Vox presentará un recurso de anulación ante el TJUE y una demanda contra el Parlamento Europeo para que se elimine el reconocimiento de Puigdemont y Comín como eurodiputados, al considerar que el presidente de la institución se ha extralimitado en sus funciones reconociendo la legitimidad de los condenados por el procés.

Acompañado de los miembros de su delegación en la Eurocámara, ha sido el presidente de Vox, Santiago Abascal, quien ha comparecido en Bruselas pasadas las 15:00 horas de esta tarde para explicar lo que desde ayer venían anunciando fuentes del partido como un «importante anuncio».

«Pretendemos la anulación de la decisión del Parlamento Europeo de reconocer la plena condición de eurodiputados de Puigdemont y Comín y lanzar el menaje de que no vamos a dejar pasar ni una en la defensa de nuestra soberanía», ha pronunciado Abascal.

El grupo de Vox ha tachado de «inaceptable» que los ciudadanos españoles tengan que «pagar el sueldo de dos prófugos de la justicia española» mientras que «sus compañeros de fechorías» ya han sido condenados y encarcelado por el Tribunal Supremo español.

En su opinión, la decisión de David Sassoli supone un «insulto» para todos los ciudadanos que «cumplen escrupulosamente la ley». La ofensiva de Vox en el Parlamento Europeo se encuadra como una acción más dentro de la oposición «intransigente» y «sin tregua» que los conservadores ya han anunciado que ejercerá desde su posición como tercer partido político a nivel nacional.

La vía de los tribunales es sólo una de los tres escenarios desde los que los de Santiago Abascal ejercerán presión, a los que se suma «la calle» y el Congreso. Los de Vox mantendrán un pulso constante no sólo contra el recién estrenado Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, sino también contra todas las posibles cesiones y pretensiones del soberanismo catalán.

Valiéndose de su reconocida «inmunidad» como miembro del Parlamento Europeo, el ex presidente de la Generalitat ha retado al Tribunal Supremo al asegurar que «trabaja» para poder unirse a un grupo de eurodiputados que prevén visitar en febrero a los líderes independentistas presos.