«El 90% de los suministros de estos días los pone la Generalitat» insistía este jueves el presidente catalán, Quim Torra. «Estamos aguantando esta emergencia desde la Generalitat, con las dificultades endémicas de financiación la Generalitat». Los datos, sin embargo, no le avalan. Solo en materia de test, la Generalitat disponía este jueves de 44.000 test PCR conseguidos por el propio Govern, por 180.000 aportados por el Gobierno y otros 50.000 comprados por la Diputación de Barcelona y puestos a disposición de los Ayuntamientos para las residencias de gente mayor, según los datos ofrecidos por el propio Torra.

Diversos dirigentes del PSC han intentado rebatir en los últimos días las informaciones de Torra y la consellera portavoz, Meritxell Budó, sobre la desatención del Gobierno a las necesidades sanitarias en Cataluña, la segunda comunidad en número de muertos y contagiados detrás de Madrid. Con más de 31.000 contagiados y 3.148 fallecidos oficialmente por Covid-19 en esta comunidad hasta el miércoles, las cifras de material aportado a la batalla contra la crisis sanitaria se han convertido en armas arrojadizas en la política catalana.

La Delegada del Gobierno, Teresa Cunillera, ha encabezado las huestes socialistas esta semana con el recuento del material aportado por el Estado. Cunillera ha esgrimido 11,8 millones de unidades de material que incluyen 700 respiradores, uno de los objetos más preciados para los enfermos graves de Covid-19.

Entre el 10 de marzo y el 7 de abril se habrían entregado además 7,3 millones de mascarillas, 4,2 millones de guantes de nitrilo o 110.000 batas y buzos, entre otro material.

«Es imposible que un gobierno lo haga todo bien, y otro todo mal» le reconvenía la portavoz de Economía del PSC, Alicia Romero, al vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés, este lunes en su comparecencia ante la comisión de economía. Fue el primer día que el PSC exhibió esos datos. Al día siguiente, Assumpat Escarp, portavoz socialista en Sanidad, se preguntaba a dónde han ido a parar el material contra el coronavirus de la Generalitat si es cierta la proporción de 10 a 90 por ciento del material que repiten Torra y Budó.

«No será más bien que la proporción es de 60 a 40 por ciento entre las dos administraciones» le preguntó Escarp a la consellera de Salud, Alba Vergés, probablemente uno de los miembros del Govern menos dado a la guerra de cifras a la que parecen abonados en el Palau de la Generalitat. Aún así, la Conselleria de Vergés contratacaba el miércoles con sus cifras, latendiendo a la reclamación de la portavoz socialista.

350 millones de la Generalitat

Vergés aseguró que su departamento se ha gastado en el último mes 350 millones de euros en material de protección para los sanitarios. Con ese monto se habría adquirido 8,7 millones de mascarillas quirúrgicas, 4,1 millones de batas, 4,4 millones de mascarillas FFP2 y 200.000 FFP3, y «millones de guantes y gafas». En total, más de 17 millones de unidades. Cinco millones más que el Gobierno, pero muy lejos de la proporción esgremida aún el jueves por Torra, cuando ya había quedado desmentida por los datos de uno y otro gobierno.

Vergés explicó además en su comparecencia que la media semanal de uso de este material durante la crisis del coronavirus es de 3,5 millones de unidades pero «puede crecer hasta los 9 millones de unidades usadas en una semana» cuando la media en un periodo habitual era de 500.000.

Estos balances no incluyen los preciados test, uno de los elementos más caros de la gestión de la crisis sanitaria y que ha dejado más en evidencia la gestión de las compras de casi todas las administraciones. Así, Torra tenía serias dificultades para explicar por qué la Diputación de Barcelona ha conseguido comprar más kits que la Generalitat.

«La Generalitat ha hecho un encargo de 200.000 test, estamos haciendo muchos encargos» argumentaba este jueves el presidente catalán. «Pero nosotros no somos de hacernos fotos con avión de las mercancías, preferimos tenerlos en almacén», añadía en clara referencia a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que sí se ha hecho esa fotografía, al tiempo que recriminaba a la Generalitat que el 70% de las residencias de ancianos de Barcelona presentaran casos positivos de Covid-19 sin que el Govern hiciera nada.

«Me he pasado un día entero buscando batas porque no teníamos batas» argumenta Torra. «El tema de los suministros ha sido clave, y la centralización de la compra material, a la vez que se nos decía a las comunidades espabílate ha motivado que España, Cataluña y las otras 16 autonomias hayan salido al mundo a buscar material. Ha sido un caos. Esto nos ha llevado a momentos enormemente dificultosos».