PolíticaEntrevista con Irene Lozano

“Lo que más interesa de España a la prensa internacional es Vox”

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“Lo que más interesa de España a la prensa internacional es Vox”
Irene Lozano

Irene Lozano, secretaria de Estado de España Global (antigua Marca España) Mario Viciosa

Resumen:

En la mesa de su despacho de la planta 13 del Ministerio de Asuntos Exteriores, Irene Lozano (Madrid, 1971), secretaria de Estado de España Global (antigua Marca España), tiene cuatro o cinco ejemplares de Manual de Resistencia, el libro que ella “ayudó a dar forma literaria” y que firma el presidente del Gobierno. “Me los han ido dejando para que los vaya firmando”, explica. Y aclara en seguida, entre risas: “No, yo no, para que los firme Pedro”. Porque Lozano, cuando habla del presidente, lo llama Pedro.

Antes de esto hemos estado charlando una hora sobre la campaña electoral, el desafío independentista y sus planes para mejorar la percepción de España en el exterior. También del colchón de La Moncloa, de la Reconquista y hasta de Magallanes y Elcano. En este rato le han entrado al móvil varios mensajes del ministro de Exteriores, Josep Borrell, de quien depende su secretaria de Estado y a quien ella no ha dudado en responder inmediatamente, pidiendo, eso sí, disculpas de antemano. A la pregunta de si ahora que Borrell encabeza la lista de las elecciones europeas se ve ella ocupando su vacante responde  “habrá un nuevo Gobierno y habrá cambios, pero eso es cosa del presidente”. Y añade un protocolario: “Yo estoy muy a gusto aquí”.

Aquí es el despacho desde el que dirige España Global. ¿Para qué sirve exactamente su trabajo? “Es un proyecto muy diferenciado de Marca España”, responde Lozano, para distanciarse de la etapa de su predecesor, Carlos Espinosa de los Monteros, al que Mariano Rajoy nombró Alto Comisionado. “Cuando se crea Marca España en 2012 estamos en plena crisis económica y su trabajo estaba muy enfocado a la captación de inversiones y al prestigio económico”.

La secretaría de Estado que el Gobierno de Sánchez pone en marcha en octubre, con Lozano al frente, está pensada, sin embargo, no como un proyecto de “marca país” sino de “reputación país”, aclara  Lozano, que explica así la diferencia: “Los proyectos de marca país los suelen llevar a cabo países con una economía subdesarrollada o un desarrollo económico menor y los proyectos de reputación país corresponden a países plenamente desarrollados. Por eso no tiene sentido volver atrás”. ¿Qué quiere decir con volver atrás? “Es que el PP lleva en su programa electoral volver a Marca España”.

Irene Lozano Mario Viciosa

Para España Global, que cuenta con un millón de euros de presupuesto, Lozano destaca lo ambicioso que es este proyecto, para la promoción ” de la parte empresarial, además de la parte política de defensa de nuestra democracia, y por supuesto, la parte gastronómica y de deporte, que es un elemento muy importante de la reputación en España”.

“Decidir cómo nos queremos presentar ante el mundo, que es un reto que España tiene pendiente desde hace dos siglos”, dice Lozano

“Obviamente no se puede desplegar todo en seis meses”, añade la secretaria de Estado, que era periodista y escritora antes de dedicarse a la política (primero en UPyD junto a Rosa Díez y desde 2015 como independiente en el PSOE junto a Pedro Sánchez). Llegó en octubre al cargo y no oculta que confía en seguir en este despacho después de las elecciones. Su prioridad, más allá de la defensa de la reputación de España en el exterior “es decidir cómo nos queremos presentar ante el mundo, que es un reto que España tiene pendiente pero no desde hace seis años, sino desde hace dos siglos, desde que dejamos de ser un imperio y pasamos a ser un Estado Nación. Tenemos pendiente cómo nos queremos presentar ante el mundo y ese es el proyecto de país a largo plazo. Por eso lo primero que hice fue reunirme con los portavoces de Exteriores de todos los partidos porque esto no lo defines en una legislatura, hace falta coherencia a lo largo del tiempo”.

           – ¿Y cuál ha sido la predisposición del resto de los partidos?

– “Estupenda, maravillosa”, responde en un tono conciliador muy inhabitual en plena campaña electoral. “Fue una reunión de todos los partidos nacionales: Podemos, PP y Ciudadanos y también UPN. Los partidos nacionalistas no vinieron. Mi obligación era invitarles, y en su mano estaba venir o no”.

