El líder de Vox, Santiago Abascal. EFE

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Vox, uno contra todos: oposición "sin tregua" y al margen de Casado

Política

Vox, uno contra todos: oposición "sin tregua" y al margen de Casado

Abascal se desmarcará del "frente común" que quiere el PP y usará la calle como pilar de su estrategia de oposición a un Ejecutivo de "golpistas", "terroristas" y "comunistas"

El bronco debate de investidura, en el que primó un ambiente más guerracivilista que civilizado, fue sólo la antesala del tono que se ha impuesto en la política española desde que Pedro Sánchez fuese investido presidente del Gobierno de España. La amplia oposición imperante en el Congreso -165 diputados votaron en contra del candidato socialista- no ha dado tregua desde entonces al incipiente Ejecutivo, y tampoco se prevé que lo haga: PP, Vox y Ciudadanos ya han dejado clara su intención de «parar los pies» a un Gobierno sostenido por «golpistas» y «terroristas».

Los cuarteles generales de los partidos considerados a sí mismos como únicos «constitucionalistas» ya trabajan a pleno rendimiento para fraguar sus estrategias de oposición, pero no habrá frente común. En concreto, Vox se prepara para ejercer una oposición «firme y resuelta contra las humillaciones del Gobierno» aunque, pese a coincidir en los objetivos, descartan formar parte de la «unidad de acción» -eso sí, en torno al PP- que reclama Casado. Conscientes de la debilidad de la legislatura, Abascal quiere discurrir por la vía de la oposición acompañado, pero nunca condicionado.

«Discrepo abiertamente con lo que se conoce como ‘estrategia de las tres derechas'», afirma Macarena Olona, secretaria general del grupo parlamentario de Vox, en conversación con El Independiente, «y sobre todo cuando se incluye a Ciudadanos en esa ecuación». Vox va a ejercer «una oposición manteniéndonos fieles a nuestros principios, sin tener que preocuparnos o adaptarnos a otros partidos políticos», aclara, en referencia velada a las intenciones de Pablo Casado de «aglutinar» a las fuerzas «constitucionalistas» en torno a su figura, lo que en las filas de Abascal llega a entenderse como un intento de neutralizar su rédito electoral.

El partido conservador no se moverá un ápice del tono beligerante que ha venido manteniendo en los últimos meses en materias tan relevantes como el desafío independentista o la violencia de género, un discurso que le ha permitido diferenciarse de la derecha moderada y le ha granjeado la oportunidad de convertirse en tercer partido a nivel nacional. «Vemos a un PP que se acerca o se aleja de nosotros según le conviene. Sin embargo, nosotros seguimos en el mismo sitio de siempre», pero con más fuerza parlamentaria, lo que permitirá a la formación imponer su criterio con más fuerza.

Vox ejercerá su papel como partido en la oposición contra el Gobierno de «la traición» y del «Frente Popular» desde tres vías: en el Congreso, en los tribunales y en la calle. Y esta última constituye otra de las grandes enmiendas a la estrategia de Casado y Arrimadas, que descartan, por el momento, agitar a las masas. Algunas voces llegaron a acusar incluso a los de Abascal de «generar crispación», a juicio de algunos, innecesaria. Caso omiso en Vox que, en coherencia con sus performances habituales, golpearán con su arma predilecta: la capacidad de convocatoria con la que no cuentan el resto de formaciones.

‘España Existe’, primera de muchas

«Cuando ves que quienes odian la libertad y la democracia están anunciando en la investidura todo lo que van a hacer, tenemos que reaccionar». Con estas palabras justificaba el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, la primera gran manifestación contra el Gobierno «ilegítimo» y «fraudulento» de Sánchez para este domingo a mediodía.

Se trata de un llamamiento a manifestarse frente a los ayuntamientos de la geografía española, un movimiento organizado por la plataforma ‘España Existe’ y a la que se ha adherido Vox hasta hacerla suya. «Es una respuesta a lo que está pidiendo la población española y, sobre todo, lo que reclaman nuestros votantes», alega Olona, que circunscribe la «emergencia» que defendía Smith de oponerse a un Ejecutivo con «vínculos con el narcoterrorismo» que ha pacatado «con el comunismo de las cartillas de racionamiento».

Desde la formación lamentan que PP y Ciudadanos hayan rechazado unirse a la protesta, a los que acusan de instrumentalizar la manifestación con «fines partidistas». «Con esos complejos a los que nos tienen acostumbrados nos han dicho que no van a acudir, algo que lamentamos pero que no compartimos. A diferencia de ellos, nosotros no estamos en la política de la fotografía», subraya la diputada de Vox, que vuelve a marcar las distancias entre su acción y las acciones de la oposición.

Con PP y Cs, «sólo cuando sea necesario»

Tampoco esperarán ni consultarán los de Abascal a la oposición las iniciativas legales para frenar «los intentos de Sánchez de romper España». No descartan unirse a Casado y Arrimadas para sumar fuerzas en determinadas circunstancias, pero se moverán de manera autónoma. «Hace unos meses hubiese sido impensable, pero ahora tenemos el número de diputados suficientes como para acceder al Tribunal Constitucional por nuestra cuenta. Es una gran diferencia cualitativa y una oportunidad maravillosa», subraya Olona.

El PP no puede ejercer una oposición frontal porque tienen mucho que callar»

Y lo harán, asegura, desde el momento en que Sánchez e Iglesias intenten materializar los acuerdos a los que han llegado con el independentismo catalán y vasco para que estos partidos cediesen sus votos para la investidura, interponiendo recursos de inconstitucionalidad contra los Estatutos de Autonomía que se quieran aprobar en estos territorios bajo la batuta de las fuerzas soberanistas.

En este sentido, desde la formación lanzan un nuevo dardo a sus ‘socios constitucionalistas’. «A diferencia del PP cuando estuvo en la oposición, no nos va a temblar el pulso a la hora de acudir a la justicia para defender la unidad de España» porque «nosotros no tenemos mochilas con las que cargar».

Apuntan los de Abascal a la cabeza gacha de los populares con fuerzas como el PNV, con los que pactaron el voto a favor de los Presupuestos Generales de Mariano Rajoy. «Ellos no pueden hacer una oposición frontal porque tienen mucho que callar», señalan.

Este argumento quedó demostrado, por ejemplo, a la hora de distribuir los escaños en el Congreso de los Diputados, cuando ni populares ni naranjas se manifestaron en contra de privilegiar de nuevo a los nacionalistas vascos con un asiento preferente -tienen 6 escaños- mientras la mayor parte de los 52 de Vox terminaron desplazados, de nuevo, al gallinero. Incluso, señalan al PP como «cómplice» de la «traición» por haber apoyado históricamente, junto al PSOE, la actual Ley Electoral, que ha permitido la entrada en el Congreso de los partidos que quieren «destruir España». «Nosotros jamás tendremos esa carga», zanjan.

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