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El Gobierno vasco pide ayuda a vertederos de otras Comunidades Autónomas

Tras la crisis del vertedero de Zaldibar les solicita derivarles los nuevos vertidos generados en Euskadi ante el colapso para absorber al mismo tiempo la gestión de los restos de la planta siniestrada.

Trabajos de extinción de los incendios del Vertedero de Zaldibar.

Trabajos de extinción de los incendios del Vertedero de Zaldibar. EFE

El Gobierno vasco está desbordado por la crisis en la gestión de los residuos que a diario se generan y que la caída de la ladera del vertedero de Zaldibar, donde continúan sepultados dos trabajadores desde el día 6, ha agravado. Esta instalación recibía en los dos últimos años un volumen de residuos de alrededor de 500.000 metros cúbicos, muchos de ellos con sustancias peligrosas. El accidente ha generado, además del problema humano y medio ambiental, una dificultad para gestionar las tierras que se están retirando, muchas de ellas contaminadas, y un problema al no poder absorber las toneladas de residuos que Zaldibar recibía a diario. Para hacer frente a esta situación el Ejecutivo de Iñigo Urkullu ha solicitado la colaboración de comunidades autónomas cercanas para explorar la posibilidad de que sus vertederos puedan asumir parte de los residuos industriales que se siguen generando y que afirma que el resto de vertederos vascos no están en condiciones de acumular.

Actualmente en Euskadi existen 15 vertederos de residuos industriales -11 en Vizcaya, 3 en Guipúzcoa y uno en Alava-. El Gobierno ha mantenido hoy una reunión con algunos de sus responsables, así como con dirigentes de empresas generadoras de este tipo de residuos para buscar una salida mientras se encuentra una solución definitiva. El plan que ahora plantea la Administración vasca, según ha revelado esta tarde la viceconsejera de Medio Ambiente, Elena Moreno, pasa por derivar a vertederos de otras Comunidades Autónomas, que no ha desvelado, parte de los residuos no peligrosos generados y que hasta ahora se venían depositando en Zaldibar. En este vertedero se estima que cerca de 700 empresas depositaban sus residuos hasta que ocurrió el accidente el pasado 6 de febrero.

Se trata de residuos procedentes de empresas del sector papelero, siderúrgico, de función, construcción o del sector de automoción presentes en el entorno de la localidad vizcaína y que se quiere que ahora, al menos de modo provisional, asuman vertederos de comunidades vecinas. Las comunidades más cercanas al País Vasco serían Cantabria, Castilla y León, Aragón, Navarra y La Rioja. En el caso de la comunidad cántabra, ya colaboró cediendo un helicóptero para reforzar las labores de extinción de los incendios ocurridos en el vertedero.

Moreno ha asegurado que la situación es delicada y requiere de una solución urgente, Por el momento las empresas no han tenido que variar su actividad al poder asumir sus vertidos en almacenes propios a la espera de encontrar una solución. La viceconsejera ha denunciado «presiones» que «no son de recibo» por parte de algunos ayuntamientos para desligarse del problema de gestión de los restos, tanto los nuevos como los acumulados en el vertedero de Zaldibar. Unas presiones que procederían no sólo de consistorios con vertederos en su municipio sino también de localidades cercanas que habrían trasladado su deseo de no derivar hacia ellas los vertidos. En un primer momento el Ejecutivo anunció que se planteó desplazar a los vertederos de las localidades de Mallabia y Zalla parte de los vertidos desprendido en Zaldibar pero el rechazo social en la zona frenó los planes en ambas localidades, gobernadas por el PNV.

Una celda provisional

A la gestión de los residuos de nueva generación que ya no pueden acumularse en Zaldibar se suma la dificultad de encontrar una salida a los acumulados en el vertedero siniestrado. En la instalación de la compañía de Verter Reciclyng 2002 había acumuladas en el momento del siniestro 2,8 millones de toneladas de residuos. De ellos, 16.148 toneladas corresponden a restos con amianto y que requieren un tratamiento especial. La solución que ahora toma más fuerza es apostar por dejar en el lugar estos residuos más peligrosos. Para ello se ha comenzado a construir una celda que permita sellar su almacenaje de manera provisional.

El Gobierno vasco quiere que la crisis de Zaldibar permita un cambio de política y actitud en el tratamiento que se hace de los residuos industriales. El Ejecutivo considera que el accidente supone «un antes y un después» y que la solución pasa no sólo por elevar la valorización y el reciclaje sino por obligar a las empresas a asumir un papel activo en ser parte de la solución en el tratamiento de estos restos.

Sólo en el País Vasco el año pasado se generaron 6,3 millones de toneladas de residuos, en su mayor parte, -el 60%- de procedencia industrial. De todas ellas, alrededor de 320.000 toneladas fueron residuos peligrosos, de los que sólo el 58% logra reciclarse, el 6% supera la fase de revalorización y casi el 37% restante se acumula en los vertederos.

Precisamente hoy está previsto que se conozcan los últimos resultados de las muestras de la calidad del aire tomadas y que analiza el CESIC. La última muestra detectó elevados niveles de dioxinas y furanos que llevaron a recomendar el cierre de ventanas y evitar la exposición prolongada al aire. Unas recomendaciones del departamento de Salud del Gobierno vasco que generaron gran malestar entre las poblaciones de Zaldibar, Ermua y Eibar por poner en cuestión las llamadas a la tranquilidad y la salubridad del aire y el agua que se había anunciado todos los días anteriores. Ante estas medidas no sólo se suspendió el partido de fútbol entre el Éibar y la Real Sociedad sino que se ha limitado la salida al patio de los niños en los colegios de al zona y se ha recomendado a las mujeres embarazadas que no acudan a la Escuela de Ingeniería de Eibar.

Durante la comparecencia llevada a cabo ayer por el lehendakari Iñigo Urkullu y cuatro de sus consejeros, el mensaje que se lanzó fue de tanquilidad señalando que en ningún momento ha exisitdo un riesgo para la salud y que lo que se ha planteado son sólo recomendacoines a modo de prevención. Se confía en que la desaparición de los fuegos en el vertedero haya rebajado de modo sustancial la tasa de elementos nocivos en el aire.

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