¿Y tiene sentido invitar a los partidos independentistas a ayudar a trazar la estrategia de reputación de España en el Exterior si han estado trabajando para erosionarla?

– “La prioridad ahora es nuestra reputación democrática. Estos últimos 40 años son una cosa insólita en la historia reciente de España, en los últimos dos siglos”. Y en vez de responder a la pregunta cita un verso de Jaime Gil de Biedma que le parece triste pero clarificador: ‘De todas las historias de la Historia la de España es la más triste porque siempre acaba mal’. A continuación se explica: “Estos 40 años han roto ese maleficio. Del 78 hasta aquí hemos puesto en marcha un sistema democráticos, mejorable y con problemas, como los de nuestros vecinos europeos en uno u otro grado. Pero no hay duda de que España es una democracia plena reconocida internacionalmente”. Y enumera la puntuación de varios ranking, como si tuviera que convencerme,  del Democracy Index de The Economist a los 94 puntos sobre 100 de Freedom House. Será la costumbre, porque desde que llegó al cargo no ha parado de repetir continuamente esos datos a todos los periodistas que la entrevistan, del Financial Times y la BBC a Le Monde. También recuerda que “somos el tercer país de mayor influencia cultural, el país más saludable del mundo según Bloomberg y todo lo que tenemos es un éxito de nuestro sistema democrático”.

¿Y acaso el anterior proyecto de Marca España no prestaba atención a la defensa de la imagen de nuestra democracia durante el desafío independentista del 1-O? Y parafraseando también a Gil de Biedma, le pregunto… Que el procès iba en serio… ¿el Gobierno lo empieza a comprender más tarde? Me ríe educadamente la ocurrencia. Y continúa:

– “Es verdad, yo era diputada cuando todo estalló y entonces se decía mucho lo de que iba a bajar el suflé. Pero hablando estrictamente de la marca España, lo cierto es que ese no era su cometido. Por eso era necesario cambiarlo”.

Vox y los independentistas radicales tienen la misma batalla ideológica. Ellos quieren sociedades cerradas y nosotros sociedades abiertas”

– ¿Se ha reparado el daño a la imagen internacional que ha hecho el desafío independentista? “No, y no se resolverá  en la medida en la que no se resuelva el propio conflicto. Hay una voluntad deliberada y clara de desprestigiar a España [por parte del independentismo] y es incomprensible. Han comprobado que no se van a independizar de España y se han puesto a desprestigiarla… En la casa que me quedo voy ver si la hundo, lo cual es un poco absurdo. Hay una estrategia clarísima que empieza en el año 2012. Y se nota que está hecho de forma coordinada porque pasa lo mismo en diferentes países a la vez, tanto en los medios como en el ámbito académico, donde han conseguido mucha penetración. Y desde 2012 hasta que llega Borrell han tenido un campo libre para actuar”.

¿Ha habido dejación de funciones en el Gobierno anterior?

– “Eso es bastante evidente. Incluso en algo tan obvio como atender a los corresponsales extranjeros en Madrid. Mañana tenemos un briefing y recibimos a 12. ¿Quién le explicaba las cosas a los corresponsales extranjeros en Madrid mientras la Generalitat les hacía los tours?”, se pregunta en referencia a los meses más revueltos del procés”.

¿Y no afecta a la imagen de España que el Gobierno actual haya necesitado los votos de los mismos partidos que intenta desprestigiarla? ¿No va en la dirección contraria sentarse a negociar presupuestos con los que difaman la imagen de España?

– “No, porque el Gobierno nunca va a  dejar de defender la reputación de España y, en segundo lugar, el que tú te sientes a hablar con alguien cobra sentido precisamente porque estás en desacuerdo. No es que yo me siente a hablar con ellos porque estemos de acuerdo, sino porque no lo estamos.  Y no es preciso decir, como dicen los adversarios políticos, que hubo una coalición de Gobierno. Eso es no entender lo que ha pasado. Lo que no se pudo armar, y se ha intentado a lo largo de ocho meses, es una coalición de Gobierno. Eso son hechos”.

Y si hay que sentarse a defender las ideas con quienes no se está de acuerdo, ¿cómo ha afectado a la imagen de España esa entrevista con la televisión alemana Deutsche Welle en la que  el ministro Borrell se levantó precisamente porque no estaba de acuerdo?

