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Boris Johnson sale del hospital: "Debo mi vida a los sanitarios que me han atendido"

Cercanos al primer ministro británico aseguran al 'Mail on Sunday' que llegaron a temer lo peor dada su gravedad

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, manda un mensaje este domingo desde Downing Street. EFE

Boris Johnson ha vuelto. Acaba de salir del hospital St. Thomas de Londres, pero aún no se va a reincorporar al trabajo. Un portavoz del gobierno confirmó la buena nueva: «Por consejo de su equipo médico, aún no va a reincorporarse. Va a continuar su recuperación en Chequers. Todos sus pensamientos están con quienes padecen coronavirus».

Horas más tarde, Boris Johnson se ha dirigido a los británicos a través de su cuenta de Twitter. «El servicio sanitario de salud ha salvado mi vida. Eso es incuestionable», ha dicho el primer ministro. Ha reconocido que «las cosas podrían haber ido de otra manera». Confirmaba así lo grave que ha estado. «Les agradezco por tomar las decisiones adecuadas por las que les estaré agradecido el resto de mi vida», ha agregado.

En su mensaje, ha agradecido a los médicos y enfermeros su quehacer, especialmente a los dos que estuvieron haciendo guardia al pie de su cama 48 horas, Jenny, de Nueva Zelanda, y Luis de Oporto. «Cada segundo de la noche estuvieron vigilando para que mi cuerpo recuperara el oxígeno… En nuestro país hay miles que hacen lo mismo que Jenny y Luis. Por eso venceremos al coronavirus juntos», ha dicho.

A su vez, ha instado a los británicos a que sigan respetando la distancia social. «Estamos avanzando en este desafío porque la población británica es un escudo humano contra este virus… Juntos superaremos este desafío como hemos hecho en el pasado con otros desafíos», ha subrayado. «Seguid las reglas de mantener la distancia y quedaos en casa», ha concluido antes de felicitar la Pascua.

El sábado por la noche se dirigió al equipo que le ha tratado la última semana en el mismo sentido. «Les debo mi vida. Nunca podré agradecérselo lo suficiente».

Según revela el Mail on Sunday, amigos del primer ministro temieron por su vida. Hace justo una semana ingresó en el hospital cercano al Parlamento británico. Desde tres días antes los doctores habían insistido en que debería estar en el centro médico. Sin embargo, Boris Johnson trataba de dar menos relevancia a su persistente fiebre y se resistió al ingreso.

Un antiguo colega de Boris Johnson en el Daily Telegraph y ex diputado conservador, Paul Goodman, señalaba a The Guardian que al actual primer ministro, de 55 años, solía parecerle una debilidad moral mostrarse enfermo.

La novia del primer ministro, Carrie Symonds, embarazada de su primer hijo, quinto de Boris Johnson, ha expresado su gran alegría en su cuenta de Twitter: «El equipo del hospital St. Thomas ha sido increíble. Nunca os podremos compensar todo lo que habéis hecho».

El 27 de marzo fue cuando Boris Johnson anunció que había dado positivo en el test de coronavirus. Decía en su cuenta de Twitter que tenía síntomas leves: fiebre y tos. En su siguiente mensaje en sus redes sociales, el viernes antes de su ingreso hospitalario, volvía a confirmar que seguía a cargo del comité de crisis.

Finalmente, accedió a ser trasladado al hospital. Justo se supo a la vez que la Reina Isabel II se dirigía a la nación para pedir unidad y trasladar esperanza. El heredero, el príncipe Carlos, también ha pasado el coronavirus, pero ya ha reanudado su agenda.

Veinticuatro horas después fue trasladado a cuidados intensivos porque su condición había empeorado. No llegó a necesitar respiración asistida pero sí mascarilla de oxígeno. En todo caso, se mantuvo de buen ánimo.

Los ministros de su gabinete y sus asesores rezaron por él, y su novia, Carrie Symonds, que da a luz en verano y había presentado síntomas, le envió una carta de amor y las primeras imágenes de su bebé en gestación.

El Reino Unido está en vísperas de prorrogar el confinamiento, lo que anunciará el gobierno, ahora liderado por el ministro de Exteriores, Dominic Raab. Otro de los ministros del gabinete, el titular de Sanidad, Matt Hanckock, también ha sufrido el Covid-19 pero se recuperó rápidamente. Es 14 años más joven que Boris Johnson. Michael Gove, ministro del Gabinete, está en cuarentena porque un pariente cercano dio positivo.

Al borde de los 10.000 muertos

Mientras el primer ministro se recupera, y ahora lo hará ya fuera del hospital, los británicos enfilan el pico de la pandemia. El coronavirus está afectando a más del 15% de las residencias, y muchas de las muertes en los hogares de ancianos aún no se han registrado.

El sábado se registraron 979 nuevos casos, lo que lleva el balance total a 9.937 bajas. Es el quinto país del mundo en número de fallecidos en una lista que encabeza Estados Unidos, que ya ha superado los 20.000 muertos.

Uno de los asesores científicos del gobierno británico, Sir Jeremy Farrar, ha dicho que el Reino Unido será probablemente uno de los países más afectados por el coronavirus. Este domingo superará los 10.000 fallecidos.

Está previsto que Boris Johnson se recupere en la residencia de Chequers, pero supervise desde ahí la grave crisis en la que está inmerso el Reino Unido.

El gobierno ha llegado a pedir perdón por la falta de equipo de protección (Epis) para personal sanitario. Al menos 19 sanitarios han muerto por coronavirus hasta el momento.

El primer ministro británico, basándose en las opiniones de algunos científicos, quiso aplicar en principio la llamada «inmunidad de grupo». Es decir, no parar la economía y solo proteger a los grupos más vulnerables. Esta teoría se basa en que todo el mundo se contagiará y que eso actuará como protección.

Sin embargo, al ver el riesgo de colapso de los hospitales, en un país donde los recortes han debilitado mucho el sistema sanitario público, tuvo que dar un giro de 180 grados y dictar medidas restrictivas. Ahora, una vez que ha vivido el coronavirus en su propia carne, va a volcarse aún más con la lucha contra esta pandemia.

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