El portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid y ex ministro de Educación, Ángel Gabilondo (San Sebastián, 1949), está convencido de que la crisis del coronavirus «reequilibrará» nuestra escala de valores y servirá para que «aprendamos la importancia de la singularidad, pero también los límites del individualismo». Filósofo y metafísico, hace labor de oposición en el territorio epicentro de la pandemia en España y aunque su estilo es moderado y mesurado, eso no excluye la crítica hacia la labor de la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, en materias tan sensibles como la sanidad o el modelo de asistencia a la tercera edad.

Partidario de reeditar los Pactos de la Moncloa, tal y como ha ofrecido Pedro Sánchez, dice esperar que «el acuerdo y el consenso se antepongan al partidismo o sectarismo» para superar la profunda crisis derivada del contagio el Covid-19.

Pregunta. -Ha exigido a Ayuso más transparencia sobre la situación de las residencias de ancianos y de los hospitales, ¿cree que se están ocultando datos?

Respuesta. -Hemos reclamado información sobre las residencias de personas mayores y de personas con discapacidad. Y desafortunadamente no disponemos de información suficiente. En los últimos días hemos optado por hacer solicitudes de información registrándolas en la Asamblea. Preguntamos, por ejemplo, por el número de personas fallecidas, hospitalizadas, en situación de aislamiento y positivas en Covid-19 en centros residenciales. Llevamos años reclamando en la Asamblea de Madrid atención a las residencias. Su precarización ha estado motivada por recursos insuficientes y falta de personal. Es un sector muy privatizado y que carece del control necesario por parte del Gobierno regional, que a su vez actúa de manera opaca a la hora de facilitar información.

Llevamos años reclamando en la Asamblea atención a las residencias de ancianos»

P. -¿Qué se puede mejorar ahora, ya mismo, en la lucha contra el contagio?

R. -Se puede mejorar la colaboración entre administraciones y la lealtad institucional. No podemos ni debemos distraernos en otra cosa que no sea en la atención a las condiciones de salud y sanitarias de la población. Sigamos las indicaciones de las autoridades correspondientes y de las especializadas. Esa es la mejor manera de luchar contra el contagio: respetando el confinamiento, por ejemplo.

P. -¿Tiene un plan para la sanidad madrileña para cuando esto pase?

R. -Se tendrán que revisar muchos aspectos. La situación tanto social como política será otra después de esto. Una de las cosas que debería hacerse, con premura, es repensar la política sanitaria. Madrid, la Comunidad con mayor PIB de España, es la segunda región que menos gastó en sanidad por habitante en 2018: 1.154,2 euros por persona frente a los 1.295,8 de la media nacional. En enero de 2020 había 1.273 profesionales sanitarios menos en el sistema público que en 2009. El 44 por ciento con contrato temporal. Y no hablemos de las camas disponibles. No quiero establecer una relación causa efecto. Lo sucedido es una confluencias de razones, pero que se tenga en cuenta que determinadas políticas tienen sus efectos.

P. -¿Está satisfecho con la gestión de la crisis por parte de la Comunidad de Madrid?

R. -Somos conscientes de la dificultad de la situación, pero la gestión de la crisis tiene aspectos mejorables. Hemos reclamado que se haga balance público, pormenorizado, institucional y periódico de la situación. El Gobierno de España lo hace. El presidente del Gobierno ha comparecido ante la prensa en ocho ocasiones y dos en el Congreso. Los ministros comparecen ante los medios de comunicación todos los días. El ministro de Sanidad ha acudido tres veces a la Comisión de Sanidad. Todos los días comparecen los responsables técnicos y sanitarios. En Madrid, siendo una de las comunidades donde padecemos la crisis con más crudeza, esto no ha sucedido. Y esperamos que esto se resuelva con celeridad.

«Hemos exigido que se haga balance público, pormenorizado, institucional y periódico de la situación»

P. -Comparte el paquete de medidas económicas del Gobierno de coalición madrileño respecto, por ejemplo, las cuotas de autónomos y pymes?

R. -Lo que conocemos por los medios de comunicación son medidas puntuales que viene a aliviar las situación complicada de autónomos y pymes. No nos parecen inadecuadas. Es preciso, sin embargo, definir los recursos específicos que van a dedicarse a ello. Y las cifras concretas a las que han de aplicarse estas medidas y las personas a las alcanzarán, con la seguridad de que ayudarán a muchos pequeños y medianos empresarios madrileños. No vamos a poner reparo alguno. Eso sí, nos hubiera gustado haber podido participar en el proceso de elección de medidas a adoptar. Y, en todo caso, es imprescindible que se ejecute la decisión con premura.

P. -¿Y las del Gobierno de la nación?

R. -Desde luego, son medidas necesarias, no fáciles de adoptar, pero inevitables para atender las necesidades de los más vulnerables y no descuidar a autónomos y pymes en situaciones de dificultad. Las medidas del Gobierno central, 100.000 millones en avales, 10% PIB, han de complementarse con las medidas de los gobiernos autonómicos. Se trata de reconocer las medidas adoptadas por el Gobierno de España y de que la Comunidad de Madrid complete las cantidades requeridas para satisfacer su demanda, pero ha de hacerse concretamente y con celeridad porque la situación es muy difícil. El camino es claramente el de la coordinación y colaboración, sin hacer de ello un espacio de confrontación.

