Por primera vez el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha dejado ver este sábado con mascarilla. Ha sido en su visita a militares heridos y sanitarios que padecen coronavirus en el Centreo Médico Nacional Militar Walter Reed de Bethesda, en Maryland. Hasta ahora Trump ha hecho bandera del hecho de no llevar mascarilla, al igual que otros líderes nacionalpopulistas como es el brasileño, Jair Mesías Bolsonaro, ahora enfermo de coronavirus.

Trump ha volado en helicóptero al Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, en los alrededores de Washington. El presidente de Estados Unidos se ha justificado: «Cuando estás en un hospital, creo que se espera que se use una mascarilla». Y ha subrayado: «Nunca he estado en contra de las mascarillas, pero creo que tienen un tiempo y un lugar». Hasta ahora solo la había llevado en un momento privado en la visita a una planta de Ford, en Michigan.

La pandemia del coronavirus está siendo letal en Estados Unidos, el país con más número de casos en el mundo. Más de 3,2 millones de personas han resultado infectadas por este virus, que se ha cobrado la vida de más de 134.000, según los datos de la Universidad Johns Hopkins.

En su página web, el Centro Médico Militar Walter Reed publica esta recomendación: «Siempre que estés en público, como en tu tienda de comestibles o farmacia local, donde es difícil respetar los seis pies (1,8 metros) de distancia social, debes usar una cubierta de tela para la cara».

Hasta ahora Trump se había negado a usar mascarilla, aunque incluso su vicepresidente, Mike Pence, ha defendido su uso en público. Temía que diera una imagen de debilidad y que la impresión fuera que la pandemia domina su agenda, cuando está centrado en la recuperación económica.

El uso de mascarillas ha marcado las diferencias entre demócratas, defensores de su uso, y republicanos, poco o nada partidarios. En los mítines de Trump en Tusla y en la celebración del 4 de julio en el Monte Rushmore se vieron pocas entre sus seguidores.