Abascal frente a Sánchez Rivera y Casado, unidad de la nación frente a separatismo y familia frente a feminismo y movimiento LGTBI. Éstas han sido las líneas maestras que han copado el discurso de la cúpula de Vox en su Vistalegre II, donde los de Santiago Abascal han plantado cara a las encuestas con una demostración de fuerza de cara a las elecciones en forma de ruido, música y una multitud de cerca de 12.000 personas completamente entregada bajo un mismo mantra: «España siempre».

Como no podía ser de otra forma, Santiago Abascal ha sido el último de los ponentes de un evento que se ha alargado casi tres horas. Sin salir de la tónica habitual de su discurso aunque con un tono reservado para las grandes ocasiones, el líder de Vox ha cargado duramente no solo contra los «traidores» del PSOE, sino también contra un PP que «ha demostrado que no sirve para nada» y que solo busca a Vox «por sus escaños, mientras desprecia sus convicciones», cerrando la puerta a permitir fórmulas como la de Andalucía o Madrid a nivel nacional. «O ellos o nosotros», concluía.

Con asuntos centrales como la lucha contra el «feminismo radical«; «la inmigración ilegal»; o la emergencia climática, que ha llegado a calificar de «mentira del marxismo radical», Abascal ha dirigido su primer mitin oficial de esta campaña a atacar a los que, como Pedro Sánchez, quieren «destruir España» abriendo fronteras y pactando con «golpistas» porque provienen de «un partido con una larga historia criminal». Y en esta línea ha censurado abiertamente la histórica decisión del Supremo de exhumar los restos del dictador Francisco Franco, que ha calificado de «excusa» para distraer del objetivo real: «derrocar a Felipe VI».

Abascal ha criticado que la exhumación de Franco es solo una excusa para distraer del objetivo real: «derrocar a Felipe VI»

Con Iván Espinosa de los Monteros como maestro de ceremonias y al más puro estilo de espectáculo guionizado, Rocío Monasterio ha inaugurado la intervención de los ponentes de la plana mayor del partido, presentada como «el terror de las hembristas» y el «azote de los progres», que ha aprovechado su discurso para, como su líder, criticar con dureza la «profanación de las tumbas de nuestros muertos», palabras que han contado con una ensordecedora ovación.

A la líder de la formación en Madrid le ha seguido la intervención de otros pesos pesados del partido, como Hermann Tertsch, la vicepresidenta de Vox en Sevilla, Reyes Romero, o el cabeza de la formación en el Parlamento Europeo, Jorge Buxadé. Todos los alegatos han girado en torno a un denominador común: sacar músculo electoral y demostrar que «aún estamos aquí». «Bienvenidos a la resistencia» repetían los dirigentes una y otra vez.

Una de las intervenciones más duras ha sido la de Javier Ortega Smith, que ha comenzado su comparecencia haciendo referencia a los «traidores de la patria», como Lluis Companys, el PSOE o UGT, responsables de «miles de fusilamientos» por los que «todavía no han pedido perdón», y ha señalado a Pedro Sánchez como «el mayor traidor de la patria» que entregó el «destino de España en manos de los enemigos de la nación»

Bajo gritos de «Puigdemont a prisión», Ortega ha pedido la pena «más grave posible» para los líderes del ‘procés’

Así, y bajo el grito de «Puigdemont a prisión», el portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid ha censurado la «dictadura catalana» y, en un enérgico discurso en el que también ha tenido tiempo para criticar el «efecto llamada» de inmigrantes que viene a «imponer el totalitarismo islamista», ha pedido la «pena más grave posible» para los políticos independentistas presos por el ‘procés’.

Todas las intervenciones han ido acompañadas de vídeos de la anterior campaña, insistiendo precisamente en el cartel de ‘aforo completo’ que protagonizó la formación hace exactamente un año. «Nos dijeron que éramos cuatro gatos que cabíamos en un taxi, y un año después volvemos a hacer lo que muchos no han sido capaces: llenar Vistalegre», subrayaba un emocionado Espinosa de los Monteros.

Ambiente festivo previo a la entrada de la plana mayor de Vox en el Palacio de Vistalegre

Aforo completo en Vistalegre

Desde primera hora de la mañana, cientos de personas se agolpaban en los diferentes accesos del recinto, que se ha ido llenando progresivamente en un ambiente festivo y reivindicativo. Una marea de banderas de España -entre ellas una de grandes magnitudes- y de Vox arrancaba el acto a la espera de su líder al grito de ‘Viva España’ o ‘Yo soy español’, conducidos por un animador y con multitud de vídeos en el mar de pantallas que copaban Vistalegre. Fuertes abucheos a la imágenes de Pedro Sánchez, Quim Torra o manifestaciones feministas iban calentando el ambiente de un evento que no ha decaído en toda la mañana.

El acto se ha retrasado unos minutos por, según la organización «un colapso de una multitud en la entrada» que hacía imposible que diese comienzo hasta pasadas las 12 de la mediodía, alargándose hasta cerca de las 15:00 horas de la tarde.

Entrada de Santiago Abascal en el Palacio de Vistalegre de Madrid

Acompañados de música de Leiva, Melendi, Morat o Carlos Baute -no se ha escuchado el habitual Y viva España de Manolo Escobar- miles de militantes esperaban la entrada de Santiago Abascal y la cúpula de un partido que juega un importante papel en estas elecciones. La irrupción del candidato se ha vivido entre ensordecedores gritos de «presidente, presidente», aplausos y vítores, que se han mantenido hasta el final del acto.

Ha sido Santiago Abascal quien ha puesto punto y final al primer gran mitin electoral de Vox. Tras él, el himno de España ha sonado a todo volumen, despliegue de confeti y luces incluido, para poner el broche final a la última demostración de fuerza de la extrema derecha.

Antes del 28-A, aquel Vistalegre I de octubre de 2018 se convirtió en una muestra de músculo electoral que hizo saltar todas las alarmas en el PP y que inauguró el discurso del «temor» a la extrema derecha, convirtiéndose en consigna durante la campaña de primavera en el resto de formaciones para tratar de atajar el previsible éxito de Vox que, aunque destacado, no irrumpió con toda la fuerza esperada.

Vox entró en el Congreso de los Diputados con 24 diputados y representación institucional en muchas Comunidades Autónomas y ayuntamientos, un éxito que tratarán de aumentar o al menos mantener el próximo 10 de noviembre y cuyo camino ha empezado oficialmente este domingo.