Política

Policías piden el cierre de la Escuela de Ávila para evitar contagios: "Es una bomba"

El SUP ve un “riesgo innecesario” mantener la actividad presencial dada la concentración de casi 4.000 personas entre alumnos y profesores / La dirección dice que la clausura "depende" de las autoridades sanitarias y "no han comunicado nada"

Policías nacionales, en un acto de graduación en la Escuela de Ávila.

Policías nacionales, en un acto de graduación en la Escuela de Ávila.

El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha pedido a la dirección del Cuerpo la clausura temporal de la Escuela Nacional de Policía de Ávila, dado el riesgo potencial que supone la convivencia de cerca de 4.000 personas en la propagación del coronavirus. «Es una bomba», advierten

Ésta es una de las medidas de contención urgente que plantea el SUP para minimizar el posible impacto del Covid-19, que está generando una gran preocupación en el colectivo al entender que faltan planificación y medios de protección para hacer hacer frente a la situación con las mejores condiciones de seguridad laboral para los funcionarios.

La Policía ya ha suspendido temporalmente las actividades formativas en sus centros docentes de la Comunidad de Madrid, atendiendo a las recomendaciones de las autoridades sanitarias a fin de prevenir contagios y evitar la transmisión. Pero la Escuela Nacional de Ávila no está afectada hasta el momento por ninguna restricción, observando tan sólo las medidas de precaución generales que se han recomendado a toda la población.

En el complejo abulense se encuentran formándose los alumnos que aprobaron las oposiciones en la pasada convocatoria y todo el profesorado, compartiendo espacios comunes como aulas, duchas, gimnasio y comedor. Muchos de los futuros policías se desplazan a sus domicilios los fines de semana, lo que agrava sobre el papel las posibilidades de importar contagios.

«Estando a una hora en coche de Madrid y con las medidas restrictivas que se están adoptando en diversas comunidades solicitamos la clausura de las instalaciones para promover la salud de los alumnos, promoviendo la formación telemática y garantizando la continuidad. Es un riesgo innecesario», defienden fuentes del sindicato.

Reunión extraordinaria

A preguntas de El Independiente, un portavoz de la Policía ha dicho que el eventual cierre de la Escuela de Ávila «depende» de las autoridades sanitarias y que por el momento «no han comunicado nada».

La dirección general ha convocado este miércoles a los representantes de los agentes a una reunión extraordinaria de la comisión de seguridad y salud laboral policial para dar a conocer las actuaciones que está siguiendo para la prevención del coronavirus, que supera ya los 2.000 casos confirmados en toda España (la mitad en la Comunidad de Madrid).

El Cuerpo Nacional dice que el cierre de la Escuela de Ávila «depende» de las autoridades sanitarias y que por el momento «no han comunicado nada»

Dos de esos positivos correspondientes a funcionarios policiales, si bien la dirección asegura que el foco de contagio estuvo fuera de comisaría. Uno es un agente en prácticas que presta servicio en la Oficina de Denuncias y Atención al Ciudadano (ODAC) de León y el otro está guardando la cuarentena en Salamanca, sin que haya trascendido en qué provincia tiene su plaza. Hay otros casos sospechosos, si bien no se han precisado cuántos son.

En la reunión, los representantes de la dirección han informado de que ya se ha realizado una ‘declaración de compras de urgencia’ -con fiscalización posterior- por importe de 300.000 euros, si bien se considera que esa cantidad es insuficiente para la adquisición del material profiláctico que se va a necesitar y se está intentando ampliar hasta el millón de euros.

Con esa disposición, el Cuerpo Nacional ha adquirido ya 15.000 mascarillas, a la espera de que cada jefatura superior realice los pedidos de las unidades que considere necesarias. Según han explicado, con la descentralización de las compras se busca que los pedidos puedan llegar antes.

Suministro de mascarillas

No obstante, la Policía ha admitido que está encontrando dificultades a la hora de comprar mascarillas, debido a la sobredemanda que se está registrando en las últimas semanas por el avance del virus y a que países están impidiendo que fabricantes exporten mercancía como medida para garantizar las necesidades internas.

Sin dar fechas, el Cuerpo Nacional se ha comprometido a proporcionar un protocolo de actuación para que los funcionarios sepan actuar ante la sospecha de que un agente o un ciudadano al que estén atendiendo esté infectado por coronavirus.

El escenario es muy diferente al que dibujaba la jefatura del servicio de prevención de riesgos laborales el pasado 24 de enero, cuando envió una nota informativa a las plantillas en las que calificaba de «bajas» las posibilidades de una persona portadora o enferma por coronavirus entrara en España. Con todo, advertía de que podían registrarse casos.

La dirección ha accedido también a constituir un gabinete de coordinación, prevención y seguimiento para monitorizar la incidencia del Covid-19 en el colectivo, de los más expuestos. La idea es que en este órgano estén presentes la comisión de seguridad y salud laboral y todos los órganos directivos del Cuerpo, reforzándose la coordinación con la mutualidad que presta asistencia sanitaria y social a los funcionarios (Muface).

Medidas de conciliación

Los sindicatos también demandan que se reduzcan al mínimo imprescindible los servicios siempre que no comprometan la seguridad ciudadana a fin de evitar contagios -lo que ayudaría a reducir el número de mascarillas necesarias- y una mayor flexibilidad para conciliar la vida profesional y personal, dada la suspensión de la actividad escolar en varias comunidades por la penetración del virus.

Como la Confederación Española de Policía (CEP), las organizaciones urgen «limitar» el uso de transporte colectivo de personal para los traslados, que se pospongan actividades que no sean imprescindibles para la prestación del servicio al ciudadano y que se reduzcan los viajes a áreas declaradas de contención reforzada.

Igualmente, los representantes de los agentes han mostrado su preocupación por los compañeros con enfermedades crónicas o inmunodeprimidos a fin de que se adapten los puestos de trabajo y han insistido en la necesidad de que se den instrucciones claras de actuación, que impidan que jefes impartan «órdenes contradictorias».

«Llevamos desde finales de enero avisado y la dirección general no ha actuado con la celeridad necesaria. Falta planificación y seguimos con la misma incertidumbre», dicen fuentes sindicales.

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