Esta semana (último lunes de mayo) se ha celebrado en Estados Unidos el Día de los Caídos en homenaje a todos los soldados del país muertos en guerras. La última batalla se libra en el campo sanitario y ya se ha cobrado en EEUU la vida de más de 100.000 personas, según el recuento realizado por la Universidad Johns Hopkins. Son más víctimas mortales que en todas las guerras en las que ha estado inmerso el país desde 1953.

Más de 355.000 personas han fallecido en todo el mundo hasta este viernes por el coronavirus en todo el mundo. Estados Unidos es el país que registra más muertes, seguido por el Reino Unido, con más de 37.500 fallecidos. Después figuran Italia, Francia y España.

El número de casos en el mundo se acerca a los 5,7 millones y en EEUU se superarán este viernes los 1,7 millones.

Hasta ahora han muerto más personas que en las guerras de Vietnam y Corea, y todas las incursiones siguientes como Irak o Afganistán. En la Segunda Guerra Mundial perdieron la vida 116.000 soldados estadounidenses. En Vietnam (1955-75) murieron 58.318 estadounidenses. En Corea (1950-1953) cayeron más de 36.000 soldados.

Hay además una gran diferencia: se trata de civiles, no de militares que combatían en conflictos bélicos. Muchos funcionarios apuntan que la cifra es mayor de la reconocida oficialmente. El diario The New York Times rendía homenaje esta semana a las víctimas de la pandemia al recordar el nombre de más de un millar de ellas en su portada.

La primera muerte por coronavirus en EEUU se registró el 20 de enero, el mismo día que confirmaba su primer fallecido Corea del Sur, donde el coronavirus se ha cobrado la vida de 269 personas.

El presidente de EEUU, Donald Trump, tan amigo de escribir sobre todo lo humano y lo divino en su cuenta de la red social Twitter tardó 15 horas en mencionar este dramático umbral. «Hemos llegado a superar ese trágico umbral de los 100.000 muertos por la pandemia del coronavirus. A todos los que han perdido a alguien le expreso mi simpatía y amor. Que Dios esté con vosotros». Antes se había ocupado de su batalla contra Twitter y mil asuntos más.

La pandemia ha desmantelado su plan de sacar pecho por los buenos resultados económicos que registraba el país hasta que estalló esta crisis global. Mientras EEUU se adentra en el drama, Trump se fue el pasado fin de semana a jugar al golf, se niega a mostrarse en público con mascarilla y se burla del aspecto de su rival demócrata, el ex vicepresidente Biden, por llevarla.

El aspirante demócrata, Joe Biden, sí que ha expresado su dolor por los muertos por coronavirus. En un video ha lamentado su pérdida y ha condenado el hecho de que el gobierno no haya hecho lo suficiente para evitar tanto dolor. «A los que están sufriendo, les digo que lamento mucho vuestras pérdidas».

La senadora Elizabeth Warren, una de las mujeres que figuran en las quinielas como posible aspirante a la vicepresidencia por los demócratas, ha sido contundente. «100.000 personas se han ido. Eran nuestras hermanas y hermanos. Y muchos de ellos podrían haber sido salvados si nuestro gobierno federal hubiera hecho más».

La pandemia ha hecho que la situación económica de un giro de 180 grados: de unos datos cercanos al pleno empleo el paro ha subido hasta cerca del 15%. Los más pesimistas prevén que se supere el histórico 24% de la época de la Gran Depresión, en los años 30. Ningún presidente estadounidense ha sido reelegido en medio de una crisis económica.

EEUU celebra elecciones presidenciales el próximo 3 de noviembre. Aún se desconoce cómo podrá votarse. Pero, como sabe que cuanto menor sea la participación más posibilidades tiene de ganar, Trump se opone radicalmente a favorecer el voto por correo.

Así no lo explicaba Juan Verde, miembro del comité de Finanzas del Partido Demócrata: «La clave más importante serán los índices de participación. Lo sabemos los demócratas y lo saben los republicanos. La batalla se centrara ahí. Si la participación es alta (más del 60%), la victoria de los demócratas está garantizada. Si fuera baja, Trump será reelegido. (En 2016 fue de un 55%)».

Un tuit sobre el posible fraude en el voto por correo, que la red social favorita del presidente señaló como no basado en datos, ha despertado su ira contra Twitter. El tuit de Trump decía: «NO HAY FORMA (¡CERO!) de que las papeletas por correo no sean fraudulentas. Robarán los buzones, falsificarán las papeletas, las imprimirán ilegalmente y las firmarán de manera fraudulenta», escribió el presidente al referirse al caso de California.

Este jueves Trump firmará, según fuentes de la Casa Blanca, una orden ejecutiva para penalizar a las redes sociales si ponen trabas a la difusión de noticias supuestamente falsas.

En un tuit, Trump acusó de censura a la red social y de injerir en las elecciones de noviembre. Su hijo, Eric Trump, también prefirió fijarse en la subida de la Bolsa antes que en los fallecidos por coronavirus.