Política

Torra asegura que "no era partidario de echar a Esquerra"

El presidente catalán afirma que convocará elecciones "el día que se aprueben los presupuestos"

El presidente de la Generalitat, Quim Torra. EFE

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha reconocido hoy que tuvo sobre la mesa la posibilidad de una crisis de gobierno, como respuesta a la fractura abierta con ERC en el pleno en el que Roger Torrent acató su inhabilitación como diputado. Pero ha asegurado que no era su opción, dando a entender que fueron dirigentes de JxCat los que abogaron por echar a sus socios de gobierno, o rebajar la jerarquía orgánica de Pere Aragonés, para escenificar la ruptura con los republicanos.

«Yo no era partidario de echar a ERC» ha asegurado Quim Torra en una entrevista en Catalunya Ràdio, al día siguiente de anunciar que la legislatura está acabada. «Yo vengo del mundo de la unidad, de trabajar en Òmnium, en la ANC» ha defendido el presidente catalán para dejar claro que su prioridad es «trabajar para que los puentes entre independentistas no se rompan», convencido de que «la única manera de culminar el 1-O es con la unidad».

El presidente catalán, que no ha ahorrado recriminaciones a sus todavía socios de gobierno, ha abogado sin embargo por reconducir la alianza en estos meses previos a las elecciones. Unos comicios que ha afirmado que «se convocaran el día que se aprueben los presupuestos», lo que confirmaría la hipótesis de elecciones el 10 o 17 de mayo, si no hay recurso de las cuentas ante el Consell de Garantías, lo que llevaría la convocatoria a junio.

En este contexto, Torra ha rechazado que él fuera desleal al proponer un referéndum que no había sido consensuado con sus socios de gobierno, o cuando optó por mantener la pancarta de los presos en contra de los requerimientos de la JEC y de la opinión de los miembros del Govern. Una decisión que a la postre lo ha llevado a las puertas de la inhabilitación.

Alargar el proceso en el Supremo

El presidente catalán ha dejado clara también su intención de alargar al máximo el proceso judicial en el Tribunal Supremo, que debe ratificar la inhabilitación a la que le condenó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por desobedecer a la Junta Electoral. Torra ha reconocido que sus abogados todavía no han presentado el recurso ante el Supremo -tienen de plazo hasta la próxima semana- porque «lo están preparando muy bien». Y ha señalado que volverán a plantear la cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea que ya intentaron en el TSJ catalán.

«No es lo mismo el Tribunal Supremo que el TJUE» ha apuntado Torra, asegurando que «tenemos toda la confianza» en que su caso «llegará a Europa» antes de que el Supremo confirme la inhabilitación, lo que permitirá frenar esa decisión, por lo menos el tiempo suficiente para que se aprueben las cuentas catalanas. «No me planteo no llegar a aprobación presupuestos» ha concluido.

Diálogo «con garantías» con el Gobierno

Respecto al encuentro con Pedro Sánchez que debe servir para abrir el diálogo entre gobiernos acordado con ERC, Torra ha insistido en que acude a la cita para » negociar las condiciones para la celebración de un referéndum de independencia» y la aplicación de una amnistía a los condenados por el 1-O. En este sentido, el presidente catalán ha advertido de que si Pedro Sánchez mantiene la negativa al referéndum que ha anunciado repetidamente, valorará con el resto de las formaciones independentistas si vale la pena dar continuidad a esa mesa de diálogo.

«Si no se dan las condiciones y garantías necesarias para el proceso de negociación me reuniré con los partidos independentistas para explicarles que vamos a un diálogo sin garantías, y ver qué les parece». Ha rechazado además que la celebración de un referéndum deba condicionarse a que el independentismo sume más del 50% de los votos en unas elecciones, como en algún momento ha apuntado el PSC, en palabras de Miquel Iceta.

«Si el Arán me pide un referéndum yo pondré las urnas, es una exigencia democrática» ha argumentado Torra. «La cuestión es cuanta democracia es capaz de asumir Estado español».

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