Las imágenes que han dejado las concentraciones vividas ayer en la calle Núñez de Balboa, en Madrid, han desatado un polvorín de críticas en redes sociales, más aún después de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, haya defendido en la Asamblea que los vecinos del barrio de Salamanca se manifestasen «aunque sea un ratito por las tardes en su propia calle» y no hiciese alusión a la vulneración del distanciamiento social que marca el estado de alarma.

Muy diferente a la de su homóloga en la Comunidad de Madrid ha sido la reacción del alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, que en rueda de prensa este jueves ha vuelto a defender el «legítimo derecho a la protesta», siempre y cuando «sean compatibles con las restricciones que están en vigor».

«No se pueden invadir las restricciones previstas en el estado de alarma y, si se vulneran, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tendrán que actuar», manifestaba Almeida. En este punto y preguntado sobre las competencias de la Policía Municipal para disolver este tipo de concentraciones o proponer multas, Almeida ha apuntado a que esta responsabilidad compete a la Delegación del Gobierno, que ya ha anunciado que movilizará un dispositivo esta misma tarde para velar que se cumple con la distancia social.

El alcalde ha anunciado además que la Policía Municipal colaborará con las órdenes dictadas por la Policía Nacional «para el mantenimiento del orden público», igual que, asegura, ya se hizo en el día de ayer. Con todo, el Ayuntamiento «reconoce el derecho a la protesta», y ha suscrito sus declaraciones de este miércoles en que pedía a quienes «promovieron caceroladas contra el Rey» que no se quejen ahora de las que se producen contra el Gobierno central, aunque pedía, eso sí, que se produjesen «dentro de la legalidad».

«Todos tienen derecho a protestar con independencia de qué o quién sea el objeto de la protesta. Pero estamos en un estado de alarma, y tenemos que seguir guardando todas las prevenciones posibles para evitar contagios. La distancia social debe seguir cumpliéndose. Madrid no puede permitirse una recaída, y el Ayuntamiento seguirá haciendo todo lo posible por evitarlo», justificaba la vicealcaldesa, Begoña Villacís, tras la intervención del alcalde.

El propio delegado del Gobierno en Madrid manifestaba en una entrevista para la Cadena Ser que «una cosa son las caceroladas, que todo el mundo tiene derecho a manifestarse como quiera. Pero otra es incumplir las medidas del estado de alarma» y que, en este caso, la Policía Nacional debe velar porque se respeta el «cumplimiento de la ley».

El concejal de distrito del PP en esta zona, José Fernández, también ha llamado a la «responsabilidad» de los vecinos. «Como concejal del distrito de Salamanca, defiendo el derecho de libertad de expresión de los vecinos pero les llamo a la responsabilidad para evitar aglomeraciones y cumplir con las medidas de seguridad establecidas. Solo así podremos acabar con este virus que es nuestro objetivo», ha escrito en su cuenta de Twitter.

Echenique carga contra «el alcalde de los ricos»

El portavoz parlamentario de Unidas Podemos, Pablo Echenique, ha instado este jueves a José Luis Martínez-Almeida a que no sea «el alcalde de los ricos» y «actúe» contra los que se han manifestado contra el Gobierno en el barrio de Salamanca -conocido por su alto índice de renta per cápita- porque «tiene que ser el alcalde de todos los habitantes de la ciudad».

«Todo el mundo sabe que si la manifestación, por llamarla de alguna manera, que vimos ayer se hubiera producido en un barrio popular, en un barrio obrero, toda esa gente estaría identificada y multada», expresaba en rueda de prensa.

Almeida ha respondido a las críticas del dirigente morado aclarando primero que la propuesta de multas corresponde en este caso a la Delegación del Gobierno y no al Ayuntamiento -versión corroborada por fuentes del PSOE-M- y que, en todo caso, «desconocía que Pablo Echenique me votara, porque como me consta que vive en el barrio de Salamanca y no en un barrio obrero, supongo que será de los ricos que me vote», respondía irónico el alcalde.