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Guerreros de serie B: la enésima opereta en la Venezuela de Maduro

La llamada Operación Gedeón pone en un brete al presidente interino, Juan Guaidó, y aumenta el riesgo de más represión

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Guerreros de serie B: la enésima opereta en la Venezuela de Maduro
Maduro Operación Gedeón

Nicolás Maduro muestra los documentos de identidad de dos estadounidenses involucrados en la última intentona fallida. EFE

Resumen:

Ni el peor de los guionistas hubiera imaginado una trama tan condenada al fracaso. La Operación Gedeón (guerrero, en hebreo) es tan rocambolesca que solo puede ser fruto de la desesperación en la que está inmersa parte de la oposición venezolana que no ve otra manera de desembarazarse de Nicolás Maduro que recurrir a mercenarios de tercera y militares desnortados. Venezuela, tan cerca de los recursos naturales, y tan lejos del buen gobierno.

Como si fuera una serie B, los guerreros que han protagonizado la última opereta en la Venezuela de Maduro pretendían hacerse con el líder chavista y llevarlo a Estados Unidos, donde han puesto precio a su cabeza, 15 millones de dólares. «El objetivo era matarme en medio de la pandemia», ha declarado el líder chavista, que de nuevo se presenta como el vencedor contra los «enemigos de la patria».

Todo terminó con una facilidad pasmosa. Primero fracasó en la madrugada del domingo 3 de mayo el desembarco en el litoral cercano a Caracas. Ocho militares rebeldes cayeron en la emboscada que tenían lista las Fuerzas Especiales Policiales (FAES) de madrugada.

Uno de ellos es Robert Colina, uno de los hombres de confianza del mayor general Clíver Alcalá Cordones, que fue muy cercano a Chávez, pero luego ha orquestado maniobras contra Maduro. EEUU puso precio a su entrega por su relación con el narcotráfico. Está en manos de la DEA (Agencia Antidroga de EEUU).

El segundo capítulo de esta opereta tuvo lugar el lunes cuando 15 rebeldes, entre ellos dos estadounidenses, fueron arrestados al intentar llegar a Chuao, en el estado de Aragua. Los estadounidenses son Airan Berry, de 41 años, y Luke Denman, de 34. De ellos ha mostrado en rueda de prensa Maduro sus documentos de identificación.

‘Gedeón’ tiene mucho de propaganda de Maduro, de inocencia de los que creyeron que triunfaría, y de delación por parte de Alcalá Cordones», afirma José Vicente Carrasquero

«Clíver Alcalá Cordones es el primer candidato a delator. En una emisora colombiana, nada más poner precio a su cabeza Estados Unidos, dijo que tenía un contrato firmado por Guaidó para buscar a gente que sacara de Miraflores a Maduro. En esta delación Jordan Goudreau (el americano ex boina verde dueño de la empresa de seguridad Silvercorp) pacta con Alcalá utilizar militares retirados venezolanos y logra infiltrar al grupo de la Operación Gedeón pero también los delata. Así Maduro pone en escena el asunto de la supuesta invasión. Supuestamente un pescador apresa a los invasores. Esto tiene mucho de propaganda de Maduro, de inocencia por parte de los que creyeron que esto triunfaría, y de delación por parte de Alcalá Cordones», señala José Vicente Carrasquero, profesor de Ciencia Política en la USB y UCAB, y consultor político.

«Creo que es independiente de la oposición venezolana. Es un grupo de rebeldes que no tiene por qué actuar con el conocimiento de Guaidó», añade Carrasquero.

Entre los capturados está el líder del grupo, el capitán Antonio Sequea, que ya secundó la rebelión del año pasado tras la liberación de Leopoldo López, ahora protegido en la embajada española en Caracas. Entre los rebeldes estaba también Adolfo Baduel, uno de los hijos del ex ministro de Defensa de Chávez, Raúl Baduel, aún en prisión desde hace más de una década. Al parecer, los 23 arrestados están en el Helicoide.

Los rebeldes presentaban esta acción como nuevas fases de la Operación Gedeón, que tuvo como protagonista a Oscar Pérez, el piloto que lideró un comando contra Maduro, y acabó aniquilado en El Junquito, el 15 de enero de 2018. Pérez se ha convertido en un símbolo para los que añoran que triunfe una sublevación contra Maduro.

Demanda de extradición

Este viernes el fiscal general chavista, Tarek William Saab, ha emitido orden de arresto contra JJ Rendón, Sergio Vergara (los dos asesores de Guaidó) y (el contratista estadounidense) Jordan Goudreau «por su implicación en el diseño, financiamiento, y ejecución de una acción bélica contra el territorio, las autoridades y el pueblo de Venezuela», según expuso en una rueda de prensa en Caracas.

«Solicitaremos su inclusión con alerta roja en el sistema de Interpol, así como su extradición a territorio venezolano», ha añadido.

