El Gobierno de Pedro Sánchez tendrá sobre la mesa la petición de indulto para la ex consellera de Asuntos Sociales Dolors Bassa antes de que concluya este mes de marzo. Esa es, al menos, la previsión de la UGT de Cataluña, que solicitará oficialmente el indulto en nombre de la condenada por el 1-O, militante y ex dirigente del sindicato en Girona. El propio secretario general de UGT Cataluña, Camil Ros, anunció la petición del indulto del indulto el pasado enero. Y Bassa confirmó su voluntad de acogerse a la medida de gracia el pasado sábado, en el transcurso de una entrevista en TV3 con motivo del 8M.

La petición del indulto se encuentra ahora en vía de elaboración, en manos de los servicios jurídicos del sindicato, con el objetivo de presentarla antes de final de mes. La propia ley especifica la necesidad de razonar jurídicamente la petición de esta medida de gracia en su exposición de motivos, en la que señala que “es altamente necesario que el indulto, aun en los casos en que más justificado sea, no quebrante el prestigio de que deben gozar siempre los Tribunales, y sin el cual se haría imposible su misión social”.

Este razonamiento jurídico no entra en los motivos de la condena -es decir, en la responsabilidad de Bassa en la declaración de independencia- sino que se centra en la figura legal del indulto, explican desde UGT. Paralelamente, el sindicato trabaja en las «adhesiones» a la petición de indulto, más allá del apoyo de CC.OO.

Otorgado por el Rey

Una vez concluido este proceso, previsiblemente en dos semanas, la propuesta llegará al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, que es el responsable de proponer la medida para ser debatida por el Consejo de Ministros. Solo tras ser aprobada por el Gobierno, el Rey otorgaría el indulto a la condenada por el 1-O. Este factor, el hecho de que el indulto sea concebido legalmente como una medida de gracia otorgada por el Rey, es uno de los factores que según algunas voces juega en contra de esta medida y a favor de otras vías, como la reforma del Código Penal para rebajar el delito de sedición.

El otro factor en contra será sin duda el rechazo de buena parte de la opinión pública española a la concesión de una medida de gracia de este tipo a una de las condenadas por la organización del referéndum ilegal del 1-O. Desde el sindicato confían en que Podemos apoyará sin fisuras esta medida, de la que se han mostrado partidarios. Y esperan contar también con el apoyo del PSC y algunos sectores del PSOE, después de que el primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, se declarara públicamente a favor de esta medida ya en invierno de 2017.

Pero la propuesta contará sin duda también con la oposición de los barones del PSOE más beligerantes con el entendimiento con los independentistas, que ya han cuestionado la posibilidad de reformar el Código Penal. Dirigentes a los que no convence la apelación de morados y socialistas catalanes sobre la necesidad de «rebajar la tensión política» en Cataluña.

Rechazado por Junqueras y Cuixart

Otros condenados por el procés, como Oriol Junqueras o Jordi Cuixart, han rechazado publicamente la posibilidad de acogerse a esta medida de gracia, pero no así la ex sindicalista, que siempre ha dejado claro que ella no pediría el indulto, pero agradecería que otros lo hicieran por ella. De hecho, la gestación de esta petición nace a iniciativa de la propia Bassa, que habría pedido a Ros, y el secretario general de UGT, Josep Maria Álvarez, que fuera su sindicato el que solicitara la medida.

Tras confirmar el interés de la ex consellera, que cumple una condena de 9 años de prisión en el centro de Puig de les Basses (Girona), Álvarez y Ros iniciaron el proceso para solicitar el indulto como central sindical, aunque decidieron que fuera la UGT catalana, donde sigue sindicada Bassa, la que presentara la petición. El Comité Nacional de UGT Cataluña acordó en su reunión del 25 de febrero poner en marcha la solicitud.

Dudas internas

Camil Ros anunció después la iniciativa, asegurando que, como sindicato, “tenemos un deber moral” con Bassa. En el seno del sindicato, sin embargo, no todos comparten ese deber moral. La votación aprobada por mayoría -no por unanimidad- porque cada vez más voces expresan su incomodidad con la implicación de Ros con el movimiento independentista, aunque todos aclaran que no se trata de una oposición personal contra Bassa, por la que todos expresan respeto y cariño.

El secretario general de UGT de Catalunya, Camil Ros, ha dicho este domingo que el sindicato está trabajando tanto en el texto como en las «adhesiones» a de la petición de indulto para la exconsellera Dolors Bassa. Lo ha dicho antes de la manifestación por el Día Internacional de la Mujer este 8 de marzo en Barcelona, después de que Bassa dijera el sábado que aceptaría el indulto solicitado por UGT, sindicato al que ella perteneció. Ros no tiene fecha de presentación del indulto pero celebra q Bassa esté dispuesta a aceptarlo.

Rechazo a la amnistía

Lo que sí está claro en UGT es que en ningún caso se dará apoyo a las peticiones de amnistía que defienden tanto los partidos -JxCat y ERC- como entidades como Ómnium y la ANC. «La amnistía no se contempla en absoluto» asegura Josep Santcristofol, secretario de UGT en la Región Metropolitana de Barcelona, que argumenta este rechazo por las consecuencias legales de una medida así.

«La amnistía es un cajón de sastre» advierte, «que implica limpiar los antecedentes penales» respecto a unos determinados delitos para todos los condenados por ese delito, mientras el indulto se concede a la persona. La diferencia, en el caso de los condenados por el 1-O, implicaría una peligrosa amnistía por delitos de malversación a la que podría acogerse todos los procesados y condenados por tramas de corrupción, como los implicados en la trama del 3%, señala Sancristofol.