Salud

Caso Zaldibar: Qué son las dioxinas y los furanos y cómo pueden perjudicar a la salud

Incendio en el vertedero de Zaldibar.

Incendio en el vertedero de Zaldibar. EFE

Los 50.000 vecinos de Zaldibar no deben ventilar sus casas y tampoco hacer deporte al aire libre. Dos contaminantes químicos, dioxinas y furanos, están en el ambiente en unas concentraciones entre 40 y 50 veces superiores a las normales, según informó el Departamento de Salud del Gobierno Vasco el pasado viernes, ocho días después del accidente en el vertedero de la localidad y que mantiene aún sepultados a dos trabajadores. Aunque en un principio el Gobierno no habló de problemas para la salud, sí lo reconoció el día 14 e incluso un día más tarde se suspendió el partido de liga entre Eibar y Real Sociedad que iba a celebrarse en el campo de Ipurúa, a 10 kilómetros del foco del incendio.

Pero, ¿por qué tales medidas preventivas? ¿Qué son las dioxinas y los furanos y cómo pueden afectar a la salud? Dioxinas y furanos (aunque habitualmente se usa dioxinas para denominar a ambos compuestos) son compuestos químicos secundarios, es decir que no se producen intencionadamente sino que surgen de otros procesos, en este caso fundamentalmente de la quema de basuras pero también de las emisiones de la industria química, metalurgia y del papel, así como la síntesis de plaguicidas, según la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan).

«Las dioxinas y furanos son subproductos de la combustión de materia orgánica con cloro a altas temperaturas», explica Koldo Hernández, experto en tóxicos de Ecologistas en Acción, que subraya que estas son consideradas los «elementos químicos más tóxicos que genera la actividad humana».

Una de las claves de esta toxicidad es que éstos son dos de los 12 contaminantes orgánico persistentes reconocidos internacionalmente, lo que significa que se acumulan en suelos y sedimentos y pueden desplazarse, ya que son difícilmente eliminables. «Al desplazarse fácilmente por corrientes de agua o aire, no se quedan localizadas y lo que ha surgido en Zaldibar puede suponer un riesgo para personas y animales lejos del foco del incendio», indica Mª Mercedes Samaniego, médico de familia y miembro de la plataforma Doctoralia.

Entre los riesgos derivados de los compuestos orgánico persistentes, la Aecosan subraya que se incorporan en los tejidos de los seres vivos y por tanto llegan al ser humano a través de la alimentación. «Porque estas sustancias persisten en el medioambiente y se acumulan en los sistemas biológicos por lo que son detectables en casi todos los alimentos, aunque en algunos a niveles muy bajos», se explica en la web del organismo.

Aunque no están tan claros sus efectos a corto plazo (la Aecosan habla de quemaduras y cloracné), las dioxinas son unos de los llamados disruptores endocrinos, también conocidos como tóxicos silenciosos pero cuyos efectos son muy perjudiciales para la salud a largo plazo. «A largo plazo alteran las hormonas y los efectos para la salud son de un rango muy amplio. Desde efectos en la fertilidad a alteraciones neurológicas en el feto si afecta a una embarazadas, problemas respiratorios o en la piel y alteraciones del sistema inmune, entre otros», indica Samaniego.

La alteración de la regla o la menopausia precoz en mujeres y la alteración en cantidad y calidad del esperma en hombres son otras de las afecciones que se pueden derivar de la exposición prolongada a estos tóxicos, según la médica. También otros problemas derivados de la alteración del funcionamiento de la tiroides, «que por hipo o hipertiroidismo puede generar desde alteraciones metabólicas, depresión o alteraciones cardíacas e incluso cáncer de tiroides». No solo de tiroides, los efectos de «la exposición a dioxinas también se relacionan con distintos tipos de cáncer», como advierte Hernández.

Este experto advierte que aunque ahora «es difícil evaluar los daños que se puede producir con esta exposición puntual, es importante reflexionar sobre los efectos de este tipo de incidentes y si es necesario controlar más la incineración de residuos, donde se producen mayoritariamente estos compuestos», concluye.

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