Tarek William Saab ha instado al secretario general de la ONU, Antonio Guterres; a la Presidencia del Consejo de Seguridad; y a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michell Bachallet,  que se pronuncien contra «esta violación del derecho internacional realizada por Colombia y los EE.UU”.

Jorge Rodríguez, a cargo de Comunicación en el régimen chavista, y hermano de Delcy Rodríguez, protagonista del Delcygate en España, apuntó días antes a Trump y a la oposición venezolana. El presidente Trump ha negado cualquier relación con este operativo.

«Va a costarle mucho a la Administración Trump deshacerse de la responsabilidad que tiene porque ya se han abierto procesos de investigación en el Congreso y en los tribunales», dijo Rodríguez. «Queda establecida la responsabilidad de la derecha venezolana», añadió.

Estos militares no son terroristas, sino que pretenden el cese de la usurpación. Se trata de supervivencia», dice Iván Simonovis, comisionado de Seguridad del gobierno interino de Guaidó

Quien ha reconocido claramente cómo parte de la oposición defiende estas incursiones es Iván Simonovis, comisionado especial de Seguridad e Inteligencia del gobierno interino de Juan Guaidó, para quien se trata de «actos de patriotismo».

Según dice Simonovis en una entrevista en TVV Noticias, «estos militares venezolanos no son terroristas, sino que pretenden lograr el cese de la usurpación. Hay un tema de supervivencia. Venezuela necesita de quienes juraron defender al pueblo».

De este modo, el fin de la Operación Gedeón sería lograr que los descontentos del ejército se movilicen contra Maduro. Es decir, estos mercenarios y veteranos militares serían una palanca para activar una sublevación mayor.

Contacto en Miami

La trama arranca en Miami, en septiembre de 2019, cuando un grupo de representantes de la oposición venezolana se reunieron con Goudreau, ex agente de las fuerzas especiales, a cargo de Silvercorp, una empresa de seguridad privada (mercenarios), según relata The Washington Post.

Silvercorp fue creada en 2018 y ha trabajado en servicios de seguridad para Trump y el vicepresidente, Mike Pence, de acuerdo con este medio estadounidense.

Goudreau, de 43 años, aseguró que podría infiltrar a 800 efectivos en Venezuela, capturar a Maduro y sus más leales y trasladarlos a Estados Unidos. El ex boina verde lo llama Operación Resolución. En la reunión estuvo, según su propio testimonio, J.J. Rendón. uno de los asesores políticos del presidente encargado Juan Guaidó.

Rendón, de 55 años, es un estratega electoral venezolano muy conocido en América Latina. Trabajó con el ex presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y llevó a Peña Nieto a Los Pinos. También asesoró al chileno Sebastián Piñera, y a los venezolanos Henrique Capriles y Carlos Andrés Pérez.

En declaraciones a CNN en español, J.J. Rendón reconoció que había firmado un acuerdo preliminar «que no llegó a hacerse efectivo con Goudreau. «Era una exploración para ver la posibilidad de captura y entrega a la Justicia de miembros del régimen que actualmente tienen orden de captura».

En esa entrevista en la CNN en español, J. J. Rendón explica que su misión era «buscar y analizar todos los escenarios posibles para el cese de la usurpación». Reconoce a su vez que «hubo muchas reuniones para determinar la factibilidad de todos los aspectos jurídicos, militares, económicos, diplomáticos, de una eventual acción de captura de prisioneros con acusaciones por derechos humanos, narcotráfico… «. A su vez recuerda como el presidente encarado no controla las fuerzas policiales en el país, por lo que se analizaron «todos los escenarios».

J.J. Rendón asegura que Juan Guaidó no firmó ese precontrato. Según el asesor de Guaidó, «el acuerdo no se ejecutó y, de hecho, se notificó que se cancelaba el año pasado… no hablamos más desde noviembre 8». Insiste Rendón en CNN que el presidente encargado no firmó ese contrato.

Lo que sí reconoció el estratega electoral, parte del equipo de Guaidó, es el pago de 50.000 dólares a Goudreau para gastos. Exigía el ex boina verde 1,5 millones de dólares como anticipo.

Primero pidió 500 millones pero luego la factura iba a ascender a algo más de 200 illones. Pero comenzaron a sospechar de su capacidad real y, tras una discusión en el apartamento de Rendón en Miami, se distanciaron. Rendón mantiene que ahí terminó el trato.

Goudreau dijo que gran parte de los opositores le traicionaron. Optó por seguir adelante porque creía estar haciendo «lo correcto». Según el ex boina verde, «era una operación policial. Me contrataron para arrestar al usurpador».

En un primer comunicado, previo a las declaraciones de J.J. Rendón, el gobierno interino de Venezuela aseguraba que «la dictadura infiltró la llamada Operación Gedeón con la intención de masacrar a us miembros y genera un falso positivo para aumentar la persecución política y usar un documento falso como justificación para intentar secuestrar y detener ilegalmente al Presidente (e), Juan Guaidó». Insistían en que el gobierno interno no tenía vínculos con Silvercorp o sus acciones.

