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Abascal se la juega en su Vistalegre II

Política

Abascal se la juega en su Vistalegre II

Vox se somete el 10-N a una reválida en la que su líder debe salir, al menos, a repetir los mismos resultados que el 28-A a riesgo de caer en la irrelevancia política

El presidente de Vox, Santiago Abascal, tiene ante sí el reto de consolidar su partido el 10-N o reducirlo a un experimento coyuntural cuyo mayor mérito fue el de la oportunidad política. Si bien es cierto que la mayoría de los sondeos con intención de voto no auguran un descalabro, sí apuntan a una pérdida de representación unido a un goteo de bajas internas, lo que puede convertir los resultados del pasado 28 de abril en un espejismo que no vuelva a repetirse.

Aseguran en Vox que la percepción en las sedes del partido dista mucho de ser la de una formación política a la baja y recuerdan cómo las 10.000 localidades del acto que hoy celebran en Vistalegre «se cubrieron en unas horas». Porque Abascal y los suyos han citado a la militancia a un acto que, bajo el título «Plus ultra», quiere emular aquella gran cita del 7 de octubre de 2018 en la misma y emblemática plaza madrileña. También fue en un Vistalegre II donde Pablo Iglesias ganó un congreso a Íñigo Errejón pero perdió las esencias de un Podemos que nunca volverá a ser lo mismo.

Demostración de fuerza frente al goteo de fugas

La convocatoria no huye del lenguaje grandilocuente propio de esta formación sino que se sostiene sobre el mismo. Uno de los objetivos es defender a España «frente a la dictadura ‘progre’ del resto de los partidos» y apela a su capacidad de resiliencia al recordar que «Vistalegre 2018 fue la primera batalla que ganasteis. Hasta entonces se habían reído, luego intentaron silenciarnos, después manipular nuestro mensaje y demonizarnos, pero vosotros seguisteis ahí, sin miedo a nada ni a nadie», según reza la misiva que Abascal dirigió sus militantes para convocarles a la cita de este domingo.

El acto ya estaba previsto antes de la convocatoria de las elecciones generales del próximo 10 de noviembre, para movilizar a un partido al que hay que reconocerle la gesta de haber sentado 24 diputados en el Congreso y representación institucional en muchas Comunidades autónomas y ayuntamientos. Sólo Podemos consiguió, partiendo de la nada, proeza mayor.

Los dimisionarios han acusado a Vox de «extremista», «machista», «homófobo» y «antisistema»

Pero ahora viene una especie de reválida, una segunda vuelta en la que Abascal debe salir, al menos, a repetir los mismos resultados y de paso, intentar ser determinante en la futura gobernabilidad en el caso hipotético de suma del centro-derecha, lo que se antoja bastante improbable. Eso, o corre el riesgo de irrelevancia política a pesar de haber sido una de las formaciones más activas en la presentación de iniciativas parlamentarias en esta frustrada XIII legislatura. 

Por medio se ha cruzado un goteo de portazos y dimisiones que la organización intenta minimizar, pero resulta muy llamativo en un partido todavía en formación donde no se conocen grandes debates internos. Las organizaciones de Baleares, Zamora, Albacete, Toledo, Cáceres, Asturias o Málaga han sufrido bajas, -en algunos casos unipersonales, en otros, grupales- entre acusaciones de «extremismo», «antisistema», «falta de democracia interna», «homofobia» o «machismo».

Pero a pesar de las dificultades, fuentes de Vox defienden que, a diferencia de las anteriores elecciones generales, esta vez concurren «en mejores condiciones que entonces». Para empezar «Santiago acudirá al debate electoral, por lo que los votantes podrán verle sin filtros, sin que nadie cuente o interprete lo que dice, sin distorsiones sino directamente» y están convencidos de que esa es una de los puntos fuertes de su candidato. 

Participación en los debates y presencia institucional

El líder de Vox quedó excluido de los dos debates que se celebraron en la campaña del 28-A al carecer de representación en el Congreso o, al menos, en una consulta de carácter nacional como las europeas. Sus 12 escaños en el Parlamento andaluz no sirvieron para que se «colara» en la confrontación que enfrentó a Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera y Pablo Iglesias. 

Otro dato que, según un destacado dirigente de Vox, beneficia sus opciones electorales es la labor institucional en la medida en que «los ciudadanos ya han normalizado nuestra presencia en el Parlamento nacional o en los autonómicos. Pueden valorar nuestra actividad y trabajo». En definitiva, ya no son inéditos. Incluso desde la izquierda admiten que la estrategia de azuzar el miedo contra Abascal y los suyos, que utilizó el PSOE para el 28-A, ya es un arma descargada.

Aparentemente sordo a las peticiones de Pablo Casado de unidad de acción del centro-derecha, Vox ha accedido a presentar un solo candidato al Senado en cada circunscripción, pero no así al Congreso ni siquiera en las circunscripciones más pequeñas. Y es que desaparecer de los territorios sería igual a aceptar que se trata de una formación política subsidiaria del PP aunque sea a costa de fragmentar el voto de centro-derecha. Ni siquiera Íñigo Errejón, con su experimento ‘Más País’, va a concurrir en todas las provincias para no restar posibilidades a la izquierda.

Vox asegura haber incrementado su militancia en 3.000 personas desde el 28 de abril

En Vox niegan, en todo caso, riesgo de desmovilización de los suyos. Si llegaron al 28-A con 49.000 militantes censados, en este periodo aseguran haber sumado a 3.000 más, hasta situarse en 52.000. «En las sedes hay mucha actividad. No nos creemos los sondeos que dicen que bajamos», afirman fuentes de esta formación.  De hecho, en el sondeo de Dym para El Independiente-Prensa Ibérica Vox aparecía como la formación política con mayor lealtad de voto, con un 79 por ciento de fidelidad, aunque ello no impide que pueda perder hasta cuatro de sus veinticuatro diputados. Sin embargo, no faltan otras encuestas más recientes que vaticinan incluso un crecimiento electoral de esta formación. 

Menos entusiasmo demuestran las huestes de Vox a la hora de contribuir al sostenimiento económico de su partido. El objetivo es recaudar 150.000 euros para esta campaña de los que, al menos al cierre de esta información, se habían cosechado poco más de 12.600. No deja de ser un dato llamativo para evaluar el grado de movilización de la ultraderecha. «Tu ayuda es esencial. Los enemigos de España tienen importantísimos recursos económicos y mediáticos. Nosotros la voluntad, la esperanza y lo que tú y yo podamos aportar», dice el vicesecretario de Recursos de Vox, Víctor González, en la web del partido.