La segunda sesión del pleno de investidura de este domingo se ha caracterizado por el carácter bronco y tenso que ya primó el sábado. Una vez finalizada la intervención de todos los grupos parlamentarios ha subido a la tribuna Adriana Lastra, encargada de cerrar las comparecencias de los diputados, con un discurso en el que ha cargado duramente contra los principales partidos de la oposición: PP, Cs y Vox, a los que ha acusado de amenazar «de forma implícita e incluso explícita con un golpe de Estado», con el objeto de intentar identificar al Gobierno de Sánchez con un avance democrático.

«Señorías, la democracia se abre paso y las derechas no podrán impedir que se forme el Gobierno que han elegido los ciudadanos», ha asegurado. Lastra ha abandonado la defensa del proyecto de Sánchez e Iglesias, como corresponde en esta parte del discurso de investidura, para alimentar los descalificativos hacia la derecha. «Quiero mostrar mi preocupación por las derechas extremas, desmesuradas y radicalizadas a las que sólo les vale la democracia cuando ganan», suscribía.

En un momento del discurso, la portavoz socialista se ha dirigido concretamente a la dirigente de Ciudadanos, Inés Arrimadas, a la que ha afeado que alentase los tamayazos dentro de las filas del PSOE -la líder naranja encabezó, incluso, una ronda de llamadas con los barones críticos socialistas, como García-Page o Lambán-.

Justo en ese momento, Arrimadas mostraba desde su escaño una única hoja en la que podía leerse: «Currículum de Adriana Lastra», y, justo debajo, el logo del PSOE. Se trata de una acusación velada a que Adriana Lastra apenas haya trabajado fuera de la política y la polémica suscitada en torno a unas declaraciones de la dirigente socialista: en una entrevista, llegó a asegurar hace unos meses haber trabajado «desde los 14 años». Al ser preguntada en qué ámbito, ésta se negó a responder. «No he venido a hablar de mi vida privada», zanjaba. Lastra empezó Antropología Social, pero nunca terminó la carrera.

La portavoz socialista ha finalizado su discurso agradeciendo personalmente tanto a Gabriel Rufián como a Pablo Iglesias su papel en las negociaciones, que permitirá, salvo sorpresa, que Pedro Sánchez sea investido el próximo martes.