Política

Sánchez pide "prudencia" ante los reproches de Valencia y Andalucía: "Forzar el ritmo nos puede costar caro"

Los presidentes de la Comunidad Valenciana y Andalucía cargan contra el Gobierno en la conferencia de presidentes / El socialista Ximo Puig advierte a Sánchez: "Lealtad no es sumisión"

El ministro de Sanidad, Savador Illa (d) y a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero en una rueda de prensa en el complejo de Moncloa EFE

Pedro Sánchez ha pedido “máxima prudencia” a los presidentes autonómicos, ante las críticas recibidas por la decisión de Sanidad de impedir el avance de algunos territorios hacia la fase 1. El jefe del Ejecutivo ha respondido así a los presidentes de Andalucía y de la Comunidad Valenciana, quienes han liderado los reproches hacia el Ministerio de Sanidad.

Tanto el andaluz Juanma Moreno, como el valenciano Ximo Puig han aprovechado la reunión de presidentes autonómicos para exponer su malestar al jefe del Ejecutivo. También se ha mostrado crítica la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, partidaria de que su CCAA pudiera cambiar de fase.

“Forzar el ritmo nos puede costar muy caro, no sólo en término de vidas, sino también para la recuperación de la economía”, ha advertido la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero.

La también ministra de Hacienda, ha reconocido que los avances en la fase de desescalada ha ocupado buena parte de la reunión que Sánchez ha mantenido con los presidentes regionales. En esa conferencia, el presidente ha negado cualquier desagravio y ha insistido en la necesidad de tomar decisiones con «prudencia». 

“A partir de mañana vamos a ver qué zonas pueden seguir avanzando hacia la siguiente fase”, ha añadido este domingo el titular de Sanidad, Salvador Illa.

El pasado viernes, el Ministerio de Sanidad anunció que ni Málaga ni Granada podrán pasar este lunes a la siguiente fase. Tampoco podrá hacerlo buena parte del territorio valenciano, menos 10 departamentos de salud. El resto de áreas que permanecerán en la zona 0 son la Comunidad de Madrid, Toledo, Ciudad Real, Albacete, Barcelona, gran parte de Castilla y León.

Tras la reunión de este domingo, Ximo Puig ha exigido a Sánchez que se «estudie de nuevo» el plan que presentó el gobierno valenciano para que toda la Comunitat Valenciana pasara a la fase 1 y que se «revierta lo más pronto posible» la decisión de que 14 departamentos sigan en fase 0. «Lealtad no es sumisión», ha subrayado.

Puig ha afirmado que quiere «evitar crispaciones innecesarias» porque buscar la confrontación «sería sumamente irresponsable» y «nunca estará ahí» la Generalitat, pero ha insistido en que la Generalitat «discrepa» de la decisión de que no haya pasado toda la Comunitat Valenciana a la fase 1. «Ningún partidismo se interpondrá en los intereses generales de la Comunitat Valenciana», ha recalcado.

En la misma línea se manifestó Juanma Moreno el pasado viernes. «El mapa de Andalucía debería estar pintado del color de la Fase 1», denunció Juanma Moreno, en su cuenta de Twitter, tras reclamar a Sanidad una «revisión» de su criterio en torno a Málaga y Granada. Y ha vuelto a repetirlo hoy, pidiendo esta revisión de manera inmediata.

«Si no cumplen los requisitos yo sería el primero en decirlo porque lo primero es la salud, pero si lo hacen y veo que en Vizcaya o Navarra, con mayor tasa de contagio, sí se permite avanzar, tengo que presentar mi queja», ha dicho Moreno, que quiere pensar que ha habido «un error de valoración por parte de los responsables».

Sánchez se ha reunido este domingo desde las 10.00 horas con los presidentes autonómicos para analizar los efectos de la pandemia del coronavirus y abordar, entre otras cosas, las medidas para relajar le confinamiento y avanzar en la transición hacia la nueva normalidad.

Este encuentro, que es el noveno desde que se decretó el estado de alarma, se produce después de que el Gobierno informara el pasado viernes de cuáles son los territorios que cumplen los requisitos para pasar a la siguiente etapa de la desescalada, la fase 1, que se inicia mañana 11 de mayo, y cuáles no.

Estas decisiones causaron un gran revuelo, sobretodo en las regiones a las que se les negó avanzar hacia la siguiente fase, como la Comunidad de Madrid, donde el Gobierno autonómico sigue defendiendo su capacidad para afrontar ese proceso.

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