La dirección de la Guardia Civil ha suspendido las «vacaciones y permisos» que había concedido antes de que se declarara el estado de alarma a fin de contar con el «debido potencial de servicio» para poder cumplir las medidas de restricción de movimientos con las que se pretende contener la propagación del coronavirus.

En una orden dictada este lunes, avanzada por Abc y a la que ha tenido acceso El Independiente, la Dirección Adjunta Operativa (DAO) insta a todos los agentes «en la situación de servicio activo o de reserva con destino» a ponerse «a disposición» de su jefe de unidad. Se trata de estar localizado «para su activación», si fuera necesario, de manera inmediata.

«Esto no implica necesariamente el nombramiento de servicio de manera automática, pudiendo generarse por los jefes de unidad correspondientes las reservas oportunas que aseguren la prestación continuada de los servicios», precisa.

«A disposición inmediata» del jefe

Se trata de la indicación ya contenida en la orden dictada en la madrugada de este domingo por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para coordinar la acción de todos los cuerpos policiales durante el tiempo que dure el estado de alarma. «Se presentarán en su dependencia de destino o en la más próxima y se pondrán a disposición inmediata de las autoridades correspondientes», se lee en dicha instrucción.

Junto con el Cuerpo Nacional y las policías autonómicas (Mossos d’Esquadra, Ertzaintza y Policía Foral de Navarra) y las locales, el papel de la Guardia Civil va a ser esencial para obligar a la ciudadanía a que permanezca en sus casos y para que los sanitarios cuenten con material de primera necesidad. Este mismo lunes han hecho acopio de 150.000 mascarillas que almacenaba una empresa en Jaén.

Con datos relativos a junio del pasado año, la Guardia Civil dispone de una plantilla formada por unos 79.000 agentes. Éstos se suman a los 68.000 funcionarios que integran el Cuerpo Nacional.