– “Creo que hay cosas que uno no sabe bien cómo van a salir. Esa reacción de Borrell no es que no estuviera de acuerdo, sino que le parecían tendenciosas y desinformadas. La pregunta que le hicieron era basándose en la premisa falsa. Era que el 70% de los españoles está dispuesto a considerar la independencia de Cataluña y eso no es lo que dicen las encuestas. Otra cosa es que la gente quiera que se reforme la Constitución en muchos sentidos. Eso es lo que hace muy difícil dialogar, cuando no compartas los hechos. Es el grave problema que genera el populismo con la desinformación. Vox y los independentistas radicales tienen la misma batalla ideológica. Ellos quieren sociedades cerradas y nosotros sociedades abiertas. Esa es una batalla, la ideológica y otra es la batalla contra la desinformación. Y la desinformación es la que no puedes aceptar, cuando te sientas a hablar con los que discrepas ves que no compartes la realidad”.

 – Cuando el president Torra dice que en España hay presos políticos, también eso es un hecho falso y el presidente Sánchez  no se levantaba de la mesa. 

– “Yo no sé si se lo decía en la mesa. Pero yo me he cansado de decir a todo el mundo que en España no hay presos políticos.”

Y para demostrar ese trabajo trae de su mesa un artículo que Irene Lozano firmaba el 2 de abril en Le Monde titulado La desinformación de los separatistas catalanes amenaza la democracia. “Como periodista, me hace ilusión”, reconoce. Y  continúa: “Cuando les oigo hablar de presos políticos me irrita especialmente porque mi abuelo fue preso político. Era un maestro en la República, era militante de UGT, pero no hizo nada, nada más que tener unas ideas. Y cuando cuentas fuera que en España no hay presos políticos que estos señores están desinformando con una imagen de España opresora y franquista que no es real y les cuentas que esto es como el Brexit… Eso cambia la imagen de España. En Reino Unido, cuando se lo comparas con el Brexit lo entienden bien. Mucha parte de la opinión pública europea cree que la mayoría de los catalanes está a favor de la independencia y eso genera una sintonía. Y cuando les digo que no es verdad, que más de la mitad de los catalanes no quiere independencia, les sorprende”.

Lozano, ex diputada

Lozano entró en el Congreso de los Diputados en 2011, como número cuatro de la lista de UPyD y con las del PSOE en 2016. Pero hace justo dos años, en abril de 2017, anunció su renuncia a ir en las listas de Pedro Sánchez. “Nunca me he arrepentido de aquello”, dice tajante desde su despacho de la Secretaría de Estado. “Pero no me gusta hablar del pasado, sobre todo por si acaba saliendo en el titular”. Para las elecciones del 28-A tampoco va en las listas, “no lo voy a echar de menos, pero si me lo hubieran pedido habría ido”. Y añade “Estoy en el Gobierno y creo que en las listas del PSOE hay un equipazo estupendo. Tampoco quise especialmente estar. Estaré donde diga el presidente”.

Lozano reconoce que le hace “muchísima ilusión” que Manual de Resistencia, el primer libro que un presidente del Gobierno publica estando en el cargo, esté en la lista de los más vendidos mes y medio después de haberse publicado. “Un libro de un político el sentido que tiene es que se lea y la gente conozca tu proyecto y les convenzas, pero no suele ocurrir”, apunta. Al recordarle que también le ha pasado al libro de Fernando Sánchez Dragó con Santiago Abascal, el presidente de Vox, prefiere guardar silencio.

Todos los políticos que utilizan un ghost writer (escritor fantasma), que en inglés suena mucho más bonito que lo del negro”, dice Lozano

Irene Lozano y Pedro Sánchez empezaron a trabajar en el manuscrito cuando Sánchez salió de la secretaría general del partido. “Empezamos a hablar de ello, nos vimos varias veces a pensarlo, pero tampoco llegamos a empezar porque se metió en las primarias. Y cuando fue secretario general por segunda vez nos pusimos a ello”. El texto terminado lo entregan a la editorial Planeta en octubre, justo cuando entra en la secretaría de Estado para España Global. “Queríamos esperar a que se formara el Gobierno en Cataluña y metimos un capítulo de la moción de censura”.

Lozano, que en 2011 transformó el blog de Rosa Díez en el libro de esta Es lo que hay y también publicó con la ex diputada Zaida Cantera No, mi General, insiste en todo momento en que el autor de Manual de Resistencia es Pedro Sánchez.

¿Y qué papel desempeñó exactamente en la escritura del libro del presidente del Gobierno?

– “Nos pusimos a hablar, ponemos la grabadora, hacemos muchas horas de conversación y después con todo el material de las grabaciones yo lo que hago es ordenarlo y darle forma literaria. Pues ya sabes como son las entrevistas… Esto hay que ponerlo un poco en contexto, y lo añades”.