Guaidó, bajo máxima presión

El presidente encargado, Juan Guaidó, suele reiterar una frase ambigua que en este contexto no le favorece: «Todas las opciones están sobre la mesa». ¿También una operación amparada en mercenarios?

«Hay gente en la oposición que siempre ha sido favorable a soluciones armadas. En ese contacto de Rendón y Goudreau exploran esa vía», afirma Benedicte Bull, politóloga de la Universidad de Oslo, especialista en América Latina.

Es un desastre para Guaidó, haga lo que haga ahora… Si lo niega, no parecerá creíble, y los extremistas lo rechazarán, y si no hace nada, parecerá débil», dice Benedicte Bull

«Creo que es un desastre para Guaidó, haga lo que haga ahora. Ha estado bajo mucha presión, por parte de los hardliners, por un lado, y gente comprometida con una solución pacífica, por otro. Este caso demuestra cómo no hay forma de situarse en el medio. Si hace algo ahora, como negarlo o alejarse de Rendón, no parecerá creíble, y los más extremistas lo rechazarán. Si no hace nada, mostrará debilidad. Si se retira, parecerá cómplice de lo que ha sucedido. Es cierto que la oposición no tiene otra persona para reemplazar a Guaidó. Por ahora Maduro va ganando la partida», añade Bull.

Son muchas las incógnitas de esta opereta. ¿Es una trampa del régimen chavista a los más desesperados de la oposición? ¿Sabía algo la Administración de Trump? ¿Estaba al tanto Guaidó? ¿Pretendía provocar un cambio de régimen con unas decenas de veteranos venezolanos y unos pocos mercenarios o la idea era un operativo mayor y se frustró?

El recién designado embajador de EEUU en la Venezuela de Guaidó, James Story, asegura que ni Estados Unidos ni Colombia están implicados en esta operación. De haber sido así, mantiene, el resultado sería diferente. «Nosotros capturamos a Bin Laden», añade.

Ajeno a estas explicaciones, el líder chavista, Nicolás Maduro, insistía este viernes de madrugada en España que la empresa de Silvercorp ha sido utilizada por Donald Trump, y al vicepresidente de EEUU, Mike Pence, para sus «operaciones» en su país.

Riesgo de más persecución

Ivan Briscoe, director para América Latina y el Caribe del International Crisis Group, «lo más importante, en una Venezuela donde hay hambre, hay dificultad de acceso al combustible, y riesgo de una crisis humanitaria aún mayor, es saber si estos eventos conducen a una intensificación del conflicto, a una escalada violenta, o si por la situación humanitaria se propicia un acercamiento para evitar el riesgo de anarquía. Por ahora estamos en una situación de impás. El gobierno puede intensificar su campaña de persecución contra la oposición».

El temor por la suerte que pueden correr los arrestados es grande. El recuerdo de Oscar Pérez y los suyos persiste. Y la realidad de presos políticos como el diputado Juan Requesens, que ya ha cumplido 639 días «secuestrado» por el régimen chavista.

El Foro Penal Venezolano revelaba este miércoles 6 de mayo que en Venezuela hay 362 presos políticos, de ellos un centenar desde marzo arrestados por razones políticas. Destaca cómo el régimen chavista ha arrestado a una decena de personas por difundir información sobre el coronavirus.

Héctor Schamis, profesor en la Universidad de Georgetown, no descarta ejecuciones extrajudiciales en una entrevista con Carmen Aristegui. «El régimen de Maduro tiene amplio historial en ejecuciones extrajudiciales. No descarto que los muertos hayan sido ejecutados. Uno de los detenidos, el hijo de Baudel, ha sido trasladado al DGCIM, donde se sabe que se tortura», señala el experto.

A juicio de Briscoe, del International Crisis Group, «en Venezuela hay actores, en el chavismo y en la oposición, que piden una tregua humanitaria. También en la comunidad internacional, pero es muy difícil en este momento de máxima desconfianza entre las dos partes».

El sueño de la oposición es eliminar a Maduro y el chavismo anima esa forma de pensar. Persigue a los moderados. Es un duelo a muerte», afirma Ivan Briscoe

Señala Briscoe cómo muchos en la oposición vieron que la ruta política no tenía salida después de la toma de la Asamblea Nacional por el chavismo. «Esa alusión a que todas las opciones están sobre la mesa. El sueño de la oposición es eliminar a Maduro, y con la convicción de que con un empuje todo se desmoronará. Es un error y el chavismo anima siempre que puede esa forma de pensamiento en la oposición. Persigue a los moderados. Es un duelo a muerte».

Si la situación se agravara mucho, quizá entonces, dice Briscoe, los moderados podrán inclinar la balanza hacia algún tipo de acercamiento.

Mientras tanto, los venezolanos van sumando desgracias sin tregua. Cuando parece que han llegado a un límite, asoma la epidemia del coronavirus, cuando los hospitales no tienen medicinas para una gripe común. Ya ni siquiera podrán huían como hacían los más desesperados. Y son millones.

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