El viernes, la maratoniana negociación entre PP y Ciudadanos para desatascar la alcaldía de Madrid amenazó en varias ocasiones con resultar en fumata negra. Bloqueos, propuestas rotatorias y la presión de un reloj que avanzaba mientras acercaba a Manuela Carmena a Cibeles, otra vez. Finalmente, José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís comparecieron juntos pasadas las 10 de la noche para anunciar que había acuerdo y presentar un programa de gobierno articulado alrededor de 80 medidas para la ciudad de Madrid.

Algunas le hacían torcer el gesto a Vox, que no comprometió su apoyo al candidato del PP hasta las cuatro de la mañana. Especialmente por cuanto suponía de renuncia a varias de las principales banderas que la candidatura liderada por Javier Ortega-Smith había enarbolado durante la campaña.

«A partir de mañana, se acabó Madrid Central«. dijo el líder municipal de Vox tras conocer los resultados de la capital el pasado 26 de mayo. Pero el punto 44 del acuerdo entre PP y Ciudadanos hablaba de «reconvertir» el proyecto y no de derogarlo, manteniendo y ampliando el concepto de las áreas de prioridad residencial, acordando moratorias en la imposición de multas y prometiendo «procesos de consulta» sobre el futuro de la zona. Se acabó Madrid Central… o no.

El documento conjunto de PP y Ciudadanos, que se repartirán las nueve áreas de gobierno del nuevo consistorio madrileño, también incidía en el apartado de la «violencia machista». El punto 35 contempla la aprobación de un plan de detección temprana y el establecimiento de un «plan específico de formación en violencia machista para todo el equipo profesional de intervención del Ayuntamiento de Madrid».

Cs controlará las políticas de violencia de género

El concepto aparece también en el punto 41, que habla de «garantizar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres», de «defender los derechos de las personas LGTBI» y de «erradicar la lacra social de la violencia machista». ¿Y el Orgullo? Se queda donde está: «Seguirá celebrándose donde viene siendo habitual estos últimos años siendo una marcha reivindicativa, inclusiva y transversal».

Cabe destacar además que, según el reparto de poder hecho público por PP y Ciudadanos, el partido naranja se quedará con el área de Gobierno de Familias, Igualdad y Bienestar Social, que incluye competencias de Igualdad y Violencia de Género, Diversidad, Familia e Infancia o Educación y Juventud. Fuente más que probable de conflictos con Vox durante toda la legislatura.

La disparidad de criterios y programas queda clara en el acuerdo particular que Vox y PP firmaron más tarde, esa misma noche. 81 medidas, no todas compatibles con las que los populares habían comprometido con Ciudadanos pocas horas antes.

En ese documento, PP y Vox no mencionan al colectivo LGTBI, pero tampoco al Orgullo, una batalla que el partido de Santiago Abascal parece dar por perdida. Tampoco se hace ninguna mención al concepto de «violencia machista», aunque Vox consigue deslizar el de «violencia intrafamiliar», al que dedica un punto entero, el 34: «Estableceremos un plan municipal de educación contra todo tipo de violencia en el ámbito intrafamiliar y colaboraremos con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, Administraciones Públicas y organizaciones civiles, con el objetivo común de prevenir agresiones, perseguir a los agresores y ayudar a todas las víctimas de esa violencia».

Las propuestas de Vox: soterrar Gran Vía, el carril-bici en Castellana…

El acuerdo entre PP y Vox es tan ambicioso que habla incluso del soterramiento de la Gran Vía, en el mismo punto en el que promete «acabar con la política de prohibiciones y restricciones de los últimos 4 años de Madrid Central, recuperando la libre circulación en las vías estructurantes». La legislatura dirá si pesa más la vía dura del acuerdo con Vox o la matizada del texto pactado con Ciudadanos, en lo que será el desafío principal de un área de gobierno, Movilidad, que quedará en manos del PP y de Borja Carabante, hasta ahora consejero delegado de Metro de Madrid.

Los 81 puntos que PP y Vox acordaron para facilitar la investidura de Martínez-Almeida recogen otras muchas precisiones del partido de Abascal al texto firmado con Ciudadanos. Aunque las matemáticas son claras y los cuatro concejales liderados por Ortega-Smith tendrán un poder municipal circunscrito, en principio, a algunas Juntas de Distrito todavía sin confirmar, aunque se hayan barajado como opción Salamanca, Chamberí o Usera.

Como ejemplos de propuestas exclusivas, Vox ha conseguido incluir en el acuerdo la creación de un Museo de los Héroes de la Nación; la implantación de un plan de integración de inmigrantes legales «mediante un mayor aprendizaje de la cultura, la historia, la lengua y las tradiciones españolas»; un apoyo explícito a «la celebración de la Navidad y de la Semana Santa como manifestaciones públicas del sentir mayoritario de los españoles, de acuerdo a las costumbres y tradiciones milenarias»; o la instauración de «un nuevo modelo de participación ciudadana, situando a las nuevas tecnologías como el instrumento principal de participación».

Además, corrige el acuerdo entre PP y Ciudadanos en materia de Movilidad exigiendo el estudio de viabilidad de un carril-bici que recorra todo el Paseo de la Castellana, desde Plaza de Castilla hasta la Estación de Atocha, la apertura de bibliotecas en horario nocturno y festivos o la plantación de árboles en todas las jardineras que actualmente se encuentren vacías.