Desde el pasado viernes el Gobierno catalán ha decretado el confinamiento «voluntario» en Cataluña, y desde el domingo Quim Torra y su ejecutivo claman por el cierre total. Un confinamiento tanto periférico como domiciliario, explica a diario el conseller de Interior, Miquel Buch, que implicarían aislar a la comunidad y cerrar su economía a todo lo que no sean servicios básicos durante la crisis sanitaria. Un llamiento que ha tenido seguimiento desigual incluso entre los más fieles seguidores del Govern.

El confinamiento forzado por la expansión del coronavirus no ha dado tregua a la proliferación de lazos amarillos y pintadas independentistas, que este fin de semana se han reproducido, pese al confinamiento decretado el viernes. Del mismo modo que muchos catalanes hicieron oidos sordos al Govern para irse de fin de semana a su segunda residencia, los activistas secesionistas obviaron los consejos de las autoridades para seguir marcando con lazos amarillos las vías públicas.

El lunes, el colectivo «Segadors del Maresme» que en los últimos años se ha dedicado a retirar lazos y símbolos independentistas del espacio público, denunció la aparición aparecen nuevos lazos en el puente sobre la C-32 a la altura de Vilasar de Mar. Y durante la semana han aparecido más lazos y pintadas en otras localidades de la comarca del Maresme (Barcelona), como Sant Pol.

«Mientras las brigadas de limpieza acatan como buenos españoles las indicaciones del gobierno de quedarse en casa, los lazis aprovechan esta situación para seguir ensuciando el espacio público con propaganda separatista» lamenta el ex portavoz de Segadors, José Casado. Entre las pintadas, aparecidas en la N-II también a la altura de Vilasar, apelaciones a la independencia, la libertad y los derechos humanos, lemas del independentismo como «ni olvido ni perdon» o «bon cop de falç» estrofa de Els Segadors. Sin olvidar la petición de libertad de Julian Assange o mensajes señalando los atentados terroristas de agosto del 17 en Barcelona y Cambrils como un «crimen de Estado».

«Está claro que la salud de los demás les da igual, solo les importa su fake república» lamenta Casado tras mostrar las imágenes de las pintadas y lazos aparecidos en Vilasar «cuando el estado de alarma lleva decretado varios días».

La comarca del Maresme, una de las más pobladas de Cataluña, perteneciente a la segunda corona metropolitana de Barcelona, había permanecido relativamente inmune a la crisis sanitaria hasta esta semana. En los últimos días, el Hospital de Mataró ha registrado 15 casos positivos y tiene ya a 92 profesionales aislados en sus domicilios.