Claro, pero en esta entrevista las ideas lógicamente son suyas pero la firmo yo. 

– “Ya, pero en este caso el autor es él, las ideas son suyas, la experiencia política que cuenta es de él, el análisis de los acontecimientos es de él. Yo lo único que hago es darle forma literaria. Si fuera mi libro, además de hablar con él,  habría hablado con más gente. No era mi libro. Era su visión y yo lo que hacía era aterrizarla. Que, por cierto, es lo que hacen todos los políticos que utilizan un ghost writer (en inglés, escritor fantasma), que suena mucho más bonito que lo del negro”.

¿Le sorprendió el revuelo que se montó con el cambio de colchón de La Moncloa?

– “Sí, la verdad, me sorprendió mucho. Hay algo en lo que Pedro es súper valiente. Publicar un libro siendo el presidente en activo no es habitual.  Y utilizar esa anécdota para mí tiene un significado, porque en su día se publicó que se había gastado no sé cuánto en decoración y era falso. Decía García Márquez que siempre había que empezar un reportaje con una anécdota para atrapar la atención del lector. Y, aparte, desde el punto de vista político como anécdota, tenía valor de categoría. Obviamente en un presidente del Gobierno es provocador empezar un libro así. Y me gusta que Pedro sea valiente en ese sentido y probablemente explica que haya 40.000 ejemplares vendidos del libro y que en sus mítines haya cola para entrar. Porque es valiente”.

De esa anécdota lo que se criticó fue que esa decisión no era tal, le matizo. Cuando llega un nuevo inquilino a La Moncloa los colchones, igual que las toallas, se cambian de oficio.   

– “Pero la primera decisión suya fue solo cambiar eso”, explica Lozano. “Lo que a mí me contó es que decidió cambiar el colchón y pintar el cuarto. En el sentido de que no hacer ningún cambio más”.

           – No creo que se comprendiera ese matiz…

– “Lo que es un hecho es que cuantos más ataques recibe Pedro, mejor le va. Más libros vende y mejor le va en las encuestas. Sus enemigos deberían cambiar de estrategia”.

          – Lo mismo le está pasando a Vox, ¿no?  Cuantos más ataques, más atención recibe. 

La España de Vox y la España Global

–  “A mí lo que me deja perpleja”, dice Lozano. “Es que en uno de los países más seguros del mundo salga alguien a decir lo de llevar armas [en referencia a la propuesta de Abascal en precampaña] y durante dos semanas estemos debatiendo sobre eso es porque los medios le dedican una atención que no merece”, opina la secretaria de Estado. “No la merece porque no forma parte de las preocupaciones de los ciudadanos. Si coges las preocupaciones del CIS, ¿sale en algún sitio la seguridad?”

Según los últimos datos del CIS, a más de la mitad de los españoles la política les interesa “poco o nada”. Si hablamos de lo que la gente le interesa en vez de lo relevante, ¿tampoco hablaríamos de política? 

La gente está harta es de haber convertido la política en un Gran Hermano a ver quién ha dicho la barbaridad mayor de quién”

– No, porque a lo mejor lo que hay es que hablar más de políticas y menos de política. Menos de la lucha por el poder, que entiendo que es importante, pero a lo mejor si hablamos de medidas para el desempleo, de política exterior, de educación y sanidad eso sí le interesa a la gente. A lo mejor lo que la gente está harta es de haber convertido la política en un Gran Hermano a ver quién ha dicho la barbaridad mayor de quién. (…) ¿De qué va esta campaña? No me resulta fácil identificarlo.

¿Que Vox haya fichado varios toreros  que pueden estar en el Congreso de los Diputados afectará a la imagen global de España de los tópicos?

– Una de las cosas fundamentales que tenemos que hacer es luchar contra los tópicos y los estereotipos, que son muy fuertes en la imagen internacional de nuestro país en parte porque no hemos contado otra cosa durante mucho tiempo. El sol y las playas, que son importantes, pero hay que contar  muchas más cosas de lo que somos.

          – ¿Pero cuando entren los primeros en el Congreso eso no cree que saldrá en toda la prensa internacional? 

