El Congreso de los Diputados no ha otorgado a Pedro Sánchez la confianza para ser investido presidente del Gobierno. Con 124 votos a favor, 67 abstenciones y 155 votos en contra, la candidatura de Sánchez ha decaído tras no superar la segunda votación y no ser capaz de recabar más ‘síes’ que ‘noes’. Como en la primera votación del martes, Sánchez sólo ha sido capaz de sumar al apoyo de su grupo el voto del diputado cántabro del PRC.

Partido Popular, Ciudadanos, Vox, Junts per Catalunya, Navarra Suma y Coalición Canaria han votado ‘No’, igual que el pasado martes, aunque en esta ocasión ERC ha abandonado ese bloque y se ha unido en la abstención a Unidas Podemos, PNV, EH Bildu y Compromís.

Iglesias, en su turno de palabra, hizo una última e insólita oferta al candidato Sánchez: renunciaba al ministerio de Trabajo a cambio de las políticas activas de Empleo para apoyar así la investidura. El PSOE ignoró la oferta e incluso acusó a Iglesias de desconocer el funcionamiento de estas políticas, en su mayoría transferidas a las Comunidades Autónomas. «Usted quiere conducir un coche sin saber donde está el volante», lanzó desde la tribuna la portavoz Adriana Lastra en su última intervención.

Hacia las elecciones

Con el fracaso definitivo de la investidura de Pedro Sánchez, el reloj de las elecciones echa a andar con el 10 de noviembre como probable horizonte. El Congreso tiene hasta finales de septiembre para evitarlo y respaldar con su confianza una nueva intentona de Pedro Sánchez, si el Rey le propone para la investidura tras la previsible nueva ronda de consultas que se retomará ahora.

Las negociaciones ‘in extremis’ entre PSOE y Unidas Podemos, lejos de acercar posturas tras la abstención de los morados el martes, han terminado por dinamitar todos los puentes entre ambas formaciones. Socialistas y morados estallaron el miércoles en una guerra de filtraciones de documentos con las distintas propuestas que se han cruzado durante el fin de semana.

El cruce de reproches finalizó este mismo jueves, cuando Podemos trasladó al PSOE una última contraoferta en la que reclamaban una vicepresidencia de Asuntos Sociales y tres ministerios: de Trabajo, de Sanidad y de Ciencia y Universidades. Trabajo, sin embargo, ha sido una línea roja durante toda la negociación para ambos partidos y el PSOE se fortificó en su última oferta de este miércoles, que aceptaba la vicepresidencia para Irene Montero y contemplaba además los ministerios de Vivienda, Sanidad e Igualdad.