Política

Villarejo implica a Felipe González en el espionaje sobre la herencia de García Cereceda

El comisario hoy preso declara al juez que le llamó un amigo común, el empresario Jesús Barderas, para que ayudara a los herederos: “Me dice el presi que hay que echarle una mano a las hijas de su tronco”, en alusión al promotor Luis García-Cereceda

El comisario ya retirado José Manuel Villarejo ha defendido ante el juez que fue Felipe González quien pidió que ayudara a la empresaria Susana García-Cereceda, administradora de Promociones y Conciertos Inmobiliarios SA (Procisa), en la pugna por la herencia millonaria de su padre: el constructor Luis García-Cereceda, promotor de la urbanización madrileña de lujo La Finca y fallecido en junio de 2010. El espionaje que llevó a cabo en 2013 es objeto de investigación por parte de la Fiscalía Anticorrupción y la Audiencia Nacional.

Villarejo, en prisión preventiva desde hace dos años por facturar informes de inteligencia con datos confidenciales que obtenía por su condición de funcionario policial, señaló al ex presidente del Gobierno el pasado 4 de noviembre durante su declaración como investigado en la pieza Land. Se trata de la rama del caso Tándem en la que se investigan los servicios que Susana García-Cereceda, su socio Francisco Peñalver y su jefe de Seguridad (David Fernández Aumente) encargaron al antiguo agente encubierto para posicionarse frente a su hermana Yolanda y la viuda de su padre (Silvia Gómez Cuétara) en el reparto de la herencia.

De acuerdo con la documentación que obra en poder de El Independiente, el trabajo se desarrolló entre mayo y diciembre de 2013 y las empresas de Villarejo -concretamente Club Exclusivo de Negocios y Transacciones SL (Cenyt) y Stuart&Mckenzie Spain SL- cobraron 340.252 euros mediante siete facturas que camuflaban presuntamente el «verdadero concepto», según Anticorrupción.

Durante el interrogatorio, los fiscales trataron de conocer por boca del investigado si en el material que le fue intervenido durante el registro de sus viviendas y que todavía no ha podido ser desencriptado había alguna referencia relativa al interés que hubiera podido tener el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por conocer las «relaciones íntimas» de Silvia Gómez Cuétara.

Fue en respuesta a esa pregunta cuando Villarejo mencionó el nombre de Felipe González, que mantuvo una relación de amistad con Luis García-Cereceda. Fue este promotor inmobiliario quien precisamente presentó al antiguo líder socialista a la economista Mar García Vaquero, la mujer con la que contrajo matrimonio a principios de agosto de 2012.

«La señora Cuétara estaba manteniendo unas relaciones con un íntimo del Sr. Slim [en alusión a Juan Antonio Pérez Simón, un empresario asturiano afincado en México desde los siete años], una de las mayores fortunas del mundo, socio y amigo del Sr. Felipe González, a través del cual a mí me encargaron esta operación», declaró.

Si un presidente de Gobierno, aunque ya no esté, me pide que ayude a sus amigos…», declaró Villarejo a preguntas de Anticorrupción

En un intento de despejar cualquier duda, los fiscales insistieron para conocer si el encargo le había venido «a través de Felipe González o a través de Slim». «Sí, sí, a través de una persona de su total confianza y que además yo le conozco bastante: mi buen amigo Jesusito Barderas, Jesús Barderas. Él es el que me pide que ayude a las hijas de su buen amigo, que habían hecho negocios juntos, que son la causa de este asunto», precisó.

En otro pasaje de la declaración, José Manuel Villarejo aportó más detalles acerca de cómo se gestó su participación en los hechos investigados ahora por el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón. «(…) Primero Jesús me dice: ‘Oye, me dice el presi que hay que echarle una mano y tal y cual… ehhhh… y echa una mano a las hijas de su tronco, de su amigo… y ya contactarán contigo. Échales una mano y ayúdale’. Ah, pues muy bien. Y a partir de ahí es cuando este Sr., el jefe de seguridad (David Fernández Aumente)… Fíjese, ni me acordaba del nombre de pila. Un tipo no muy alto, muy educado y muy… Es lo que recuerdo de él, la imagen de él», agregó.

Jesús Barderas, empresario afincado en República Dominicana.

Jesús Barderas es un empresario abulense afincado en la República Dominicana desde 1986, tras haber ejercido como director del gabinete técnico de la presidencia del Banco Exterior de España en la etapa de Francisco Fernández Ordóñez. Íntimo amigo de Felipe González, ha ejercido de anfitrión cuando el ex presidente del Gobierno ha visitado la isla caribeña y fue socio y hombre de confianza de Enrique Sarasola Lerchundi, fallecido a finales de 2002 y uno de los mejores amigos de González.

El nombre de Barderas también salió a relucir en la investigación del caso ERE, después de que el principal comisionista de la trama de prejubilaciones que pagó durante una década la Junta de Andalucía -el ex banquero catalán Eduardo Pascual, prófugo de la Justicia desde hace cuatro años- expusiera a la juez Mercedes Alaya que una parte del dinero terminó desviándose a inversiones hoteleras de lujo en República Dominicana en las que participaba Jesús Barderas. En su web, éste reconoce su condición de «promotor inicial» de dos hoteles en la Playa de Juanillo (Cap Cana) que la cadena Hyatt prevé comenzar a operar «a finales del año 2019».

¿Interés para la seguridad nacional?

Las explicaciones de Villarejo no debieron de complacer a los fiscales asignados al caso, que insistieron en conocer cuál podría ser el interés del espionaje realizado por encargo de Susana García-Cereceda para la seguridad nacional o para el interés nacional.

