El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, ha dado positivo en las pruebas de coronavirus. Así lo ha confirmado a través de un comunicado oficial la formación en la mañana de este martes. Se trata del primer político español contagiado por la enfermedad que ya afecta a más de 1.200 personas a nivel nacional y que se ha cobrado la vida de otras 29.

En el escrito, el partido que lidera Santiago Abascal ha pedido perdón por la celebración de su congreso en el Palacio de Vistalegre de Madrid, donde estuvo presente el propio Ortega Smith y donde se reunieron más de 9.000 personas, una decisión que hoy califican de «error».

Con todo, Vox redirige la responsabilidad de lo ocurrido al Gobierno «irresponsable que juega con la vida de los españoles» por haber seguido con la celebración de la Asamblea del pasado fin de semana al «fiarse» de las recomendaciones del Ejecutivo de Sánchez, el mismo día en que se habían permitido las celebraciones vinculadas al Día de la Mujer, del 8 de marzo. «Es un error, el fiarnos de este Gobierno, en el que no deberíamos haber caído».

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Como medida inmediata y después de trascender la noticia, Vox ha enviado a casa a todos sus diputados y ha decretado teletrabajo para todos ellos. Minutos después de hacerse público el comunicado, varios diputados de la formación que han acudido este martes al Congreso se han marchado de la Cámara. Algunos, como la portavoz parlamentaria de la formación, Macarena Olona, lo han hecho ataviados con mascarillas.

El contagio del también portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid precipita una cadena de acontecimientos que se irán conociendo en las próximas horas. La iniciativa de PP y Ciudadanos de suspender la sesión de control en el Congreso y sustituirla por una sesión monográfica de Pedro Sánchez en la que explique «con todo lujo de detalles» el plan de choque que tiene preparado el Gobierno para combatir la epidemia cobra cada vez más fuerza.

La noticia ha llegado a las paredes del Congreso de los Diputados justo en el momento en que estaba reunida la Junta de Portavoces. En ella se estaban evaluando qué medidas de prevención tomar en lo referido a la normalidad del desarrollo parlamentario. Hasta ahora, sólo se había acordado extremar medidas de prevención como la limpieza de los edificios del Congreso y del Senado o la utilización de pegatinas desechables en lugar de las habituales acreditaciones, así como la limitación de seminarios y otras actividades extraparlamentarias que no fuesen vitales para el desarrollo de la actividad parlamentaria.

Sin embargo, el contagio de un diputado, en este caso de Vox, ha trastocado todos los planes: la Junta de Portavoces ha sufrido un receso de 15 minutos y la Mesa del Congreso ha vuelto a reunirse para abordar medidas excepcionales y hacer una reevaluación.

«Todos como toros»

La noticia ha caído como un jarro de agua fría la formación política. Justo este lunes, el presidente de Vox, Santiago Abascal, descartaba auto imponerse una cuarentena pese haber participado en una convención a finales de febrero en Washington en la que se había detectado un caso positivo. El senador estadounidense Ted Cruz, con el que el propio Abascal mantuvo una reunión la pasada semana en el marco de su gira americana, decidió aislarse voluntariamente pese a no padecer ningún síntoma.

Este lunes el portavoz de Vox, Jorge Buxadé, bromeaba en rueda de prensa con haber «abrazado» a Santiago Abascal en el marco . «Estamos todos como toros», seguía el también eurodiputado, que negaba que se hubiesen planteado tomar medidas de aislamiento ni con el presidente ni con Iván Espinosa de los Monteros, que había acompañado a Abascal en los actos en Estados Unidos.