La expresidenta madrileña, Cristina Cifuentes, negó conocer ninguna financiación ilegal del Partido Popular madrileño a través de donaciones de empresarios a la Fundación para el Desarrollo Económico y Social de la Comunidad de Madrid (Fundescam) para las campañas electorales autonómicas de 2007 y 2011 y las generales de 2008.

Cifuentes estaba citada a declarar este miércoles como investigada en la pieza del caso Púnica sobre la presunta financiación irregular del PP madrileño. En concreto, se le investiga por la adjudicación «arbitraria» del contrato de la cafetería de la Asamblea de Madrid en 2009 y 2011 a la empresa de Arturo Fernández, dueño del grupo Cantoblanco, cuando presidía la mesa de contratación y formaba parte del comité de expertos que autorizó las adjudicaciones.

Se da la circunstancia de que el mismo empresario, según sostiene Anticorrupción, habría hecho una donación dineraria al Partido Popular a través de Fundescam en el año 2007 -cuando Cifuentes era patrona de dicha fundación- por lo que la acusación sostiene que las adjudicaciones a Cantoblanco respondieron a dicha donación.

Cifuentes, sin embargo, negó cualquier responsabilidad en tales hechos. Afirmó que la responsable de asesoría jurídica de la mesa de contratación de la Asamblea era la encargada de aprobarlas y que el comité de expertos, del que ella misma formaba parte, las aprobó por un «criterio de calidad», según fuentes jurídicas. Además, recordó que la empresa Cantoblanco también llevaba la cafetería de Moncloa o el Ministerio de Economía «con el PSOE» en el Gobierno.

La ex presidenta madrileña reconoció ante el juez tener una relación directa con Arturo Fernández, al que afirmó «conocer mucho» por las reuniones que mantuvo con la patronal madrileña cuando fue presidenta de la comunidad autónoma, aunque negó saber si el empresario realizó alguna donación previamente a Fundescam, la fundación creada por Esperanza Aguirre.

Menciona a Pablo Casado

Durante su extensa declaración, que prolongó durante más de dos horas -tras interrumpirse y reanudarse por un problema técnico que provocó que sus palabras se escucharan en la sala de prensa de la Audiencia Nacional-, Cifuentes hizo un repaso de todos los miembros de Fundescam. En éste, incluyó al ahora líder del PP, Pablo Casado, que ha recordado «entró algo después de 2008 como presidente de Nuevas Generaciones», la rama de los jóvenes de dicho partido político.

En el auto en el que se imputa a los expresidentes Aguirre, Cifuentes e Ignacio González en dicha pieza del caso Púnica, el juez considera, igual que la Fiscalía, que distintos empresarios habrían hecho donaciones de 100.000 euros al Partido Popular por el método de la que denominan «la cláusula del 1%». Según ésta, los empresarios adjudicatarios de la Comunidad de Madrid mientras ésta fue presidida por Aguirre, se comprometían a reflejar un gasto un 1% superior al montante total de la ejecución de la obra en «gasto de publicidad» que en realidad servía para financiar al partido. Aguirre, según la Fiscalía, habría diseñado este sistema y habría dirigido a los empresasarios a contratar la publicidad con las empresas del también investigado, Daniel Horacio Mercado, cuyas empresas habrían servido para financiar al PP.

«Mi principal participación en la Púnica fue personar al Gobierno como acusación particular en defensa de los intereses madrileños»

Cifuentes afirmó que mientras ella era responsable de movilización territorial del comité de campaña del PP madrileño, alguna vez vio a este empresario en actos del partido porque ella era la encargada de que los actos estuvieran «llenos de gente», pero negó tener mayor conocimiento de su actividad. También dijo que mientras ella fue presidenta de la Comunidad de Madrid nunca existió ninguna «cláusula del 1%». También que siempre que conoció alguna irregularidad, la denunció. En este sentido, dijo a los medios al concluir su declaración: «Mi principal participación en la Púnica fue personar al Gobierno como acusación particular en defensa de los intereses madrileños».

Se desvincula de Aguirre

Cifuentes también se desvinculó de cualquier relación con Esperanza Aguirre, de la que dijo «nunca formé parte de su equipo». En esta línea, dijo que «no conocía» a Isabel Gallego, la directora general de Medios con Esperanza Aguirre y su mano derecha. En relación con una declaración en sede judicial de Gallego, también investigada en la causa, en la que situó a Cifuentes en una reunión con el dueño de la empresa Swat Miguel Madoz (uno de los «vehículos» para financiar al PP en Púnica según Anticorrupción), lo negó rotundamente. Relacionó dicha afirmación con una «enemistad» entre ellas por motivos personales.