 propuso por unanimidad su acceso al tercer grado. La semana pasada, la Secretaría de Medidas Penales, que depende de la republicana Ester Capella, consellera de Justicia, acordó conceder el tercer grado al ex dirigente nacionalista. Una medida no exenta de polémica, a la vista del escaso cumplimiento de penas de los dirigentes nacionalistas y sus entornos por casos de corrupción.

La libertad de Oriol Pujol algo más de dos meses después de ingresar en prisión se suma a la rápida puesta en libertad de Félix Millet, máximo responsable del expolio al Palau de la Música y la trama de financiación irregular a Convergencia Democrática. Millet quedó en libertad 25 días después de su ingreso en prisión, bajo una fianza de 400.000 euros. Su socio, Jordi Montull, permaneció en prisión 22 días antes de salir en libertad bajo una fianza de 100.000 euros.

Pujol, condenado por delitos de tráfico de influencias, delito continuado de cohecho y falsedad en documento mercantil, llegó a un acuerdo con la Fiscalía por el que reconoció el cobro de 381.450 euros en comisiones a través de trabajos ficticios facturados por su esposa, Anna Vidal, a través de su socio, Sergi Alsina. El pacto con la Fiscalía implicaba también al ex número dos de la Diputación, Josep Tous. Tras rubricar el acuerdo, Pujol intentó evitar el ingreso en prisión y sustituirlo por trabajo social alegando el «coste político y personal» que había tenido el caso, su responsabilidades familiares -sobre tres hijos que ya son mayores de edad- y que ya realizaba trabajos sociales para la fundación del padre Manel.

La Audiencia de Barcelona rechazó conmutar la cárcel por trabajos sociales porque «equivaldría a la minimización de actos delictivos graves»

Pero la juez responsable de revisar el caso en la Audiencia de Barcelona descartó conmutar la prisión por trabajos en beneficio de la comunidad al concluir que Oriol Pujol debe ir a la cárcel por la «gravedad» de sus delitos, porque de esta forma se «restablece la confianza del ciudadano» y porque una suspensión de penas equivaldría a una «minimización» de «actos delictivos graves». Unos criterios que no han impedido ahora la concesión del tercer grado.

Tercer grado

Oriol Pujol deberá ingresar el próximo lunes en un centro de régimen abierto, donde deberá ir a dormir entre semana, y durante la jornada saldrá para ir a trabajar, y podrá pasar los fines de semana en su casa. Previsiblemente ingresará en uno de los centros de Barcelona, al módulo de régimen abierto de Brians 1 o a los centros abiertos de Barcelona: Trinitat y sección abierta de Wad Ras.

La clasificación en tercer grado supone que el interno puede salir de día a trabajar, formarse o seguir algún tratamiento para su reinserción, y debe regresar entre semana a dormir al centro abierto, pasando como mínimo 8 horas, mientras que los fines de semana puede estar en su casa.

Para obtener el tercer grado se tiene en cuenta la longitud de la pena, el riesgo de reincidencia y quebrantamiento de condena, las características personales y sociales del penado, si es su primer ingreso, el apoyo familiar, si tiene trabajo, la conducta dentro del centro y su participación y compromiso en el programa individual de tratamiento.

Según cifras de la Consellería de Justicia, el año pasado, una de cada tres clasificaciones iniciales fueron de tercer grado: 799 sobre 2.635 y, en Catalunya, de las 8.484 personas que cumplen pena de prisión, el 26% son en tercer grado (1.640).