Política

El vigilante de Eroski: "Cifuentes se negó a pagar las cremas diciendo que no las había sustraído"

No las abonó hasta que llegó la policía y transcurrieron 45 minutos, aunque ahora aduce que metió las cremas en su bolso "por error"

Cristina Cifuentes, instantes después de anunciar su dimisión como presidenta de la Comunidad de Madrid.

Cristina Cifuentes, instantes después de anunciar su dimisión como presidenta de la Comunidad de Madrid. EFE

La ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, se resistió a pagar las cremas que el servicio de vigilancia del supermercado Eroski encontró en su bolso, negando que las hubiera sustraído. Esa es la narración de los hechos que el vigilante que la retuvo hace a la Unidad de Seguridad Ciudadana y que se aporta a la Agencia de Protección de Datos, que ha condenado a Eroski a 150.000 euros de multa por no custodiar las grabaciones del circuito cerrado de televisión de aquel centro comercial, hoy vendido a otro hipermercado.

En dichas declaraciones, el vigilante explica que aquel día del 4 de mayo de 2011 «pudo observar por los monitores como un mujer rubia, vestida de azul, probaba productos de la sección de perfumería y cómo portaba un bolso, en el cual introdujo, hasta en dos ocasiones, productos de cosmética«. A continuación la esperó en la línea de cajas y al ver que no abonaba los cosméticos solicitó que le acompañara al «cuarto de intervenciones», desde donde se realizó al grabación que vio la luz siete años más tarde.

El centro comercial llamó a la policía ante su negativa a pagar las cremas

Le preguntó «si portaba algún producto que no hubiera abonado, respondiéndole la mujer que no». Pero «tras realizar varias comprobaciones y confirmar que portaba los envases de crema», el vigilante de seguridad avisó al jefe de equipo, para que cuantificara los importes». Solicitándoles de nuevo «a la mujer que abonara los productos, en primer momento se negó a pagarlos diciendo que no los había sustraído» y ante la negativa al abono, el jefe del equipo decidió llamara a la Policía Nacional, conforme a su protocolo de actuación.

La versión que ofrece el vigilante y el jefe de equipo dista mucho de la que la propia Cifuentes dio en el Programa de Ana Rosa en Telecinco, donde explicó que «las cremas las metí yo, es una obviedad, ellas solas no entraron», pero que, en todo caso, «metí las cremas en el bolso por equivocación. Fue una equivocación fatal con unas consecuencias fatales. Fue un error del que me arrepiento y que subsané al momento porque las pagué. No hubo falta ni delito. Pasé una vergüenza horrorosa. Las guardé sin querer», insistió.

Políticos del PP y empresarios

Además, la ex presidenta de la Comunidad, procesada por el caso de su máster e imputada en el «caso Púnica» por la concesión de la cafetería de la Asamblea de Madrid, adujo en esa entrevista que todo lo que condujo a su dimisión hace año y medio «se planificó en un despacho y se ejecutó con precisión matemática» y ha culpado de ello a políticos del PP y a «algún empresario que quería recibir un dinero de la Comunidad que no recibió».

Pero según la misma declaración del vigilante ante la Unidad de Seguridad Ciudadana, no fue hasta que acudieron al centro comercial dos agentes vestidos de paisano de la comisaría de Vallecas y transcurridos nada menos que 45 minutos que «se resuelve el incidente» y «abandona la mujer el centro por una salida de emergencia». Asimismo, consta que la policía no pidió ni en ese momento ni nunca, grabación de aquel hurto. Además, la resolución de la Agencia de Protección de Datos explica que los policías, al final de la jornada laboral, recogen los hechos en un “parte de servicio” que se conserva durante un período de cinco años, procediéndose a su destrucción trascurrido ese tiempo.

Igualmente, recuerda la agencia que, legalmente, y conforme al artículo 22 de la LOPD «las imágenes se conservarán como máximo un mes, salvo si surgiera una incidencia que obligara a su conservación por un periodo superior», lo que no fue el caso.

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