Cada vez parece más difícil que Jair Mesías Bolsonaro acabe su mandato como presidente de Brasil, que ya es el tercer país con más casos de coronavirus en el mundo. El último escándalo político ha estallado al difundirse un video de una reunión del consejo de ministros que demostraría cómo interfiere en el trabajo de la policía, que intenta investigar a su familia. Los medios brasileños se plantean hasta cuándo van a apoyar al presidente los militares.

Las imágenes corresponden a una reunión del 22 de abril. Ha sido difundido por orden del juez Celso de Mello, decano del Tribunal Supremo, que lleva a cabo una investigación sobre el presidente y sus supuestas interferencias ilegales en el trabajo policial relacionadas con abusos realizados por sus hijos, según informa la BBC.

El magistrado Celso de Mello ha pedido que la Fiscalía estudie la necesidad de inacautar el teléfono móvil de Bolsonaro. Esta decisión, en manos del fiscal general Augusto Aras, afectaría al concejal Carlos Bolsonaro, hijo del presidente.

La situación de Bolsonaro se complicó cuando el 24 de abril dimitió el juez Sergio Moro, el mismo que dictó sentencia contra Lula da Silva, de su cargo como ministro de Justicia y Seguridad Pública. Moro explicó su renuncia por la destitución del director general de la Policía Federal, Mauricio Valeixo. Denunció «interferencias políticas» en la lucha contra la corrupción. Bolsonaro quería al mando de la Policía Federal alguien que le facilitara información.

«Si no tengo más información es porque está faltando, realmente tenemos problemas. La gente no puede vivir sin información. ¡No voy a esperar a que jodan a mi familia!», se escucha decir a Bolsonaro. También agrega: «Ya intenté cambiar a la gente de nuestra seguridad en Río de Janeiro, oficialmente. ¡Y no lo conseguí! ¡Esto se acabó!»

Sergio Moro, uno de los fichajes estrella de Bolsonaro cuando compuso su gobierno, le ha dado de lado. Después de esa reunión, Moro no pudo más y tiró la toalla. Es posible que Moro ambicione con ser candidato a la Presidencia en las próximas elecciones y haya decidido apartarse de los tejemanejes de Bolsonaro.

En el video el presidente brasileño también defiende ardientemente que el pueblo tenga armas «para defender la democracia». Dice textualmente: «El pueblo armado jamás será esclavizado».

Me van a disculpar, pero nuestros servicios de información, todos, son una… ¡son una vergüenza! ¡Que yo no sea informado!», se queja el presidente ante sus ministros

En la polémica cinta de video, se escucha al presidente Bolsonaro proferir insultos y amenazas: «Me van a disculpar, pero nuestros servicios de información, todos, son una…. ¡son una vergüenza! ¡Que yo no sea informado! No puedo ser sorprendido por las noticias. La Policía Federal no me da información».

Tanto Bolsonaro como sus hijos Carlos y Flavio están siendo investigados. En el caso del presidente se trata de posibles deltios de coacción, prevaricación y obstrucción a la Justicia relacionados con las denuncias del juez Moro.

A Flavio Bolsonaro se le investiga por malversación de fondos. A su vez, la Policía Federal identificó al concejal Carlos Bolsonaro como miembro de una organización criminal que difunde noticias falsas con amenazas y difamaciones sobre autoridades críticas con el presidente.

Bolsonaro se fue a la cama anoche con un llamamiento a la moderación en sus redes sociales y a la defensa de la verdad, lo que es una forma de dar la vuelta a todos los ataques y querer aparecer como quien aporta sentido común y no tuviera nada que ver con quien grita a sus ministros desesperado al verse acorralado.

De momento, Bolsonaro se refugia en los militares. Ya ha perdido a dos ministros de Sanidad por su irresponsable gestión de la pandemia, y ha colocado al frente de la Salud pública a un uniformado.

A la demanda de incautación del móvil del presidente y de su hijo, el general de la reserva del ejército Augusto Heleno, ministro de Seguridad Institucional de Brasil, respondió con un comunicado contundente:»El pedido de aprehensión del teléfono celular del presidente es inconcebible». Va más allá y señala que podría tener «consecuencias imprevisibles para la estabilidad nacional».

Todos los partidos políticos de la oposición rechazaron esta declaración, que para muchos es una amenaza a la democracia brasileña. Continuará.