Quim Torra ha reclamado hoy a los delegados de la Generalitat en el Exterior, los «embajadores» restituidos tras la aplicación del 155, que trasladen a todos los gobiernos y parlaments de sus países de referencia el informe del Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias en el que se cuestiona la larga prisión preventiva impuesta a los procesados por el 1-O y se reclama su excarcelación inmediata. Lo ha hecho en Bruselas, donde el presidente catalán ha reunido a los seis delegados que actualmente forman el «cuerpo diplomático» de la Generalitat.

«Sed la voz de todos los que no tienen voz y a los que quieren silenciados. Es una resolución -el dictamen del grupo de trabajo- importantísima y vital que juzga lo que ha pasado en este país desde el 1-O», ha argumentado el presidente catalán, que ha convertido la Opinión del Grupo de Trabajo en bandera de su batalla contra España y prueba de la supuesta represión contra el movimiento independentista.

El documento ha sido pues el eje de la reunión mantenida con los representantes de la Generalitat ante el Reino Unido, Alemania, Italia, Francia, Suiza, Balcanes y Estados Unidos, dejando claro que la batalla en el frente internacional seguirá siendo prioritaria para el Govern, con el objetivo de conseguir apoyos entre países europeos. El revés sufrido la semana pasada por Carles Puigdemont y Toni Comín, cuando se les impidió recoger la credencial temporal como europarlamentario, ha convencido a los independentistas de que necesitan reforzar este flanco.

Especialmente en un momento clave, en el que tanto JxCat como ERC confían en trasladar la batalla política al Parlamento Europeo con la elección de Puigdemont y Oriol Junqueras como diputados europeos. Una pretensión que tanto el Gobierno como la justicia española van a impedir atendiendo a la condición de fugado y procesado, respectivamente, de los electos. Por eso el independentismo confía en movilizar apoyos entre los grupos regionalistas de la Eurocámara para sortear las trabas que ya mostró su presidente, Antoni Tajani, con la retirada de credenciales, o como mínimo convertir ese conflicto en una nueva campaña de desprestigio internacional de España.

«Tenemos el deber de dar a conocer este informe en todas partes y os pido que vosotros también cumpláis este mandamiento», ha resumido el presidente catalán, que también ha agradecido a todos los delegados el trabajo hecho hasta ahora. En la misma línea ha intervenido el conseller de Acción Exterior, Alfred Bosch, quien ha pedido «dar a conocer al mundo» el dictamen de este grupo de trabajo y ha criticado la actitud del Gobierno.

«En lugar de hacer caso a las conclusiones de Naciones Unidas, el Gobierno español ha optado por poner en entredicho su imagen internacional pidiendo la recusación de dos de los cinco miembros del grupo de trabajo», ha lamentado.

La sentencia, punto de inflexión

Torra ha insistido además ante sus «embajadores» en la idea que ya trasladó el martes en el balance del primer año de su gobierno: que la sentencia del Tribunal Supremo sobre el proceso independentistas será un punto de inflexión, el próximo otoño, que exigirá «lo mejor» de todos los representantes de la Generalitat. «Sepamos estar a la altura y no escatimemos ni un segundo de nuestro tiempo ni de nuestro esfuerzo para resolver de la mejor manera la grave situación» de Cataluña, ha concluido en alusión a la situación de los presos soberanistas.

Esto es, el president confía en que los delegados de la Generalitat actúen de nuevo como embajadores del independentismo cuando se produzca la probable condena judicial contra los líderes del 1-O, trasladando a los gobiernos y parlamentos de los países en los que ejercen su labor la supuesta parcialidad de la justicia española.

Torra también ha pedido a los delegados que proyecten Cataluña al mundo como un territorio de «estabilidad» y con un Govern que gestiona con rigor, y ha apelado a datos económicos como el descenso del paro, el crecimiento del PIB en el 2% y el aumento de las exportaciones.

«Se tiene que hacer llegar desde las delegaciones a todos aquellos que se interesen por nuestra situación, tanto desde el punto de vista de invertir o de visitarnos» o de cualquier otro ámbito, ha resumido el presidente catalán.