Política

Carrera agónica para cerrar Madrid en la lucha de Rivera por el poder territorial

PP, Ciudadanos y Vox han abordado la negociación con una estrategia de ámbito nacional

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a su homólogo del PP, Pablo Casado

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a su homólogo del PP, Pablo Casado. EFE

Hoy se constituyen los más de 8.000 ayuntamientos de toda España. A partir de las 11 arrancan los plenos municipales que deben elegir a los alcaldes para los próximos cuatro años, o para los próximos dos, dado que en algunos casos se ha optado por repartir la legislatura en los distintos pactos cruzados que ha exigido la ausencia generalizada de mayorías absolutas.

La negociación en el bloque del centro-derecha, ha venido marcada por los enfrentamientos para el ayuntamiento de Madrid, el encaje de la exigencia de Vox a sentarse en la mesa negociadora en aquellos sitios donde resultan indispensables y por el interés de Albert Rivera para iniciar la «conquista» territorial, uno de sus puntos débiles.

Rivera necesita implantación territorial, de ahí su batalla hasta el último día por Madrid

Es por ello que Ciudadanos ha presentado batalla en los municipios, donde si las cosas no se tuercen en el último momento va a conseguir por vez primera poder local en capitales de provincia como Burgos, Palencia, Huesca, Ciudad Real, Albacete o Guadalajara, los tres últimos en concurso con los socialistas, por poner unos ejemplos. En definitiva, casi 20 capitales de provincia sobre la mesa que han dependido de un acuerdo del bloque de centro-derecha.

Madrid ha sido el epítome de la lucha entre populares y «naranjas». Una guerra cruenta, imprevista, en la que a priori Begoña Villacís no iba a presentar batalla por la alcaldía y José Luis Martínez-Almeida estaba dispuesto a sacrificarse «si se lo hubiese pedido Génova, que no era el caso». Muy al contrario, la dirección nacional del PP se plantó en defensa de su candidato. «O Almeida o Carmena», sentenciaron y de ese punto no se movieron y así consiguieron doblar el pulso a los naranjas.

«O Almeida o Carmena», mensaje tajante de Génova en una negociación muy compleja

La capital de España es la «joya de la  Corona» para el PP, hasta el punto de que no ha tenido inconveniente en ceder a los «naranjas» municipios castellanoleoneses y la presidencia de Aragón en caso de que se desbloquee la situación con el Partido Aragonés, pero Madrid, no. Es el territorio de Pablo Casado, su carta de presentación. Incluso cuando no estaban en el horizonte las elecciones generales se daba por hecho que el líder del PP se la jugaba en Madrid.

Pero para Ciudadanos proyectar a su candidata Begoña Villacís no era tema menor. Ayer se desarrolló una maratoniana reunión de varias horas en las que se terminó de cerrar el acuerdo programático y se diseñó el organigrama municipal, con Almeida de alcalde. La cita arrancó con el escollo de la alcaldía, lo que puede haber contribuido a desgastar las excelentes relaciones que los dos contendientes habían tenido hasta el momento.

Vox está dispuesto a ir hasta el final si no hay pactos «a tres»

En cuanto al encaje de Vox en esta negociación, Ciudadanos ha tenido que rendirse a la evidencia de la incompatibilidad de establecer un «cordón sanitario» en torno a una formación que necesitan para sumar, por mucho que desde el Elíseo adviertan que esa aproximación socava las relaciones con la familia liberal europea.

Aunque mantienen en Ciudadanos que no se han sentado a  negociar nada con la formación de Santiago Abascal salvo un par de contactos protocolarios como el de Ignacio Aguado y Rocío Monasterio, es evidente que la formación de la mesa de la Asamblea de Madrid es producto de una serie de votos cruzados que hicieron posible que el bloque de centro-derecha se hiciera con cinco de los siete puestos de la misma.

Además de Madrid, peligran los pactos en Zaragoza y Palencia

Además, PP y Vox han firmado acuerdos en cerca de una treintena de ayuntamientos de toda España donde ambas fuerzas sumaban mayoría absoluta, aunque han surgido problemas de última hora en la ciudad autónoma de Ceuta, donde el perfil del partido de la derecha populista es aún más duro. No obstante, han avanzado en municipios como Almería, El Egido, Majadahonda, Las Rozas o Nerja.

Donde Vox ha dado un golpe sobre la mesa ha sido en Zaragoza, mientras que en Palencia también surgieron dificultades de última  hora en la tarde de ayer. «En Zaragoza hay dos partidos que han firmado un pacto que no existe», sentenció este viernes el portavoz parlamentario y miembro de la comisión negociadora por parte de Vox, Iván Espinosa de los Monteros. «Todo parece indicar que mañana (por hoy) se va a pedir a Vox que participe apoyando a un gobierno en el que no tiene ningún pacto y por lo tanto esos dos partidos (PP y Cs) serán responsables de que gobierne la izquierda» en la capital de la comunidad aragonesa.

Los tres partidos abordan la negociación con una estrategia nacional

Los de Vox insisten en estar dispuestos a dejar gobernar a la izquierda, incluida Manuela Carmena, si no se atienden algunas de sus propuestas programáticas y se firma un pacto a tres. Hoy, PP y Cs ofrecerán a la formación que lidera en Madrid Javier Ortega Smith la posibilidad de incorporar al gobierno municipal una especie de concejal delegado -sin función específica- de la formación.

En caso de que  Vox no aceptase y Carmena repitiera como alcaldesa de la capital, luego ya vendría el escenario de la presentación de mociones de censura «que estaríamos dispuestos a negociar desde el lunes próximo», añadió Espinosa de los Monteros. En todo caso, apeló a que «estamos a tiempo de salvar Madrid para que no caiga en las manos inadecuadas».

A fin de cuentas, los tres partidos están jugando sus propias bazas, que trascienden a la política municipal. Si la del PP es recuperar cuotas de poder territorial y la de Vox ser un partido determinante, no subsidiario, de modo que sus votantes no vean inutilidad en su apuesta electoral, la de Ciudadanos en conseguir implantación en el territorio, porque eso es lo que le falta a Rivera para intentar acometer, de nuevo, el sorpasso al PP.

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