P. -¿Tienen la impronta de Podemos?

R. -Tienen la impronta del Gobierno de España. Bien compatible, como se ve, con las políticas de las comunidades autónomas.

«Respeté y respeto la decisión que se tomó respecto a la celebración del 8-M»

P. -¿Qué papel cree que ha de desempeñar Europa en esta crisis?

R. -Un papel decisivo y fundamental, pero aún por implementar. Resulta imprescindible que, en la lucha contra esta pandemia y sus efectos, avancemos en respuestas no solo regionales o nacionales . Celebro que el Eurogrupo haya dado el primer paso con la aprobación de una serie de medidas, habiendo logrado un compromiso inicial de financiación de 540.000 millones de euros, pero más aún que se vislumbre la apertura de un espacio de trabajo que podría llevarnos a un plan de reconstrucción. En materia europea, el apoyo de los gobiernos autonómicos al Gobierno de España es esencial y también lo será el trabajo con objetivos compartidos de las comunidades autónomas ante el Comité de las Regiones.

P. -La oposición acusa al Gobierno central de haber reaccionado tarde. ¿Usted hubiera prohibido la manifestación 8M?

R. -España fue el primer país de Europa en decretar el Estado de Alarma cuando eran menos los contagiados y fallecidos que otros países del entorno. Y también hemos sido los que hemos tomado las medidas más drásticas. Dicho todo esto he de señalar que no soy insensible a la tragedia que supone los miles de fallecidos y los enfermos convalecientes. Tampoco dejo de pensar en sus familiares y amigos y en lo durísimo que está resultando no poder despedirte de tus seres queridos. Estoy consternado y me duele. En los primeros días de marzo se celebraron el 8-M y otro 75 actos de diverso tipo. En ese momento, con la información que se tenía, tratándose a la par de asuntos que concernía a los derechos y a las libertades, se tomó esa decisión, que yo respeté y respeto.

«Los Pactos de la Moncloa exigen un espíritu de consenso que se anteponga al partidismo y sectarismo»

P. -¿Cree que es posible reeditar los Pactos de la Moncloa?
R. -Lo considero necesario y ojalá que hagamos, al menos, algo similar. En Madrid habrá que aprobar unos presupuestos de emergencia, más exactamente unos presupuestos de reconstrucción. Lo mismo pienso para el país. Al principio de esta entrevista señalé que cuando pasemos esta crisis se tendrán que revisar muchas cosas y la situación social y política será otra. Y desde luego también, la situación económica. Sería bueno recuperar el espíritu de los Pactos de la Moncloa, no tengo ninguna duda. Y ello exigirá un espíritu de acuerdo y de consenso que se anteponga a cualquier partidismo o sectarismo. Lo decisivo es afrontar y resolver los problemas de los ciudadanos. Esperamos que la propuesta realizada por el presidente del Gobierno en el Pleno del Congreso, de convocar a los grupos políticos, agentes sociales y comunidades
autónomas para procurar unos pactos de alcance sea acogida como la situación merece.

P. -¿Está siendo leal la oposición con Pedro Sánchez?

R. – Hay diferentes actitudes y modos de hacer oposición y, desde luego, en diversos ámbitos no se está colaborando como cabría esperar. Incluso, en cierto modo, hay quienes con ocasión de la crisis están tratando de poner en cuestión al propio Gobierno. Echo de menos una actitud como la que hemos escuchando estos días al líder de la oposición portuguesa, Rui Rio, quien con gran lealtad institucional dijo: “Señor primer ministro cuente con nuestra colaboración. Le deseo coraje, nervios de acero y mucha suerte”.

«Hay quienes con ocasión de la crisis están tratando de poner en cuestión al propio Gobierno»

P. -¿Seremos los mismos una vez hayamos salido de esta?

R. -Desde luego que no. Sin ninguna duda, hemos aprendido no pocas cosas y, espero que habremos reequilibrado nuestra escala de valores y nuestra propia percepción que no podemos permanecer aislados, que la solución es conjunta y que hay otra globalización necesaria, no solo la de los intereses. Que el concepto de seguridad tiene otras dimensiones. Que Europa ha de ahondar en su noción de comunidad y de solidaridad, sin nacionalismos excluyentes. Y que la dimensión económica es determinante, pero que no hay a la par futuro sin una profunda dimensión social. Y que la política no debe olvidar que siempre la prioridad es crear las condiciones para una vida de prosperidad y de bienestar, una vida justa.

P. -¿Hay alguna lección filosófica que sacar de esta pandemia?

R. – Toda ella es una dura lección. Nos recuerda lo vulnerable que somos. Píndaro señala que “somos efímeros” y, en un mundo de grandilocuencias y arrogancias, que la sencillez de nuestra propia condición nos ha de hacer vivir con dignidad e intensidad nuestra existencia. Y este encierro nos subraya lo decisivo de las relaciones y los afectos y el alcance de los mismos. Aprendemos la importancia de la singularidad, pero también los límites del individualismo. Y que hay un concepto de salud que desde luego es salud física, pero no solo, es una salud integral que da equilibrio y justeza a nuestras vidas. Y que no hemos de olvidar a quienes en esta circunstancia evidencian que los derechos, al ser universales, han de alcanzar a todos y todas. Y que las dificultades han sido muy especiales para algunos, con condiciones de vida muy difíciles y con una enorme soledad.