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Bildu abre la puerta a desmarcarse de un no de ERC a Sánchez

Arnaldo Otegi durante su comparecencia en la noche electoral del 10 de noviembre.

Arnaldo Otegi durante su comparecencia en la noche electoral del 10 de noviembre.

Concurrieron a las elecciones prometiendo una acción conjunta. Lo hicieron el 28-A y el 10-N. Gabriel Rufián visitó Euskadi de la mano de EH Bildu y Arnaldo Otegi hizo lo propio bajo el auspicio de ERC en Cataluña. La alianza, al menos en público, se reforzó aún más hace casi un mes, el 25 de octubre, en la firma de la declaración de Llotja de Mar. En ella todas las formaciones independentistas, entre ellas las que han logrado representación en la Cámara Baja, sellaron el compromiso de recorrer unidos el camino por el derecho a decidir y la libertad de los ‘presos políticos’ de manera conjunta. En unos días, la senda de dirección única podría bifurcarse; unos hacia la ruta del no, del rechazo, y otros hacia la senda de la abstención y un respaldo posibilista a un Gobierno PSOE-Unidas Podemos.

La izquierda abertzale que lidera Arnaldo Otegi se abre ya a no secundar a ERC. Los independentistas catalanes apuntan cada vez con más fuerza hacia un voto en contra de la investidura de Sánchez. La decisión final dependerá de una pregunta, direccionada previamente, que deberán responder el lunes los militantes de la formación que lidera Oriol Junqueras. En ella se cuantifica el precio del apoyo a Sánchez, la línea roja de ERC: “¿Está de acuerdo con rechazar la investidura de Pedro Sánchez si previamente no hay un acuerdo para abordar el conflicto político con el Estado a través de una mesa de negociación?”.

Bildu recuerda que no sería la primera ocasión en la que el voto de la coalición y el de ERC es distinto

La izquierda abertzale contará esta legislatura con grupo propio. Esa autonomía ha comenzado a aflorar y reivindicarse. Lo hizo incluso ayer tras la reunión que la coalición de Otegi y ERC mantuvieron en Barcelona. Hoy se verán con JxCat y la CUP, ambos instalados de manera definitiva en el no a facilitar el Ejecutivo de Sánchez e Iglesias. La formación de Otegi admite abiertamente que a día de hoy no puede asegurar que los integrantes de Llotja de Mar mantendrán una posición común. No lo dan por descartado, “lo vamos a seguir intentando”, aseguran con poco convencimiento. Por el momento, se limitan a definir como “alejada” su posición ante Sánchez pero lejos de haberse instalado en un no a su investidura.

Compromiso «a medio plazo»

De producirse la fractura entre ERC y Bildu, no sería la primera ocasión en la que ambas formaciones independentistas votaran de distinta manera en una sesión de investidura. Lo hicieron en julio pasado, cuando los catalanes se posicionaron en contra de Sánchez en la primera votación y se abstuvieron en la segunda. Los independentistas vascos, en cambio, se abstuvieron en ambas votaciones.

En Bildu entienden que la Cup y JxCat puedan distanciarse de cualquier opción de apoyo a la vía PSOE-Podemos. Incluso que en ERC la balanza se inclinase finalmente hacia el no. Recuerdan que cada uno tiene que tomar decisiones de acuerdo a su situación particular, su contexto social y político y su realidad a medio plazo. Recuerdan que en Cataluña en menos de un año la pugna en el independentismo se librará en unas elecciones y que la presión de los de Puigdemont y Torra (JxCat) y la CUP sobre los de Junqueras y Rufian es elevada. Desmarcarse para salvar a Sánchez puede ser arriesgado.

En Euskadi también habrá elecciones en un año, pero la pugna en el soberanismo vasco es distinta, la realidad social y política también. Si en Cataluña un respaldo a Sánchez pudiera interpretarse como una traición a los ‘presos políticos’ por unas ‘monedas de plata’, en EH Bildu subrayan que facilitar un Ejecutivo de Sánchez puede ser “aprovechar un momento histórico” para “coger el toro por los cuernos”. Por eso en Bildu la posición ha comenzado a virar. La contundencia con la que reprocharon al PSOE que renunciará a hablar con ellos parece haberse rebajado y las exigencias en favor de pasos decididos en política penitenciaria y autogobierno, modulado.

La coalición de Otegi rebaja su exigencia a compromisos ‘a medio plazo’ para «tomar el toro por los cuernos»

Tampoco que el requisito sea constituir una mesa de diálogo en Cataluña es una demanda inexcusable para Bildu sino más bien una vía que se debería adoptar “a medio plazo” y que sería bien valorada, una suerte de retorno a Pedralbes. Igual que los cambios en política penitenciaria o en materia de política territorial. Reclaman una disposición al diálogo y a afrontar estas cuestiones clara y alejada de la “tibieza” o los “complejos”. Bastaría con un compromiso suficiente para “dar pasos” en esos ámbitos para acercar posiciones, “no puede haber cambios de la noche a la mañana, eso lo sabemos”, recuerdan desde la coalición de Otegi.

Esperar a la investidura

Lo que si piden es claridad a Sánchez sobre cuál será la política que aplicará en los tres ejes claves para Bildu: los presos, el derecho a decidir y la política social. Hasta el momento no ha habido contacto alguno entre ambas formaciones, entre PSOE y Bildu, ni siquiera conversaciones “discretas”, reconocen.

En Bildu no tienen prisa. Saben que la presión por ahora sobrevuela a ERC. También ellos someterán a votación de sus bases el sentido final del voto, pero no lo harán hasta días antes del Pleno de investidura. Esperar, en el contexto de tensión y presión que se ha instaurado, parece la mejor receta, “en un mes pueden cambiar mucho las cosas”. Un tiempo en el que podría despejarse el posicionamiento que adopten el resto de formaciones independentistas.

Además del no hacia el que por ahora mira ERC, también en el BNG podrían desmarcarse del rechazo que ya anuncian otros partidos independentistas. Los soberanistas gallegos ya han puesto sobre la mesa la ‘agenda gallega’ para no perder la oportunidad de obtener réditos de un posible voto que facilite la investidura de Sánchez.

Como hiciera días antes de la investidura de María Chivite en Navarra, EH Bildu celebrará pocos días antes de la fecha de investidura –que podría celebrarse a mediados de diciembre- la consulta a sus bases. Previamente la dirección política de la coalición fijará su posición, con la que confía en orientar el sentido del voto.  

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