-“No estoy tan segura, salen muchas menos en la prensa internacional le interesan menos cosas de lo que nos creemos. A no ser que suban a la tribuna con… cómo se llama… con la montera”, bromea. “Todo el mundo pensaba que el juicio [del procés]… Pero no está presente. Lo que más está interesando a la prensa internacional, que a sigo muy de cerca, es Vox. ¿Por qué? Porque somos un gran país de Europa, quitas Francia y Alemania, ¿y cuál es el siguiente país pro-europeo con ganas de hacer cosas? España. Entonces interesa mucho en el marco de la batalla contra el populismo interesa Vox, en la medida en que es un partido que puede desestabilizar y pesar en esa batalla europea, porque está en esas tesis de sociedades cerradas frente a las sociedades abiertas”. Y añade: “España ha sido el último país en el que ha aflorado un país en el que ha aflorado un país de extrema derecha. Es una sociedad especialmente tolerante, el que más: el 86% de españoles son tolerantes hacia los refugiados y la media europea está en torno al 60%. Eso ayuda a explicar por qué ha tardado tanto en aflorar aquí. Y tengo la esperanza de que después de que sea un fenómeno bastante coyuntural “.

          – ¿Y esa imagen de las España de la Reconquista que transmite Vox, cómo encaja en la España Global?

– “La gran diferencia es que para nosotros la España de la Reconquista entra en la España que queremos contar. Una parte muy importante de nuestra estrategia de reputación es la Historia de España. Lo que no creemos es que el modelo para la España de hoy sea una España medieval o visigoda. Lo que es hoy España para el mundo es un país moderno, súper avanzado, y tiene mucho que aportar a la conversación global sobre revolución tecnológica y cambio climático, porque creemos en el mundo global. La primera globalización la hizo España. Quienes descubrimos que el mundo era un globo fuimos nosotros con la primera vuelta al mundo de Magallanes y Elcano, que también tenemos muchos actos este año para conmemorarlo. Si hay alguien que ha contribuido a darle forma al mundo global es España. En esta nueva oleada de globalización, España quiere un papel activo. Sin avergonzarnos de nuestra historia”.

La Reconquista entra en la España que queremos contar, pero no creemos es que el modelo para la España de hoy sea una España medieval”, dice Lozano.

          – Pero ya hay partidos abiertamente anti-globalización en España. Tanto Vox como Podemos.

– “Y los independentistas”, se apresura a decir. “Podemos creo que ha cambiado mucho. Me parece que son de los más educados hoy, ya no son los discursos más gamberros. ¿Quién quiere levantar fronteras ahora entre europeos? El independentismo radical. ¿Y quién cree en las fronteras? Vox. Y eso explica que se retroalimenten. Ellos quieren hacer parecer que son lo contrario, pero en realidad son la reacción nacionalista y supersticiosa contra la globalización. La incertidumbre que genera tiene que ver con el auge de los populismos. Por eso su manera de dar certezas es volver al pasado. Como el Brexit, que reivindica la grandeza imperial. Pero ese pasado nunca vuelve.

          – ¿Volver al pasado no es exhumar los restos de Franco?

– Cuando hablamos de exhumar los restos de Franco, no es volver, sin hablamos de cerrar una etapa y unas heridas que no se han cerrado. No es posible que una democracia honre a una dictadura. Y eso viene de una etapa anterior que no se ha cerrado bien. Los historiadores dicen que una guerra civil tarda cien años en cerrar todas sus heridas, así que todavía nos quedan 20.

Del ‘Haz que pase’ al ‘No es no’

Al preguntarle a Lozano, que hace cuatro años cambió las listas de UPuD por las del PSOE, qué opina que una socialista de toda la vida como Soraya Rodríguez se haya ido a las listas de Ciudadanos, afirma: “Me asombra que todo el mundo reconozca que estamos en un cambio de era en el que va a cambiar todo, pero que uno se cambie de partido sea un gran escándalo. Forma parte del cambio. Lo digo en defensa de la política en general”.

   – ¿Y qué le parece ‘Haz que pase’ como lema de campaña para el PSOE?

– “Que haya sido tan polémico es que está bien. Lo peor que te puede pasar con un lema es que sea anodino”

– Parece, sin embargo, que al presidente Sánchez lo ha dejado de utilizar y lo ha sustituido en los mítines por la vuelta al ‘No es no’ de su Manual de Resistencia.

– Fue un lema tan bueno y fue un éxito que transmite lo que transmitió en su momento. Es una manera clara de decir, igual que no transigimos con apoyar al PP, no transigimos ni con la independencia ni con el referéndum. Creo que es una buena manera de trasladar esa negativa. Supongo que es eso lo que han buscado, pero son elucubraciones mías porque no estoy en el equipo de campaña.

Del resultado del 28-A dependerá si los libros de Manual de Resistencia que tiene apilados en su mesa para que los firme Pedro Sánchez, serán dedicados por un presidente o un ex presidente del Gobierno de España.