«¡Ya basta del colonialismo europeo contra Venezuela!» El líder chavista, Nicolás Maduro, ha arremetido con furia contra los representantes diplomáticos de la Unión Europea en Venezuela una vez que la Unión Europea haya aprobado más sanciones contra dirigentes chavistas, entre ellos Luis Parra, a quien el régimen favoreció para que se proclamara presidente de la Asamblea Nacional en el puesto que ocupa por elección Juan Guaidó. Maduro ha dado 72 horas a la embajadora de la UE, Isabel Brilhante Pedrosa, para que deje Venezuela y ha amenazado al embajador español, Jesús Silva.

La decisión de la Unión Europea, que afecta a 11 afines al chavismo, eleva a 36 el número de sancionados por socavar la democracia, el Estado de Derecho y los Derechos Humanos en Venezuela.

«¿Quiénes son ellos para imponerse con la amenaza? ¿Quiénes son? ¡Ya basta! Por eso he decidido darle 72 horas a la embajadora de la Unión Europea para que abandone nuestro país», ha dicho Nicolás Maduro durante un acto en el palacio presidencial de Miraflores.

La UE ya rechazó en junio el nombramiento de Luis Parra como presidente del Parlamento por considerar que «la sesión de votación que condujo a la elección de Luis Parra no fue legítima».

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ha condenado este martes la expulsión de la embajadora de la UE. Avanzó que se adoptarán medidas de «reciprocidad», en su cuenta en Twitter.

Los Veintisiete han prohibido viajar a la UE y ha congelado los activos a Franklyn Duarte y José Noriega, diputados que en esa sesión fraudulenta fueron nombrados vicepresidentes de la Asamblea Nacional. Otros sancionados son: Gladys del Valle Requena y Tania Valentina Díaz González, responsables de la oficialista Asamblea Constituyente.

Las acusan de privar de inmunidad parlamentaria a Juan Guaidó; el contralor Elvis Amoroso; Juan José Mendoza, segundo vicepresidente del Tribunal Supremo de Justicia, y los fiscales del tribunal especial de primera instancia de Venezuela, Farik Karin Mora y Dinorah Yoselin Bustamante.

La lista de sancionados por la UE también incluye al general José Ornelas Ferreira, secretario del Consejo de Defensa de la Nación, al que la UE implicado en la represión del régimen; y a Jorge Márquez, director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, acusado de limitar el acceso a la información.

«Si no nos quieren, que se vayan. Si no respetan a Venezuela, que se vayan. A Venezuela hay que respetarla como nación y como institución», ha declarado Maduro. Ha acusado a la Unión Europea de «estar a la cola de Donald Trump» y ha denunciado «la política errática de la UE» a la vez que tildaba de «fantoche» a Juan Guaidó, a quien reconocen como presidente encargado todos los países de la UE, entre ellos España, con la excepción de Suecia.

Estados Unidos llevó la iniciativa a la hora de sancionar a los dirigentes chavistas. Incluso ha puesto precio a la entrega de Maduro: diez millones de dólares. Son las relaciones con el narcotráfico internacional lo que más duele a las autoridades estadounidenses.

Una destacada sancionada previamente por la UE es Delcy Rodriguez, mano derecha, o izquierda de Maduro, y hermana del ministro de Información, Jorge Rodríguez. A pesar de estar sancionada, Delcy Rodríguez, muy cercana al ex jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo escala en Madrid el 20 de enero de 2020 y en el aeropuerto se vio con el ministro español de Transportes, José Luis Ábalos. El llamado caso Delcy planteó serios problemas al gobierno de Pedro Sánchez, que tuvo que explicar este misterioso encuentro, que no se reveló hasta que no lo difundió Voz Pópuli.

El embajador español, en el punto de mira

Además, Maduro ha declarado que «Venezuela se reserva las acciones diplomáticas sobre el embajador de España por su complicidad con los actos criminales del señor Leopoldo López. Esperen noticias en las próximas horas».

El opositor Leopoldo López lleva acogido en la embajada de España en Caracas desde que la sublevación militar que pretendía derrocar a Maduro en la primavera del año pasado acabara en fracaso. El primer paso de ese levantamiento fue la liberación de Leopoldo López, entonces en arresto domiciliario. Al fracasar este intento de acabar con la dictadura, López pidió asistencia al embajador español, Jesús Silva.

La familia de Leopoldo López vive en España. Su padre es el eurodiputado del Partido Popular, que comparte nombre con su hijo. Su esposa, Lilian Tintori, primero estuvo con Leopoldo en la embajada pero acabó saliendo de allí y exiliarse en España.

El régimen de Maduro lleva tiempo con la mirada puesta en Leopoldo López, del mismo partido opositor, Voluntad Popular, que Juan Guaidó, alumno aventajado de Leopoldo. En un artículo reciente de The Wall Street Journal, titulado El gurú de la oposición venezolana lideró la planificación para derrocar a Maduro, atribuye a López la autoría ideológica de la llamada Operación Gedeón, un intento golpista frustrado del pasado mes de mayo.

«The Wall Street Journal sin fundamento ni pruebas publicó una serie de acusaciones en contra de los líderes de Voluntad Popular y de mi persona completamente falsas. Además, me acusan sin presentar ningún tipo de pruebas. Y no las presentan porque simplemente no existen», ha asegurado López.

El dirigente opositor, que estuvo encarcelado en Ramo Verde, acusado de ser responsable de las muertes que tuvieron lugar en las protestas contra el régimen chavista en 2014, se ha comprometido a mantener un perfil bajo y no realizar declaraciones políticas mientras esté en la embajada española.

Maduro ha acusado al embajador español en Venezuela, Jesús Silva, de apoyar los planes de Leopoldo López. Silva es embajador de España en Venezuela desde marzo de 2017 y ya fue expulsado del país en enero de 2018, después de que Maduro lo declarara persona non grata. Retomó el puesto tres meses después.