El pulso entre el presidente de Estados Unidos y el fiscal de Manhattan, Cyrus R. Vance jr, se ha saldado a favor del fiscal que demandaba que Trump revelara sus declaraciones fiscales y otros documentos financieros. Todos los estadounidenses son iguales ante la ley, ha considerado el Tribunal Supremo, en un dictamen que marca jurisprudencia sobre los límites del presidente.

Trump argumentaba que goza de inmunidad y no se le podía investigar mientras sea presidente. El Tribunal Supremo considera que en el sistema judicial estadounidense «el público tiene el derecho a conocer las pruebas de todo el mundo».

El juez John G. Roberts especifica, y cita para ello una antigua máxima, «desde el principio de nuestra república todo el mundo incluye al presidente de Estados Unidos», según informa The Washington Post.

Sin embargo, estos datos habrían de entregarse a un gran jurado de Nueva York, no a la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata. Pero el caso ha de revisarse en instancias inferiores, es decir, el melodrama judicial continúa. Trump es el único presidente que se ha negado a hacer públicas sus declaraciones de impuestos.

En su red social favorita, Twitter, Trump ha arremetido contra el establishment y ha vuelto a esgrimir el argumento de la caza de brujas con motivos políticos.

Una actriz porno de telón de fondo

El fiscal Vance investiga si la Organización Trump falsificó los informes económicos de las empresas de Trump para ocultar los pagos a dos mujeres, una de ellas la actriz porno Stormy Daniels, quien asegura que mantuvo relaciones sexuales con Trump antes de ser presidente. Trump lo niega categóricamente.

Las audiencias se celebraron el pasado mes de mayo vía telefónica debido a la pandemia de coronavirus, que en Estados Unidos está haciendo estragos. Es el país con más casos, más de tres millones, y más muertos, más de 132.000, según el balance de la Universidad Johns Hopkins.

La disputa en torno a las órdenes de comparecencia o entrega de documentos del Congreso tiene implicaciones significativas sobre el poder del presidente. Los abogados de Trump argumentaban que su inmunidad es absoluta, lo que ha rechazado el Supremo.

En dos casos anteriores, la Corte Suprema falló por unanimidad contra los presidentes en cuestión: al exigir que Richard Nixon entregara las cintas grabadas de la Casa Blanca al fiscal especial del caso Watergate y al permitir que procediera una demanda por acoso sexual contra Bill Clinton.