El abogado expulsado de Podemos, José Manuel Calvente, afirmó ante el juez del caso Villarejo, Manuel García-Castellón, que la exasesora del secretario general de Podemos, Dina Bousselham, amplió en agosto de 2016 la denuncia sobre el robo de su móvil tras publicarse en Okdiario mensajes entre miembros de Podemos que había en su interior porque se lo pidieron desde el partido en el que militaba con el fin de crear un «montaje» y atribuir la filtración de los mensajes a personas ajenas al partido.

La ampliación de denuncia formó parte, según la versión del letrado que estuvo en el equipo legal del partido hasta diciembre de 2019, de la «patraña» orquestado por la cúpula de Podemos para atribuir el robo y la posterior filtración a las cloacas policiales del Estado.

«Dina no es cliente, pero es que Podemos le hace el trabajo. A ver si me explico. Se la considera una militante. Como es una militante, Podemos decide lo que tiene que hacer esa chica. Podemos decide que tiene que ampliar la denuncia y entonces ella amplía la denuncia».

En el caso Dina de la Audiencia Nacional se investigan los hechos tras el principal indicio de la aparición de una copia del volcado de la tarjeta móvil de Dina Bousselham en casa del comisario investigado y en prisión preventiva, José Manuel Villarejo. Este miércoles, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional rechazó «cualquier hipótesis» del juez sobre otros posibles autores del robo y la filtración del móvil, puesto que los únicos indicios existentes apuntan al comisario, concluyeron los magistrados. De ahí que hayan ordenado al juez devolver la condición de perjudicado en la causa al vicepresidente segundo del Gobierno.

«Pensaron en una filtración interna desde julio»

Calvente fue citado por el titular del Juzgado Central 6 después de decir en una entrevista pública que la denuncia del robo y la ampliación de denuncia por parte de Bousselham fue un «montaje». El instructor trata de despejar si el líder de Podemos intrumentalizó la causa políticamente y podría solicitar al Tribunal Supremo, ante el que está aforado, que le investigue por un presunto delito de denuncia falsa.

Según expuso Calvente en sede judicial, desde el principio Pablo Iglesias pensó que tras la filtración de los mensajes que se publicaron en prensa en julio de 2016 estuvieron miembros de su propio partido del sector errejonista, como venganza porque «echó a Sergio Pascual», anterior secretario de Organización del partido.

«Se optó desde el primer momento como una filtración interna. Precisamente porque en 2016, por esas fechas, había bastantes luchas internas entre el sector de Pablo Iglesias y el de Íñigo Errejón. Hacía tres meses que se había cesado al secretario de Organización, Sergio Pascual, y se interpretó desde el primer momento como una filtración interna».

Para Calvente, prueba de ello es que no se publicó información «mucho más sensible, que podría afectar mucho más al partido de cara a las elecciones del 26 de junio de 2016» y que también contenía el móvil. Algo que, según afirmó el abogado ante el juez y el fiscal jefe Anticorrupción, también temió Pablo Iglesias, según le contaron otras personas del partido.

Iglesias no contó que tenía la tarjeta

El líder de Podemos, según contó él mismo en sede judicial, recibió una copia de la tarjeta móvil en enero de 2016, meses antes de que se publicaran los mensajes. No se la devolvió a su dueña hasta casi medio año más tarde, lo que levantó las sospechas del instructor, quien sospechó de que él hubiera dañado el dispositivo para que su propietaria no pudiera acceder al interior cuando le fue devuelta.

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional cerró este miércoles con su auto la vía al instructor para que investigue a Iglesias por revelación de secretos o daños informáticos. Pero Calvente expuso también ante el juez su teoría de por qué Iglesias no dio la tarjeta a Bousselham: «No se fiaba de ella», afirmó Calvente, quien recordó que Iglesias sí pudo ver lo que había en la tarjeta y que la mujer había compartido pantallazos de las conversaciones que se publicaron en prensa con terceras personas. Iglesias tampoco compartió con el equipo legal del partido, según dijo Calvente, que tenía la tarjeta en sus manos. «No sabíamos nada de la tarjeta, si hubiéramos sabido algo, habría cambiado todo. No sabíamos nada ni en julio ni cuando se hace una ampliación (de la denuncia)», dijo en sede judicial.