La mesa de negociación sobre el «conflicto político en Cataluña» entre el Gobierno y la Generalitat de Cataluña va para largo. Así lo advierten fuentes del Gobierno, que señalan que «sería ingenuo pensar que tendrá resultados en el corto plazo, con sólo una o dos reuniones». Con esa mirada «con luces larga», el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos se dispone a iniciar un «diálogo a medio plazo» que coincidirá en el tiempo con la negociación parlamentaria sobre los Presupuestos Generales del Estado, cuya aprobación es vital para la continuidad del Gobierno de Pedro Sánchez.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, explicó este martes en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros que el Gobierno sólo llevará al Congreso su proyecto de Presupuestos cuando tenga garantizados los apoyos parlamentarios necesarios para que puedan superar el debate de las enmiendas a la totalidad, permitiendo así el inicio de la tramitación presupuestaria. Los aliados del Gobierno de PNV y ERC aún no han mostrado esos apoyos, que son cruciales para la pervivencia del Ejecutivo. Ya en febrero de 2018, Esquerra Republicana de Cataluña tumbó el proyecto de Presupuestos del Gobierno socialista abocando a las elecciones de abril. Para que ese fracaso no se repita, PSOE y Podemos necesitan el apoyo de los independentistas catalanes a las cuentas.

De esta manera, la negociación sobre los Presupuestos y sobre el «conflicto político en Cataluña» se entrelazan de tal manera que el Gobierno no podrá dar carpetazo a la mesa de negociación si en el primer momento los independentistas ponen sobre la mesa -como han advertido- la celebración de un referéndum de autodeterminación y la amnistía de los políticos condenados por el procés. Frente a cualquier provocación, el Gobierno se verá obligado a estirar y alargar la mesa hasta que se garantice la tramitación de los Presupuestos.

Con ese objetivo formará parte de la mesa de negociación el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. Así lo reconocen fuentes del Ejecutivo, que destacan la unidad de criterio dentro del Gobierno sobre Cataluña que supone que Sánchez e Iglesias encabecen la delegación del Gobierno en ese órgano. Iglesias, como un «interlocutor que facilita el diálogo y el encuentro» es una baza más del Ejecutivo para prolongar la existencia de esa mesa y negociar paralelamente los Presupuestos.

En ese contexto, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, se reunió durante aproximadamente una hora ayer en la Cámara con el presidente Sánchez y la portavoz socialista, Adriana Lastra. El dirigente independentista consideró «lógico» que el secretario general de Podemos se siente en la mesa de negociación sobre Cataluña, ya que es un «aliado» de ese diálogo.

En declaraciones en el Congreso, Rufián recordó ayer que se trata de una mesa entre gobiernos, y como ambos Ejecutivos son de coalición, lo «lógico» es que haya representación de las cuatro formaciones que los componen: PSOE y Podemos, por un lado, y Junts y ERC, por otro. Rufián, que como no forma parte del Govern y en principio no está previsto que forme parte de esas negociaciones. No obstante, la composición de la mesa sigue siendo objeto de negociación y el Gobierno aún no ha confirmado extremos como la presencia de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, que hasta ahora había liderado el diálogo con la Generalitat.

Rufián no quiso entrar en polémicas con JxCat, que reclama que en esa mesa de diálogo se escuche la voz de Carles Puigdemont y de otros antiguos cargos de la Generalitat que huyeron al extranjero. «No quiero entrar en detalles, sería meter más presión a la mesa. Hay que impermeabilizar a esa mesa del entorno y no me van a encontrar metiendo más presión», advirtió.

El presidente catalán, Quim Torra, y el entorno de JxCat han puesto todo el acento en la reivindicación de la participación de un «mediador» en ese foro, pero desde ERC han pedido que esta figura, que ellos también ven como «importante», no sea un obstáculo para iniciar el diálogo con el Gobierno. «Entendemos que hay que dar garantías de los acuerdos», la delegada del Govern, Meritxell Budó, que ha confiado en que «habrá acuerdo por la parte catalana» sobre si el mediador tiene que ser un requisito indispensable para poner en marcha la mesa de Gobiernos, cuya primera reunión esta prevista para este mismo mes de febrero.

La portavoz del Govern ha confirmado que el vicepresidente y coordinador nacional de ERC, Pere Aragonès, será una de las personas que acompañen a Torra en ese foro y ha rehusado concretar otros nombres. «El president, que es quien liderará la parte catalana de esta mesa, ya comunicará, cuando sea, la decisión», ha resuelto.