Aviones de Iberia, estacionados en la plataforma del aeropuerto Madrid-Barajas.

Aviones de Iberia, estacionados en la plataforma del aeropuerto Madrid-Barajas. EFE

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La historia del dron (fantasma) que obligó a cerrar Barajas

Política

La historia del dron (fantasma) que obligó a cerrar Barajas

La Guardia Civil no ha hallado ningún rastro para esclarecer el incidente del pasado lunes, lo que aviva la tesis de que lo que vieron los pilotos de dos aviones diferente y un halconero del aeropuerto no fue una aeronave tripulada por control remoto

A las 12.17 horas del pasado lunes, el piloto de un avión de Iberia alertó de la presencia de un dron en una zona próxima a la trayectoria de despegue de Madrid-Barajas. Justo tres minutos después, la tripulación de otra aeronave de la misma compañía comunicó el mismo avistamiento e inmediatamente quedaron suspendidas las operaciones en el aeropuerto con más tráfico de España. Resultado: 26 vuelos desviados, miles de pasajeros afectados y un episodio que puso a prueba el dispositivo de seguridad previsto para estos casos.

¿Fue realmente una aeronave tripulada por control remoto lo que obligó a cerrar totalmente el tráfico aéreo durante 57 minutos? Es lo que aseguran dos pilotos de aerolíneas y uno de los halconeros de Barajas, pero los agentes de la Guardia Civil que investigan esta incidencia no han encontrado hasta el momento ni una sola pista que permita acreditar esa tesis. Ello les lleva a poner en duda la presencia de tal artefacto.

En concreto, el objeto se divisó al norte de la pista 36R, la más próxima a Paracuellos de Jarama y utilizada tan sólo para los despegues. Según ha podido conocer El Independiente, ésa fue la descripción que ofreció el técnico del servicio de control de fauna del aeropuerto cuando alertó de la existencia de lo que él definió como un «dron».

Imagen aérea de la pista 36R de Barajas. La zona inferior de la imagen corresponde al Norte, donde fue avistado el objeto. GRUPO SAN JOSÉ

De esta forma, se registraron hasta tres avisos en un breve intervalo de tiempo, lo que encendió la alarma y obligó a actuar según establece el procedimiento oficial. Dos son ya suficientes para que -como sucedió el lunes en Barajas- se active el protocolo coordinado de respuesta ante la amenaza de drones en el entorno aeroportuario, aprobado por el Comité Nacional de la Seguridad de la Aviación Civil en junio de 2019.

La normativa que regula el uso de aeronaves pilotadas de forma remota (RPA) en España -salvo excepciones muy concretas y con las autorizaciones correspondientes- prohíbe el vuelo de este tipo de aparatos en las cercanías de los aeropuertos. En concreto, no puede hacerlo a menos de ocho kilómetros ni tampoco dentro de lo que se conoce como espacio aéreo controlado (CTR), una burbuja que protege el tráfico de entrada y salida.

Desconocimiento de la ley

Estas restricciones de uso dificultan la presencia de estos artefactos en las inmediaciones de zonas aeroportuarias, pero no garantizan que no pueda haberlos. «Que drones crucen el aeropuerto ha pasado más veces. Otra cosa es que la torre o los pilotos los vean. La gente piensa que es un juguete y lo usa. No es por maldad o por incumplir la ley, sino por desconocimiento. Viven al lado, salen a volarlo con sus hijos y al final el dron acaba cruzando el aeropuerto», comenta a este diario un empleado que trabaja a pie de pista en Barajas.

Si realmente fue un dron y el modelo en cuestión era de la firma china DJI, líder absoluto del mercado, el aparato difícilmente hubiera podido despegar en ese emplazamiento. Esas aeronaves incorporan una aplicación en la que aparecen ya configuradas como zonas restringidas las pistas de aterrizaje y despegue de un aeropuerto (marcadas de color rojo), por lo que el piloto del dron no hubiera podido encender los motores aunque ése hubiera sido su deseo.

Zonas de no vuelo en el entorno de Barajas. En las marcadas en rojo, correspondientes a las pistas, los motores del dron no llegarían siquiera a encenderse. En las bolsas azules, también restringidas, sí podría volar previo desbloqueo por parte de DJI.

El mapa del fabricante asiático incluye una zona adyacente a las pistas (color azul) donde sí se puede volar con restricción de altura siempre que se solicite previamente el desbloqueo. En ese caso, DJI recoge los datos del piloto y del dron, lo que permitiría conocer -en caso de una eventual incidencia como la de Barajas- quién estaba en ese punto y a qué hora.