José Manuel Villarejo.-Pues ya le digo, bueno… El presidente, coño. Estamos hablando del presidente del Gobierno, del Partido Socialista… Una serie de acuerdos y de intereses que tenía el Sr. Slim y su socio que estaba, creo que también era mexicano también, que estaba, digamos, manteniendo una relación con la viuda de este señor. Inversiones que iban a hacer unos y otros en telefonía, el tema del Grupo Prisa que también querían meterse… En fin.

Fiscal.-¿Pero no ha dicho que se lo pidió como un favor personal?
J.M.V.-Claro, me pide como un favor personal, pero si un presidente de Gobierno, aunque ya no esté, me pide que ayude a una… digamos a sus amigos y al mismo tiempo que se trata de cuestiones que pueden afectar, digamos, a los intereses de España… Es difícil discernir entre la ayuda de su amigo, de un amigo que ha muerto, con los intereses que en un futuro van a generar hacia España.

El policía mantuvo que durante su etapa como policía ayudó a Felipe González y dice que fue él quien le pidió -a través de Corcuera- que volviera al servicio activo

En su declaración, el comisario ya retirado mantuvo que durante su etapa como funcionario policial ayudó a Felipe González, al que señala como la persona -«a través del ministro Corcuera», precisó- que le pidió que se incorporara al servicio activo en 1993 tras una excedencia de diez años. Villarejo descarta que el ex presidente del Gobierno le hubiera comentado «a las hijas de su socio y antiguo amigo» que él era un agente encubierto cuando le hicieron el encargo profesional, llevado a cabo a través de su grupo de empresas.

Según el policía, el trabajo que le encomendaron fue el de «poner un poco de orden a todo el entramado empresarial» tras el fallecimiento de Luis García-Cereceda. «Cada vez que tenían necesidades de conocer de algún tema en concreto, pues nosotros se lo tratábamos de analizar y de darle un asesoramiento del tipo que quiera: jurídico, estratégico, no sé… Lo que era nuestro trabajo», contestó.

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Junto a Villarejo, en esta pieza separada del caso Tándem figuran también como imputados Susana García-Cereceda, Francisco Peñalver y David Fernández Aumente, después de que la Sección Tercera de la Sala de lo Penal estimara a finales del pasado año el recurso de la Fiscalía Anticorrupción y obligara al juzgado a reabrir la investigación al entender que el juez Diego de Egea había sobreseído provisionalmente la causa sin que se hubieran agotado todas las diligencias.

El tribunal consideró que el trabajo confiado por Susana García-Cereceda a la empresa controlada por el polémico policía «excedía» el encargo sobre la rentabilidad de la promotora Procisa, por cuanto la empresa de Villarejo aportó al cliente «información sobre la vida privada» de al menos cuatro personas: Yolanda García-Cereceda, Jaime Ostos, Joaquín Torres y Silvia Gómez Cuétara.

Versión de los García-Cereceda

Mientras Villarejo apunta al ex presidente del Gobierno como la persona que estaría detrás del encargo de sus trabajos para Susana García-Cereceda por medio de Jesús Barderas, la investigada tiene una versión distinta de los hechos.

Fuentes jurídicas consultadas por El Independiente sostienen que David Fernández Aumente, jefe de Seguridad de Procisa, la inmobiliaria propiedad de la familia García Cereceda, fue quien contactó con Villarejo y su empresa Cenyt. Aumente, también investigado en la causa por los delitos de cohecho y descubrimiento y revelación de secretos, se dirigió a la empresa del comisario jubilado para contratar sus servicios privados como detective. No lo hizo porque supiera que tenía relación con la Policía, sostienen fuentes de su defensa, sino para que hiciera unas investigaciones sobre el grupo inmobiliario Cabde, de Pozuelo de Alarcón (Madrid). 

La investigada Susana García-Cereceda sospechaba de su cuñado, Jaime Ostos, y de las intenciones que éste podía tener para con su hermana Yolanda, con problemas de salud. De ahí, sostienen fuentes jurídicas, que quisiera averiguar por medio de una empresa especializada de espionaje si buscaba algún lucro relacionado con su riqueza familiar.

Aunque no conocieran su relación con la Policía, una vez abierta la investigación relativa a la pieza Land, la defensa de Susana García-Cereceda solicitó al juez Manuel García-Castellón que incorporara a la causa una copia testimoniada de las tres cartas que firmaron tres responsables policiales afirmando que Villarejo tuvo su beneplácito para trabajar a la vez como detective privado y como agente encubierto.

Declaración pospuesta

Se trata de los ex subdirectores generales operativos Agustín Linares Molina y Pedro Díaz-Pintado y del ex Director Adjunto Operativo (DAO) Eugenio Pino. Precisamente los dos primeros estaban citados este jueves como testigos y el tercero como investigado para aclarar si Villarejo efectivamente contaba con su permiso para desarrollar sus trabajos privados a la vez que tenía relación con la Policía y en qué términos. La declaración finalmente se ha pospuesto por motivos de agenda de uno de los letrados del caso.

La Fiscalía Anticorrupción sostiene, sin embargo, que los investigados de la familia García-Cereceda y sus trabajadores sí conocían la trayectoria de Villarejo y sabían que compartía su actividad como detective con la de agente encubierto. De ahí que solicitaran la imputación de éstos por los delitos de cohecho y revelación de secretos, los mismos por los que el juez finalmente imputó también a las compañías que contrataron a Villarejo, como BBVA o el despacho de abogados Herrero & Asociados, en el caso Tándem.

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