«No se trata de líneas rojas ni de cheques en blanco». La portavoz de Esquerra, Marta Vilalta, ha dejado claro que comparten con sus socios de JxCat la exigencia de un referéndum de secesión, pero también que su postura a la hora de negociar una eventual investidura de Pedro Sánchez será mucho más posibilista que la del partido de Carles Puigdemont y Quim Torra. Esquerra empieza a marcar distancias con los neocovergentes, al tiempo que retoma el acercamiento a los Comunes que se rompió tras el fichaje de Elisenda Alamany y Joan Josep Nuet, última escisión de la confluencia de Ada Colau.

La perspectiva del aislamiento parlamentario tras las próximas generales, justo cuando Esquerra aspira a convertirse en primer partido de obediencia estrictamente catalana en el Congreso, preocupa más a los republicanos que a JxCat. Las constantes declaraciones de dirigentes del PSOE en favor de un acuerdo con Cs para evitar la dependencia del independentismo inquietan casi más que la amenaza del tripartito de derechas. Y ni siquiera la cabeza de lista socialista por Barcelona, la ministra Meritxell Batet, rechaza esa opción pese a que los partidos independentistas y los comunes la esgriman día sí día también para apelar al «voto útil» en Cataluña.

Sin contacto con el PSOE

El vicepresidente de la Generalitat y número dos del partido, Pere Aragonés, reconoce por su parte que los puentes están rotos entre Esquerra y el PSOE desde que se rompieron las negociaciones sobre el apoyo de los independentistas a los Presupuestos Generales del Estado (PGE). En una entrevista a Catalunya Ràdio, Aragonés se ha mostrado convencido hoy de que a Miquel Iceta «se le escapó» lo que los socialistas saben que es la única solución posible para el proceso soberanista, que es pasar por las urnas.

Para Aragonés, Pedro Sánchez, sabe que la única vía es una «solución validada democráticamente por los ciudadanos de Cataluña», y a Iceta «se le escapó porque lo saben perfectamente», ya que si hay una mayoría clara a favor de la independencia en Cataluña no tendrán otro remedio que abordar el tema con una solución democrática.

En este contexto adquiere especial importancia la ambigüedad de Vilalta cuando asegura que su partido se abriría a negociar una futura investidura del candidato del PSOE, Pedro Sánchez, como presidente del Gobierno, pero ha precisado que exigirían que el nuevo gobierno aceptara abordar la autodeterminación y el «fin de la represión» contra los políticos encausados por el 1-O.

Para ERC, reclamar que el Gobierno sea sensible con la autodeterminación y la situación de los líderes independentistas no es poner líneas rojas, sino sentar las bases para encontrar «una solución democrática» a la situación de Cataluña.

Frente la «minoría de bloqueo en el congreso» que exige la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, y que la portavoz de JxCat Laura Borràs asume como línea de partida de su acción política en las Cortes, Esquerra señala que su objetivo es tener un papel activo en el Congreso. «Queremos que el independentismo sea lo máximo de fuerte en estas elecciones para condicionar e influir, y esto significa poder encontrar una solución democrática a la situación que vive el país. No va de líneas rojas ni de cheques en blanco; va de una solución democrática», señala en este sentido Vilalta.