Los pilotos de dos aviones y un halconero de Barajas alertaron de la presencia de un dron, pero la Guardia Civil no ha logrado encontrado ningún rastro

De haber sido un modelo FPV (visión en primera persona, en su traducción al castellano), expertos consultados por este periódico consideran «sumamente improbable» que los pilotos de los aviones hubieran podido identificar con absoluta seguridad que el objeto que habían visto era un dron por las reducidas dimensiones de éste y la distancia a la que aquéllos se encontraban (no menos de 400 metros). 

«Puede ser un dron; eso no está descartado todavía, pero tampoco está confirmado. Se dice que lo vieron en las inmediaciones de la pista, pero eso es casi imposible porque, si fuera de DJI, no encendería motores tan cerca del aeropuerto o bien las autoridades podrían contactar con el fabricante para que les informaran de qué piloto o aeronave había pedido el desbloqueo tal día», razona César Gónzález, director técnico y piloto de Godrone desde hace seis años.

Desde la aviación comercial, el episodio de Barajas se ve de una manera bien diferente y se aviva la tesis de que el objeto avistado no un fue un ave, una bolsa de plástico o un globo sino una aeronave tripulada por control remoto. «La única forma de no verlo es que el dron estuviera completamente estático en toda la trayectoria que tú tienes en el campo de vista. Pero, claro, nadie tiene un dron y lo tiene quieto en el aire. Por muy pequeño que sea y aunque sea del mismo color que el cielo, se mueve muy erráticamente. Llama mucho la atención, claro que se ve», argumenta Francisco López, piloto de línea aérea desde hace 23 años.

«Si se mueve y no tiene alas…»

López conoce bien la pista 36R del aeropuerto de Madrid-Barajas y la presencia de buitres en las inmediaciones de su extremo Norte, lo que le lleva a descartar que los pilotos que alertaron hubieran podido confundir el dron con un ave rapaz. «Cuando vas despegando, la velocidad es relativamente ‘lenta’ y es muy fácil de ver. Estamos acostumbrados a divisar en esa zona los buitres, que se mueven de otra manera. Cuando ves una cosa que se mueve y no tiene alas, tiene que ser un dron», zanja.

Entre los pilotos profesionales de drones cunde desde el lunes el malestar al constatar que se les trata de responsabilizar de una acción que no se ha demostrado, como acredita el hecho de que la Guardia Civil no ha practicado ninguna detención. Más de un año después, tampoco se ha podido probar que fue la presencia de una de estas aeronaves no tripuladas sobrevolando una pista de despegue la causante del cierre del espacio aéreo de Gatwick (Inglaterra) durante más de un día, como se dio por seguro en un primer momento.

A la espera de que las pesquisas policiales puedan arrojar luz, la incidencia registrada a media mañana del pasado lunes en el aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas ha demostrado que funcionó el procedimiento operativo de actuaciones de control de tránsito aéreo diseñado por las autoridades competentes para situaciones como éstas.

Por muy pequeño que sea el dron y aunque sea del mismo color del cielo, se mueve muy erráticamente. Llama mucho la atención, claro que se ve», explica un piloto de avión

A las 12.20 horas, cuando un segundo piloto alertó de la presencia del artefacto, se suspendieron todos los despegues. Y justo siete minutos después, según los datos facilitados a este diario por el gestor de navegación aérea en España (Enaire), se interrumpieron todos los aterrizajes. Fue después de que se hubieran coordinado los controladores de la torre de Barajas con los del centro de control de tránsito aéreo que Enaire tiene en Torrejón de Ardoz.

De acuerdo con los datos proporcionados por Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), la interrupción de las operaciones provocó que un total de 26 aviones que tenían Madrid como destino fueran desviados a otros aeródromos, caso de Valencia, Barcelona, Alicante, Valladolid y Zaragoza.

Una vez efectuadas las comprobaciones necesarias, los aterrizajes en las pistas de Barajas se reanudaron a las 13.17 horas, exactamente 50 minutos después de que se hubieran suspendido y al cabo de casi una hora desde que se recibiera el primer aviso acerca del avistamiento de un dron en las inmediaciones de la zona Norte.

Del ¿dron? al avión de Air Canada

La normalidad por este incidente no se alcanzó hasta las 14.13 horas. Fue pasajera, ya que poco después un Boeing 767-300 operado por Air Canada con destino a Toronto tuvo un percance en una rueda trasera en la operación de despegue y hubo de regresar a Barajas tras quemar combustible durante más de cuatro horas en el cielo de Madrid y Cuenca.

«Todas las actuaciones y coordinaciones descritas en los procedimientos se completaron satisfactoriamente y la seguridad operacional estuvo en todo momento salvaguardada», resume Antonio Coronado, jefe de la División de Análisis de Proyectos de Gestión de Tráfico Aéreo de Enaire, en relación con el episodio del dron. Si es que se logra determinar que realmente fue un dron y no otro objeto.

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